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SALMO 119 EXELENCIAS DE LA LEY DE DIOS

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SALMO 119 EXELENCIAS DE LA LEY DE DIOS

Salmo 119 (Año 444 a.C.)

 Este Salmo, que probablemente fue compuesto por Esdras, es otro Salmo alfabético: consiste en ventidós partes, correspondiente al número de las letras hebreas; cada parte se divide en ocho versos, y cada verso comienza con esa letra formando el octeto; es decir, los primeros ocho versos comienzan con [Alef,] los segundos ocho con [Beit,] y así sucesivamente. Es una elegante, importante y útil composición; los temas principales son la excelencia de las leyes de Dios, y el gozo de aquellos que las observan.

Es una reflexión sobre la ley; el salmista ve su vida a la luz de ella. Aunque también usa la forma de lamentación, su énfasis en la ley tiene tanta influencia que se puede considerar el resultado como aplicación secundaria de la forma de la lamentación. La combinación de la meditación y lamentación resulta en la exhibición de un israelita de piedad ejemplar en varios sentidos: 1) En cuanto a la ley que piensa obedecer (vers. 4, 5, 8, 9, 17, 34, 44, 55, 57, 60, 63, 88, 106, 134, 146, 167, 168), guardar (vers. 2, 22, 33, 34, 56, 69, 115, 129, 145), en que medita (vers. 15, 23, 27, 48, 78, 97, 99, 148), aprender (vers. 7, 71, 73), entender (vers, 27, 34, 73, 100, 104, 144), en que se deleita (vers. 16, 24, 47, 70, 77, 92, 143, 174). La antítesis es olvidar (vers. 16, 61, 83, 93, 109, 141, 153, 176), abandonar (vers. 53, 87), o desviarse (vers. 10, 21); 2) reconoce humildemente que su corazón, que comete errores (vers. 5), depende de la iniciativa de Dios a buscarlo (vers. 176), y le pide entendimiento (10, 12, 18, 19, 26, 27, 29, 33–38, 43, 49, 64, 66, 68, 73, 108, 124, 135, 144, cp. 171). El salmista no guarda la ley para tener entendimiento, sino que quiere entendimiento para guardar la ley; 3) es un siervo sufriente que observa la ley, medita en ella y cuenta con ella, pero que también está despreciado (vers. 22), amenazado por príncipes (vers. 23), se postra en el polvo (vers. 25), rodeado de los lazos de los impíos (vers. 61), calumniado (vers. 69), agraviado (vers. 78), perseguido (vers. 84), etc. (vers. 19, 20, 28, 40, 42, 51, 53, 70, 81–87, 95, 107, 109, 110, 120, 123, 131, 136, 139, 141, 143, 145, 146, 147, 150, 157, 161, 174, 176). En vez de abandonar a Dios y sus leyes, ora por liberación, misericordia y vida (vers. 8, 22, 25, 28, 31, 39, 40, 41, 58, 78, 79, 80, 86, 88, 94, 107, 108, 116, 117, 121, 122, 132–134, 145, 149, 153, 154, 156, 169, 170, 173, 175); y 4) en medio de sufrimientos opresivos e injustos, el salmista confía en Dios (vers. 42, 66, 67,114,166) y en sus promesas expresadas en la ley para los que la guardan (vers. 30, 42, 49, 50, 52, 54, 74, 81, 105, 111, 114, 140, 147). No declara su inocencia, sino que confiesa sus pecados (cp. vers. 42, 44, 46, 68, 118-120, 137, 142, 151). Sus declaraciones de fidelidad a la ley refuerzan la confianza y a menudo se relacionan con la petición (cp. vers. 94) o el lamento (cp. vers. 157). Además de las declaraciones de fidelidad al Señor y a su ley, el Salmo incluye promesas de fidelidad (vers. 8, 15, 16, 44, 93, 106). Este tema reemplaza o se relaciona con la promesa esperada de alabanza (cp. vers. 171). En fin, la ley da dirección a la vida y la promesa de salvación en la angustia. Esta requiere fe y aquella obediencia. El salmista reorganiza su vida en el ocaso del caos y en las arenas movedizas de la muerte mediante su relación con Dios por medio de la ley que le ofrece luz y una base firme. Este abecedario de oro (Lutero) está gobernado por tres estructuras típicas: 1) la forma acróstica alfabética (cp. Sal 25, 34, 37, 111, 112, 145; Lm 1, 2, 3, 4; Pr 31:10–31); 2) el empleo de un sinónimo para ley en cada vers. excepto posiblemente en 3, 37, 90,122: i.e., ley, vers. 1; testimonios, vers. 2; preceptos, vers. 4; estatutos, vers. 5; mandamientos, vers. 6; juicios, vers. 7; palabra, vers. 9, 11; y 3) el uso del género del lamento personal. Algunos críticos aumentan los sinónimos de ley al incluir palabras como caminos, (heb., derek), vers. 3, 37; fidelidad, vers. 90; y caminos (heb., ’orach), vers. 15 (v. también vers. 101,104,128). Para combinar la forma acróstica con las ocho palabras para ley, el salmista repite ocho veces cada letra sucesiva, haciendo así secciones de ocho vers.; pero sólo seis secciones (He, Vav, Jet, Yod, Caf, Pe) emplean las ocho palabras. Cada sección contiene al menos seis sinónimos de la palabra ley y las arregla en una secuencia distinta. Las veintidós letras abarcan todas las posibilidades para los ocho sinónimos de ley. Se puede proceder por el Salmo con la impresión de que la ley, que abarca toda la vida del santo, es examinada desde todo punto de vista. Además de ser agradable en el sentido estético, los acrósticos tienden a la instrucción (cp. vers. 1–4) o a la reflexión.

SALMO 119 EXELENCIAS DE LA LEY DE DIOS

                        SALMO 119 EXELENCIAS DE LA LEY DE DIOS

Alef

Sal 119:1Bienaventurados los perfectos de camino,
Los que andan en la ley de Jehová.
Sal 119:2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios,
Y con todo el corazón le buscan;
Sal 119:3 Pues no hacen iniquidad
Los que andan en sus caminos.
Sal 119:4 Tú encargaste
Que sean muy guardados tus mandamientos.
Sal 119:5 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos
Para guardar tus estatutos!
Sal 119:6 Entonces no sería yo avergonzado,
Cuando atendiese a todos tus mandamientos.
Sal 119:7 Te alabaré con rectitud de corazón
Cuando aprendiere tus justos juicios.
Sal 119:8 Tus estatutos guardaré;
No me dejes enteramente.

Bet

Sal 119:9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra.
Sal 119:10 Con todo mi corazón te he buscado;
No me dejes desviarme de tus mandamientos.
Sal 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.
Sal 119:12 Bendito tú, oh Jehová;
Enséñame tus estatutos.
Sal 119:13 Con mis labios he contado
Todos los juicios de tu boca.
Sal 119:14 Me he gozado en el camino de tus testimonios
Más que de toda riqueza.
Sal 119:15 En tus mandamientos meditaré;
Consideraré tus caminos.
Sal 119:16 Me regocijaré en tus estatutos;
No me olvidaré de tus palabras.

Guímel

Sal 119:17 Haz bien a tu siervo; que viva,
Y guarde tu palabra.
Sal 119:18 Abre mis ojos, y miraré
Las maravillas de tu ley.
Sal 119:19 Forastero soy yo en la tierra;
No encubras de mí tus mandamientos.
Sal 119:20 Quebrantada está mi alma de desear
Tus juicios en todo tiempo.
Sal 119:21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,
Que se desvían de tus mandamientos.
Sal 119:22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,
Porque tus testimonios he guardado.
Sal 119:23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;
Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,
Sal 119:24 Pues tus testimonios son mis delicias
Y mis consejeros.

Dálet

Sal 119:25 Abatida hasta el polvo está mi alma;
Vivifícame según tu palabra.
Sal 119:26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;
Enséñame tus estatutos.
Sal 119:27 Hazme entender el camino de tus mandamientos,
Para que medite en tus maravillas.
Sal 119:28 Se deshace mi alma de ansiedad;
Susténtame según tu palabra.
Sal 119:29 Aparta de mí el camino de la mentira,
Y en tu misericordia concédeme tu ley.
Sal 119:30 Escogí el camino de la verdad;
He puesto tus juicios delante de mí.
Sal 119:31 Me he apegado a tus testimonios;
Oh Jehová, no me avergüences.
Sal 119:32 Por el camino de tus mandamientos correré,
Cuando ensanches mi corazón.

He

Sal 119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos,
Y lo guardaré hasta el fin.
Sal 119:34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley,
Y la cumpliré de todo corazón.
Sal 119:35 Guíame por la senda de tus mandamientos,
Porque en ella tengo mi voluntad.
Sal 119:36 Inclina mi corazón a tus testimonios,
Y no a la avaricia.
Sal 119:37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;
Avívame en tu camino.
Sal 119:38 Confirma tu palabra a tu siervo,
Que te teme.
Sal 119:39 Quita de mí el oprobio que he temido,
Porque buenos son tus juicios.
Sal 119:40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos;
Vivifícame en tu justicia.

Vau

Sal 119:41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;
Tu salvación, conforme a tu dicho.
Sal 119:42 Y daré por respuesta a mi avergonzador,
Que en tu palabra he confiado.
Sal 119:43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,
Porque en tus juicios espero.
Sal 119:44 Guardaré tu ley siempre,
Para siempre y eternamente.
Sal 119:45 Y andaré en libertad,
Porque busqué tus mandamientos.
Sal 119:46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,
Y no me avergonzaré;
Sal 119:47 Y me regocijaré en tus mandamientos,
Los cuales he amado.
Sal 119:48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,
Y meditaré en tus estatutos.

Zain

Sal 119:49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,
En la cual me has hecho esperar.
Sal 119:50 Ella es mi consuelo en mi aflicción,
Porque tu dicho me ha vivificado.
Sal 119:51 Los soberbios se burlaron mucho de mí,
Mas no me he apartado de tu ley.
Sal 119:52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,
Y me consolé.
Sal 119:53 Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos
Que dejan tu ley.
Sal 119:54 Cánticos fueron para mí tus estatutos
En la casa en donde fui extranjero.
Sal 119:55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,
Y guardé tu ley.
Sal 119:56 Estas bendiciones tuve
Porque guardé tus mandamientos.

Chet

Sal 119:57 Mi porción es Jehová;
He dicho que guardaré tus palabras.
Sal 119:58 Tu presencia supliqué de todo corazón;
Ten misericordia de mí según tu palabra.
Sal 119:59 Consideré mis caminos,
Y volví mis pies a tus testimonios.
Sal 119:60 Me apresuré y no me retardé
En guardar tus mandamientos.
Sal 119:61 Compañías de impíos me han rodeado,
Mas no me he olvidado de tu ley.
Sal 119:62 A medianoche me levanto para alabarte
Por tus justos juicios.
Sal 119:63 Compañero soy yo de todos los que te temen
Y guardan tus mandamientos.
Sal 119:64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra;
Enséñame tus estatutos.

Tet

Sal 119:65 Bien has hecho con tu siervo,
Oh Jehová, conforme a tu palabra.
Sal 119:66 Enséñame buen sentido y sabiduría,
Porque tus mandamientos he creído.
Sal 119:67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;
Mas ahora guardo tu palabra.
Sal 119:68 Bueno eres tú, y bienhechor;
Enséñame tus estatutos.
Sal 119:69 Contra mí forjaron mentira los soberbios,
Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
Sal 119:70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo,
Mas yo en tu ley me he regocijado.
Sal 119:71 Bueno me es haber sido humillado,
Para que aprenda tus estatutos.
Sal 119:72 Mejor me es la ley de tu boca
Que millares de oro y plata.

Yod

Sal 119:73 Tus manos me hicieron y me formaron;
Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
Sal 119:74 Los que te temen me verán, y se alegrarán,
Porque en tu palabra he esperado.
Sal 119:75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos,
Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.
Sal 119:76 Sea ahora tu misericordia para consolarme,
Conforme a lo que has dicho a tu siervo.
Sal 119:77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva,
Porque tu ley es mi delicia.
Sal 119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado;
Pero yo meditaré en tus mandamientos.
Sal 119:79 Vuélvanse a mí los que te temen
Y conocen tus testimonios.
Sal 119:80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos,
Para que no sea yo avergonzado.

Caf

Sal 119:81 Desfallece mi alma por tu salvación,
Mas espero en tu palabra.
Sal 119:82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra,
Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
Sal 119:83 Porque estoy como el odre al humo;
Pero no he olvidado tus estatutos.
Sal 119:84 ¿Cuántos son los días de tu siervo?
¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
Sal 119:85 Los soberbios me han cavado hoyos;
Mas no proceden según tu ley.
Sal 119:86 Todos tus mandamientos son verdad;
Sin causa me persiguen; ayúdame.
Sal 119:87 Casi me han echado por tierra,
Pero no he dejado tus mandamientos.
Sal 119:88 Vivifícame conforme a tu misericordia,
Y guardaré los testimonios de tu boca.

Lámed

Sal 119:89 Para siempre, oh Jehová,
Permanece tu palabra en los cielos.
Sal 119:90 De generación en generación es tu fidelidad;
Tú afirmaste la tierra, y subsiste.
Sal 119:91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy,
Pues todas ellas te sirven.
Sal 119:92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,
Ya en mi aflicción hubiera perecido.
Sal 119:93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos,
Porque con ellos me has vivificado.
Sal 119:94 Tuyo soy yo, sálvame,
Porque he buscado tus mandamientos.
Sal 119:95 Los impíos me han aguardado para destruirme;
Mas yo consideraré tus testimonios.
Sal 119:96 A toda perfección he visto fin;
Amplio sobremanera es tu mandamiento.

Mem

Sal 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación.
Sal 119:98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,
Porque siempre están conmigo.
Sal 119:99 Más que todos mis enseñadores he entendido,
Porque tus testimonios son mi meditación.
Sal 119:100 Más que los viejos he entendido,
Porque he guardado tus mandamientos;
Sal 119:101 De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra.
Sal 119:102 No me aparté de tus juicios,
Porque tú me enseñaste.
Sal 119:103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca.
Sal 119:104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;
Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Nun

Sal 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.
Sal 119:106 Juré y ratifiqué
Que guardaré tus justos juicios.
Sal 119:107 Afligido estoy en gran manera;
Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.
Sal 119:108 Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca,
Y me enseñes tus juicios.
Sal 119:109 Mi vida está de continuo en peligro,
Mas no me he olvidado de tu ley.
Sal 119:110 Me pusieron lazo los impíos,
Pero yo no me desvié de tus mandamientos.
Sal 119:111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre,
Porque son el gozo de mi corazón.
Sal 119:112 Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos
De continuo, hasta el fin.

Sámec

Sal 119:113 Aborrezco a los hombres hipócritas;
Mas amo tu ley.
Sal 119:114 Mi escondedero y mi escudo eres tú;
En tu palabra he esperado.
Sal 119:115 Apartaos de mí, malignos,
Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
Sal 119:116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré;
Y no quede yo avergonzado de mi esperanza.
Sal 119:117 Sosténme, y seré salvo,
Y me regocijaré siempre en tus estatutos.
Sal 119:118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos,
Porque su astucia es falsedad.
Sal 119:119 Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra;
Por tanto, yo he amado tus testimonios.
Sal 119:120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti,
Y de tus juicios tengo miedo.

Ayin

Sal 119:121 Juicio y justicia he hecho;
No me abandones a mis opresores.
Sal 119:122 Afianza a tu siervo para bien;
No permitas que los soberbios me opriman.
Sal 119:123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación,
Y por la palabra de tu justicia.
Sal 119:124 Haz con tu siervo según tu misericordia,
Y enséñame tus estatutos.
Sal 119:125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento
Para conocer tus testimonios.
Sal 119:126 Tiempo es de actuar, oh Jehová,
Porque han invalidado tu ley.
Sal 119:127 Por eso he amado tus mandamientos
Más que el oro, y más que oro muy puro.
Sal 119:128 Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas,
Y aborrecí todo camino de mentira.

Pe

Sal 119:129 Maravillosos son tus testimonios;
Por tanto, los ha guardado mi alma.
Sal 119:130 La exposición de tus palabras alumbra;
Hace entender a los simples.
Sal 119:131 Mi boca abrí y suspiré,
Porque deseaba tus mandamientos.
Sal 119:132 Mírame, y ten misericordia de mí,
Como acostumbras con los que aman tu nombre.
Sal 119:133 Ordena mis pasos con tu palabra,
Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
Sal 119:134 Líbrame de la violencia de los hombres,
Y guardaré tus mandamientos.
Sal 119:135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo,
Y enséñame tus estatutos.
Sal 119:136 Ríos de agua descendieron de mis ojos,
Porque no guardaban tu ley.

Tsade

Sal 119:137 Justo eres tú, oh Jehová,
Y rectos tus juicios.
Sal 119:138 Tus testimonios, que has recomendado,
Son rectos y muy fieles.
Sal 119:139 Mi celo me ha consumido,
Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
Sal 119:140 Sumamente pura es tu palabra,
Y la ama tu siervo.
Sal 119:141 Pequeño soy yo, y desechado,
Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
Sal 119:142 Tu justicia es justicia eterna,
Y tu ley la verdad.
Sal 119:143 Aflicción y angustia se han apoderado de mí,
Mas tus mandamientos fueron mi delicia.
Sal 119:144 Justicia eterna son tus testimonios;
Dame entendimiento, y viviré.

Cof

Sal 119:145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová,
Y guardaré tus estatutos.
Sal 119:146 A ti clamé; sálvame,
Y guardaré tus testimonios.
Sal 119:147 Me anticipé al alba, y clamé;
Esperé en tu palabra.
Sal 119:148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,
Para meditar en tus mandatos.
Sal 119:149 Oye mi voz conforme a tu misericordia;
Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
Sal 119:150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen;
Se alejaron de tu ley.
Sal 119:151 Cercano estás tú, oh Jehová,
Y todos tus mandamientos son verdad.
Sal 119:152 Hace ya mucho que he entendido tus testimonios,
Que para siempre los has establecido.

Resh

Sal 119:153 Mira mi aflicción, y líbrame,
Porque de tu ley no me he olvidado.
Sal 119:154 Defiende mi causa, y redímeme;
Vivifícame con tu palabra.
Sal 119:155 Lejos está de los impíos la salvación,
Porque no buscan tus estatutos.
Sal 119:156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová;
Vivifícame conforme a tus juicios.
Sal 119:157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos,
Mas de tus testimonios no me he apartado.
Sal 119:158 Veía a los prevaricadores, y me disgustaba,
Porque no guardaban tus palabras.
Sal 119:159 Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos;
Vivifícame conforme a tu misericordia.
Sal 119:160 La suma de tu palabra es verdad,
Y eterno es todo juicio de tu justicia.

Sin

Sal 119:161 Príncipes me han perseguido sin causa,
Pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.
Sal 119:162 Me regocijo en tu palabra
Como el que halla muchos despojos.
Sal 119:163 La mentira aborrezco y abomino;
Tu ley amo.
Sal 119:164 Siete veces al día te alabo
A causa de tus justos juicios.
Sal 119:165 Mucha paz tienen los que aman tu ley,
Y no hay para ellos tropiezo.
Sal 119:166 Tu salvación he esperado, oh Jehová,
Y tus mandamientos he puesto por obra.
Sal 119:167 Mi alma ha guardado tus testimonios,
Y los he amado en gran manera.
Sal 119:168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios,
Porque todos mis caminos están delante de ti.

Tau

Sal 119:169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová;
Dame entendimiento conforme a tu palabra.
Sal 119:170 Llegue mi oración delante de ti;
Líbrame conforme a tu dicho.
Sal 119:171 Mis labios rebosarán alabanza
Cuando me enseñes tus estatutos.
Sal 119:172 Hablará mi lengua tus dichos,
Porque todos tus mandamientos son justicia.
Sal 119:173 Esté tu mano pronta para socorrerme,
Porque tus mandamientos he escogido.
Sal 119:174 He deseado tu salvación, oh Jehová,
Y tu ley es mi delicia.
Sal 119:175 Viva mi alma y te alabe,
Y tus juicios me ayuden.
Sal 119:176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo,
Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

 

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