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NOÉ HALLÓ GRACIA ANTE LOS OJOS DE JEHOVÁ

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NOÉ HALLÓ GRACIA ANTE LOS OJOS DE JEHOVÁ

En la corrupción general de aquella generación había una sola excepción, Noé. Necesitamos simplemente juntar todas las referencias de las Escrituras sobre Noé y colocarlas en el orden que en ella aparecen: «Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová»; y de nuevo: «Noé, varón justo, era perfecto» (como implica la palabra hebrea, recto espiritualmente, auténtico, íntegro y completo en su interior, alguien cuyo corazón tenía un solo objetivo) «en sus generaciones», o entre sus contemporáneos; y finalmente, «con Dios caminó Noé», esta expresión siendo la misma que en el caso de Enoc.

La mención que encontró gracia ante los ojos de Jehová precede la de su «justicia», lo cual describe su relación moral con Dios; mientras que su justicia era de nuevo el resultado de una rectitud espiritual interior, o de lo que bajo la luz más completa del Nuevo Testamento designaríamos como un corazón renovado por el Espíritu Santo. Todo viene resumido y completado con un caminar con Dios al estilo de Enoc. La afirmación que Noé encontró gracia es como la irrupción del sol en un cielo que se está encapotando para una tormenta. El texto sagrado repite tres veces que la tierra se había corrompido, añadiendo que estaba llena de violencia, simplemente como si el ojo atento del Señor, que «miró sobre la tierra», hubiera estado inspeccionando y probando a los hijos de los hombres, y se detuviera con pena sobre ella, antes de permitir el descenso del juicio.

Aunque este relato es popularmente conocido como “La Historia del Diluvio”, son pocos los detalles que tienen que ver con el mismo. El énfasis principal está en la relación de Dios con la humanidad, especialmente con el hombre que El escoge para tratar directamente, y las respuestas de éste a las demandas divinas. Noé es el personaje prominente del relato. Su obediencia es de suma importancia para el acto salvador de Dios y no solamente para el juicio.
El orden de la historia está constituido por un marco histórico (Gen 6:9–12), una serie de mandatos (Gen 6:13–7:5), ejecución del juicio (Gen 7:6–24), una extensión de misericordia (Gen 8:1–22) y un pacto (Gen 9:1–17).

Un Hombre Justo En Un Mundo Corrompido (Gen 6:9–12).

Inmediatamente Noé (Gen 9) es señalado como una persona excepcional, aunque sus características no son poco frecuentes entre los hombres de Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

Era varón justo (tsadik); es decir, vivía según una norma, y su existencia estaba caracterizada por la obediencia a Dios y su preocupación por la humanidad.

Era perfecto (tamim), en otras palabras, íntegro en su lealtad, orientado hacia un blanco definido e inspirado por una pasión predominante.

Como Enoc (Gen 5:24), con Dios caminó Noé; expresando con esto, que disfrutaba de comunión íntima y continua con El.

Tal manera de vivir infundió en Noé fervor y profundidad espiritual, y tal relación personal con Dios que sobrepuja a toda religión ceremonial.
La condición moral de la generación de este patriarca no sólo contrasta con su propia vida sino que arroja luz sobre las palabras que la describen. La perversión de sus contemporáneos se enfrenta a la justicia de Noé. Este manifestó fidelidad y conformidad a la voluntad de Dios; la gente, no. Su sinceridad, y plenitud de vida (tamim) eran radicalmente distintas de la violencia (chamas, Gen 11) que plagaba la sociedad de su época. Una comparación entre los versículos Gen 11–12 con el 5 nos demostrará que la violencia era interior, sumamente contaminada con imágenes inmorales y tendencias corrompidas.

Noé Halló Gracia Ante Los Ojos De Jehová

                                Noé Halló Gracia Ante Los Ojos De Jehová

«Pero Noé Halló Gracia Ante Los Ojos De Jehová»

Éste es el discurso que nos atañe. ¿Por qué halló gracia Noé cuando él también vivía en medio de una generación perversa?

Podemos contestar a esta pregunta a partir de dos enfoques Bíblicos que están estrechamente ligados. 

1-La Misericordia y gracia de Dios.

2- La soberanía de Dios en su elección.

Como éstos dos son atributos intrínsecos de Dios, no nos detendremos en asuntos teológicos, si no, mencionaremos y compararemos lo que Dios ha hecho a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Pensemos y comparemos este evento de Gen 6, que comenzó con gracia y misericordia, hacia Noé y su familia, y terminó con juicio destructivo para aquella generación, con el evento catastrófico más cercano a éste que fue la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Gén 19:5–22

Gén 19:5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.
Gén 19:6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,
Gén 19:7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.
Gén 19:8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.
Gén 19:9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.
Gén 19:10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.
Gén 19:11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.
Gén 19:12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;
Gén 19:13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.
Gén 19:14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.
Gén 19:15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.
Gén 19:16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
Gén 19:17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.
Gén 19:18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.
Gén 19:19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.
Gén 19:20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.
Gén 19:21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.
Gén 19:22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí.

Reina Valera Revisada (1960)
Esta es la descripción que da el señor de la humanidad en sus propias palabras en genesis 6:5

Gén 6:5  Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Esta es la condicion de los habitantes de Sodoma y Gomorra.

Gén 19:5  Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. (violarlos)
Gén 19:6  Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,
Gén 19:7  y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

Gén 19:9  Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.

 Había algo en común entre las dos generaciones.

en la generación de Noé todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal y en la generación de Lot una nefanda conducta de aquellos malvados. como dice tambien pedro en  2 ped 2:4-10

2Pe 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
2Pe 2:5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
2Pe 2:6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,
2Pe 2:7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 
2Pe 2:8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),
2Pe 2:9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;
2Pe 2:10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío.

También había algo en común entre Noé y Lot, Eran justos delante de Dios.

Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

Y Lot…   Y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 
      (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo              y oyendo los hechos inicuos de ellos)

Los dos hallaron gracia y misericordia a los ojos de Dios.

De Noé como se menciona arriba y a Lot en Gén 19:19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida.

La misericordia y gracia de Dios fue extendida tambien a sus familiares.

A Noé le dijo:

Gén 6:18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
Gén 6:19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo.

Gén 7:1 Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

Y de nuevo a Lot:

Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;
Gén 19:13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.

Gén 19:16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

El Juicio de dios

Terminando las dos generaciones destruidas bajo el juicio de Dios, quedando así ejemplo para aquellos que niegan el señorío de Dios y de Cristo andando en concupiscencias e inmundicias.

Dijo, pues, Dios a Noé:

Gén 6:13 He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Dijeron los angeles  Lot.

Gén 19:13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.

Gén 19:24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;
Gén 19:25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades y el fruto de la tierra.

Pero Donde Más podemos Encontrar la Misericordia y Gracia de Dios.

Podemos definirla en el Antiguo Testamento en, Éxodo 34.6–7.

Éxo 34:6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
Éxo 34:7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Existe una Demostración de gracia divina en Nehemías 9.17.

Neh 9:17 No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre.Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.

Repetición de gracia perdonadora, Salmo 78.38.

Sal 78:38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía;
Y apartó muchas veces su ira,
Y no despertó todo su enojo.

Gracia presente y gloria futura, Salmo 84.11.

Sal 84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.

Gracia inmerecida, Salmo 103.9–10.

Sal 103:9 No contenderá para siempre,
Ni para siempre guardará el enojo.
Sal 103:10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,
Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

Extensión de la gracia, Salmo 145.8–9.

Sal 145:8 Clemente y misericordioso es Jehová,
Lento para la ira, y grande en misericordia.
Sal 145:9 Bueno es Jehová para con todos,
Y sus misericordias sobre todas sus obras.

La mano de Dios permanece extendida, Isaías 5.25; 9.21; 10.4.

Isa 5:25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.

«Gracia sobre gracia», Juan 1.16.

Jua 1:16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Gracia recibida, Romanos 1.5.

Rom 1:5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.

«Abundancia de su gracia», Romanos 5.17

Rom 5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Gracia recibida en vano, 2 Corintios 6.1.

2Co 6:1 Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Gracia sobreabundante, Efesios 1.7–8.

Efe 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
Efe 1:8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia

Amnistía divina, Romanos 6.23; Efesios 2.1–9.

Rom 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Definición de GRACIA

Verbo

janan (חָנַן, 2603), «ser misericordioso, considerado; favorecer». El término se encuentra en ugarítico antiguo con un significado muy parecido al hebreo bíblico. Sin embargo, en el hebreo moderno, janan pareciera dar mayor énfasis en la acepción más fuerte de «perdonar o mostrar misericordia». El vocablo aparece unas 80 veces en el Antiguo Testamento hebreo, y por vez primera en Gn 33.5: «Son los hijos que Dios, en su gracia, ha dado a tu siervo». Por lo general, este término sugiere un «favor» que se hace, a menudo inesperado e inmerecido. Janan puede expresar «generosidad», un regalo del corazón (Sal 37.21). Sobre todo, Dios es la fuente de un «favor» no merecido (Gn 33.11), y una vez tras otra se le suplica que actúe con acciones «gratuitas» como solo Él lo puede hacer (Nm 6.25; Gn 43.29). El salmista ora: «Aparta de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia [«bondad» LBA] concédeme tu ley» (Sal 119.29; «y dame la gracia de tu ley» BJ).
El «favor» de Dios se percibe sobre todo en su liberación del pueblo de Dios de sus enemigos y de los males que les rodean (Sal 77.9; Am 5.15). Sin embargo, Dios extiende su «misericordia», según su voluntad y acción soberana, a quienquiera que Él escoge (Éx 33.19).
De muchas maneras janan combina el significado de haris (que en griego clásico indica «encanto» o «benevolencia») y el sentido neotestamentario de «favor no merecido» o «misericordia».

Nombres

jen (חֵן, 2580), «favor; gracia». La raíz, que significa «favorecer», es un término semítico común. En acádico, el verbo enenu («compadecer») está relacionado con hinnu («favor»), que solo aparece como nombre propio. El nombre hebreo jen está 69 veces, sobre todo en el Pentateuco y en los libros históricos hasta Samuel. Es un poco más frecuente en los libros poéticos, aunque casi no figura en los libros proféticos. El primer caso se encuentra en Gn 6.8: «Pero Noé halló gracia en los ojos de Jehová».
El significado básico de jen es «favor». Cualquier cosa «placentera y agradable» se puede describir con esta palabra. Cuando se dice que una mujer tiene jen, es porque es «graciosa o agraciada» (Pr 11.16); o el término puede llevar una idea negativa por asociación (Pr 31.30). Las palabras de una persona pueden tener «gracia»: «El que ama la pureza de corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey» (Pr 22.11; cf. Sal 45.2).
Jen también denota la reacción a cualquier cosa «agradable». Los siguientes verbos se usan con este vocablo: «extender» (Gn 39.21), «dar» (Éx 3.21) y «hallar» (Gn 6.8). Las expresiones idiomáticas equivalen en castellano a los verbos «gustar» o «querer»: «¿Por qué he hallado gracia ante tus ojos, para que tú te hayas fijado en mí, siendo yo una extranjera?» (Rt 2.10 RVA).

C. Adjetivo

jannûn (חַנּוּן, 2287), «clemente»). Uno de los 13 casos del adjetivo se encuentra en Éx 34.6: «Jehovah pasó frente a Moisés y proclamó: Jehovah, Jehovah, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad» (RVA).

El término gracia o favor (heb., chen; gr. caris) se usa generalmente en las Escrituras para indicar el favor gratis e inmerecido de Dios para con los hombres, en particular su pueblo redimido (Ro 3:24–26; Ef 2:8–9). La gracia de Dios incluye tanto su actitud como los actos de amor, misericordia y bondad para con gente que no es digna (Jn 3:16; Ro 5:6–10; Ef 2:4–9; Tit 3:4–5). El sacrificio de Cristo es la revelación máxima de la gracia divina (Jn 1:14, 16–17; 2 Co 8:9). El creyente experimenta la gracia de Dios en gran variedad de circunstancias (cp. 1 Pe 4:10, “multiforme gracia de Dios”) como la salvación (Ef 2:8–9), santificación (Ro 6:14, 19, 22), servicio (2 Co 9:8) y debilidad (2 Co 12:9). La gracia o el favor a veces se usa en las Escrituras de las relaciones entre personas (Ge 33:8; Ru 2:10; Pr 14:35; Da 1:9; Hch 24:27). Dios ha capacitado a su pueblo para expresar a otros la verdadera gracia (Ef 4:29; Col 4:6).
• de Dios: Ge 6:8; 33:5, 11; Ex 33:19; De 33:16; Jue 6:17; 1 S 13:12; 2 R 13:4; Ne 9:31; Sal 5:12; 30:5, 7; 44:3; 51:18; 85:1; 86:15; 89:17; 90:17; 106:4; 119:29, 58; Pr 8:35; 12:2; 18:22; 19:6, 12; Is 30:18–19; 60:10; Je 16:13; 26:19; Da 1:9; 7:22; 9:13; Hos 12:4; 14:2; Jon 4:2; Hab 1:13; Zec 7:2; 8:21, 22; Mal 1:9; 2:13; Hch 7:10; 11:23; 13:43; 14:26; Ro 5:15; 11:5; 15:15; 1 Co 1:4; 2 Co 1:11; 4:15; 8:4; Ga 1:10; Ef 3:7; Col 1:6; 1 Pe 5:5 • con Dios: 1 S 2:26; Pr 3:4; Lc 1:30; 2:52; Hch 7:46; 1 Pe 2:19–20
en relación con • Cristo: Sal 45:2; Lc 2:40; 4:22; Jn 1:14, 16, 17; Hch 15:11; Ro 5:21; 16:20; 2 Co 8:9; 13:14; Tit 2:11; 1 Pe 1:13 (cp. Ge 18:3) • el Espíritu: Zec 12:10; Heb 10:29
para necesidad humana: Ge 19:19; 33:5; 2 R 13:4, 23; Esd 9:8; Sal 84:11; 109:12; Pr 3:34; 4:9; Je 26:19; 31:2; Da 9:13; Hos 12:4; 14:2; Zec 7:2; 8:21, 22; 12:10; Hch 4:33; 6:8; 15:11; 18:27; Ro 1:5; 3:24; 4:4; 5:17, 20; Ef 2:5, 7–8; 2 Tes 2:16; 2 Ti 1:9; Tit 3:7
en bendición de Dios • mediante una declaración: Nu 6:25; Zec 4:7; Ro 1:7; 16:20; 1 Co 1:3; 2 Co 13:14; 1 Ti 1:2; Ap 22:21 • mediante la posición y los privilegios de los creyentes: Ro 5:2; 6:1, 14; Heb 4:16 • mediante la capacitación espiritual, dones y ministerio: Ro 12:6; 1 Co 15:10; 2 Co 8:6, 7; 9:8; 12:9; Ef 4:7, 29; Col 4:6; 2 Ti 2:1; Heb 13:9; Stg 4:6; 1 Pe 4:10; 5:5, 10; 2 Pe 3:18 (cp. 1 Co 12–14)
en manifestación • por el mensaje de Dios: Zec 1:13; Hch 14:3; 20:24, 32; 1 Pe 1:10; 5:12 • por conducta humana: Sal 37:21, 26; Pr 11:16; 14:21, 31; 22:11; Ec 10:12; 1 Co 1:12; Tit 2:11–12; 1 Pe 4:10
en relaciones humanas: Ge 32:5; 33:8, 10, 15; 34:11; 47:25, 29; 50:4; Ex 3:21; 11:3; 12:36; 33:12, 13, 16, 17; 34:9; Nu 11:11, 15; 32:5; De 7:2; 24:1; 28:50; Ru 2:2, 10, 13; 1 S 1:18; 2:26; 16:22; 20:3, 29; 25:8; 27:5; 2 S 14:22; 16:4; 1 R 11:19; Ne 2:5; Es 2:9, 15, 17; 4:8; 5:2, 8; 7:3; 8:5; 10:3; Job 11:19; 20:10; Sal 35:27; Pr 3:4; 14:35; 16:15; 21:10; 26:25; 28:23; 29:26; Ec 9:11; Is 26:10; Je 52:31; La 4:16; Da 1:9; Lc 2:52; 7:42; Hch 2:47; 7:10; 24:27; 25:9; Ro 4:4; 2 Co 1:11; Ga 1:10
símbolos de la: Zec 11:7, 10
abuso de la: Ro 6:1–2; Ga 5:4; Heb 12:15; Jud 4

 

 

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