Madrid, españa.

¿QUÉ PASARÁ CON LOS QUE NO HAN ESCUCHADO EL EVANGELIO?

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¿QUÉ PASARÁ CON LOS QUE NO HAN ESCUCHADO EL EVANGELIO?

El gran teólogo del siglo IV, Agustín de Hipona, consideró esta misma pregunta. Su consideración fue en respuesta al filósofo secular Porfirio quien preguntó:

Si Cristo se declara el único camino a la salvación, a la gracia y a la verdad, y si afirma que sólo en él hay un camino hacia a Dios ¿qué de aquellos que vivieron siglos antes de que Jesús apareciera?… ¿Qué le ha sucedido a incontables almas, que nada de culpa tenían puesto que el que vendría a ser el único camino a la salvación aún no se había revelado como tal?


¿QUÉ PASARÁ CON LOS QUE NO HAN ESCUCHADO EL EVANGELIO?

Muchos cristianos y no cristianos se preguntan qué será de las personas que nunca han escuchado acerca de Jesucristo. ¿Serán condenados al infierno? Para empezar, creo que debemos reconocer que no sabemos exactamente lo que Dios hará con estas personas, porque Él no nos ha dicho todo. Hay ciertas cosas que sólo Dios conoce.

En Deuteronomio 29:29, leemos:

“Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre…”

En algunos asuntos, Dios no ha revelado completamente su plan; este es uno de esos asuntos.

Nuestra preocupación debe ser entender plenamente lo que sí está revelado en la Biblia y depender de ello con firmeza y total confianza.

Primero: Dios es justo.

Toda la evidencia que tenemos indica que podemos confiar en su carácter y estar seguros de que será justo en su trato con los que nunca han escuchado acerca de Jesucristo. Toda la información que tenemos nos indica que Dios tiene un carácter de justicia.

Segundo: Nadie será condenado por rechazar a un Jesucristo de quien no ha oído hablar.

Más bien, será condenado por violar su propio código moral, sea este elevado o sencillo.Todo el mundo-cada persona, haya o no escuchado los diez mandamientos– está en pecado. Romanos 2 nos dice claramente que todo el mundo tiene algún tipo de estándar o criterio moral, y que, como bien ha demostrado la antropología, en todas las culturas, las personas violan su propio estándar de conducta. Hace casi dos mil años que Pablo explicó:

“Todos los que sin la Ley han pecado, sin la Ley también perecerán; y todos los que bajo la Ley han pecado, por la Ley serán juzgados, pues no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino que los que obedecen la Ley serán justificados. Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos en el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.” (Romanos 2:12–16)

Tercero: la Biblia indica que la creación nos provee a todos con suficiente información para reconocer que Dios existe.

Esto lo vemos claramente en Romanos 1:19–20:

“Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa.”

¿QUÉ PASARÁ CON LOS QUE NO HAN ESCUCHADO EL EVANGELIO?

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El Salmo 19 confirma este hecho. Podemos concluir también, basándonos en Mateo 7:7–11 y en Jeremías 29:13, que si alguien responde a la luz que ha recibido y busca a Dios, el Señor les dará la oportunidad de escuchar la verdad acerca de Jesucristo.

Cuarto: la Biblia no da lugar a pensar que alguien puede ser salvo sin Jesucristo.

Esto lo deja meridianamente claro. El Señor mismo declaró en Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.” Jesús habló con la autoridad de Dios. Es evidente, por lo que Él es y lo que ha hecho en la cruz, que no hay otro camino hacia Dios. Sólo Él ha pagado por nuestros pecados. Él es el único puente sobre el abismo que separa al más alto logro humano del estándar infinitamente santo de Dios. Pedro tampoco dejó espacio para la duda cuando afirmó tajantemente en Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Esto representa una gran responsabilidad para quienes decimos ser cristianos: necesitamos encargarnos de llevar el mensaje a todo aquel que no haya escuchado el evangelio.

Lo último que debemos señalarle a quien nos haya hecho esta pregunta es que la Biblia es absolutamente clara en cuanto al juicio que espera a los que sí han escuchado el evangelio. Cuando esta misma persona que nos pregunta se enfrente a Dios, el asunto no será: “¿Y qué de los que nunca oyeron el mensaje?” Ella tendrá que rendir cuentas personalmente sobre lo que ha hecho con respecto a Jesucristo. A veces, la gente plantea esta pregunta para escudarse y evadir su responsabilidad personal. Debemos responder a esta pregunta, por el bien de ellos y por nuestra propia convicción y confianza. Pero luego, al concluir la discusión, debemos derivar la conversación hacia las mismas personas con quienes hemos hablado y confrontarlos con su propia responsabilidad: ¿Qué harán ellos con Jesucristo?


 

 

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