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LOS DONES ESPIRITUALES

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LOS DONES ESPIRITUALES

Tabla de Contenidos

LOS DONES DEL ESPIRITU


La doctrina de los dones espirituales es casi exclusivamente paulina; el único uso de la palabra fuera de los escritos de Pablo se halla en 1 Pedro 4:10. El pasaje importante de Efesios 4 le atribuye el dar los dones al Cristo resucitado y ascendido. El pasaje importante de 1 Corintios 12 enfatiza la obra del Espíritu como el dador de los dones. El otro pasaje principal, Romanos 12, no especifica el agente. Puesto que solamente mencionamos brevemente el ministerio de Cristo con relación a Su entrega de dones a Su cuerpo al tratar de la cristología, veremos la doctrina en detalle aquí.


I. LA DEFINICION DE LOS DONES ESPIRITUALES

A. ¿Qué ha de entenderse?

La palabra que designa los dones espirituales (charisma), obviamente relacionada con la palabra empleada para expresar gracia, significa algo que se debe a la gracia de Dios. El uso de la palabra en el Nuevo Testamento abarca desde la dádiva de la salvación (Romanos 6:23), hasta el don del cuidado providencial de Dios (2 Corintios 1:11), y el uso más frecuente relacionado con los dones de gracia al creyente. Cuando se usa con esta última connotación, yo sugiero que un don espiritual es una habilidad dada por Dios para servicio.
En esta definición propuesta, el sinónimo para don es habilidad. Un don espiritual es una habilidad. “Dada por Dios” nos recuerda que Cristo y el Espíritu son los dadores de los dones, y “para el servicio” intenta captar el énfasis que se halla en los pasajes centrales de que los dones han de usarse en servir al cuerpo de Cristo.
Aunque existe una cercana analogía entre los dones espirituales y los talentos (ciertamente ambos son dados por Dios, 1 Corintios 4:7), los talentos, por ejemplo, pueden o no ser usados para servir al cuerpo.

 

LOS DONES ESPIRITUALES

B. Lo que no ha de entenderse

1. Un don espiritual no es un lugar de servicio. El don es la habilidad, no donde se ejerce la misma. Se puede enseñar dentro o fuera del ámbito de un aula formal, y en cualquier país del mundo. Es posible ayudar en la iglesia o en el vecindario.
2. Un don espiritual no es un oficio. El don es la habilidad y se puede ejercer tenga uno o no un oficio en la iglesia local. Con relación a esto existe mucha confusión en cuanto al don de pastor. El don es la habilidad de pastorear a las personas. Esto lo puede hacer una persona que ocupa lo que llamamos, en nuestra eclesiología moderna, el oficio del pastorado. O lo puede hacer un superintendente de hombres o una superintendente de mujeres en una escuela. O lo puede hacer una esposa y madre en la casa.
3. Un don espiritual no es un ministerio a un grupo de edad específica. No hay un don de ministrar a jóvenes, o a niños. Todas las edades necesitan el servicio de pastores, maestros, administradores, ayudantes, etcétera.
4. Un don espiritual no es la técnica de una especialidad. No hay don espiritual de escribir o de educación cristiana o de música. Estas son técnicas en las cuales se pueden usar los dones espirituales.
5. Un don espiritual es diferente de un talento natural. Ya he mencionado que un talento puede ser usado o no para servir al cuerpo de Cristo, mientras que un don espiritual sirve positivamente. Notemos algunos contrastes adicionales entre los dones espirituales y los talentos naturales.

TALENTOS NATURALES
DONES ESPIRITUALES
Dados por Dios a través de los padres
Dados por Dios independiente de los padres
Dados en el nacimiento
Obviamente dados en la conversión
Para beneficiar a la humanidad en general
Para beneficiar al cuerpo en particular

Así que, un don espiritual es una habilidad dada por Dios para servir al cuerpo de Cristo dondequiera y comoquiera El dirija.


II. LA DISTRIBUCION DE LOS DONES ESPIRITUALES

A. Son distribuidos por el Cristo resucitado y ascendido (Efesios 4:11)

El hecho de que la Cabeza del cuerpo le da dones a Su cuerpo eleva el uso de los dones a un nivel alto y santo. Estos son Sus dones, que nos son confiados porque El necesita que nosotros los usemos para edificar Su cuerpo. ¡Qué dignidad le da esto aun a lo que parece ser la obra de más humilde!

B. Son distribuidos por el Espíritu Santo de acuerdo a Su voluntad (1 Corintios 12:11, 18)

¿Por qué le da El un don específico a un creyente? Porque El es quien mejor sabe lo que el cuerpo necesita y lo que le conviene a cada creyente para servicio. Si así lo creyéramos, esto impediría que nos quejáramos de no ser como otra persona, y debiera motivarnos a usar al máximo lo que Dios nos ha dado.
¿Cuándo nos da el Espíritu Santo Sus dones? Es muy probable que en la conversión. Si son dones del Espíritu, y no tenemos el Espíritu hasta la conversión, entonces es de suponer que Sus dones se den en ese tiempo. Puede que no descubramos todos los dones que nos fueron dados al momento de la salvación, pero yo me inclino a pensar que los tenemos todos en ese tiempo. A medida que crecemos, otros dones pueden salir a la luz para ser usados en diferentes tiempos de nuestra vida, pero es lo más probable que los poseamos todos desde la conversión. Quizás no podamos decir qué combinación particular de dones tenemos hasta que miremos retrospectivamente a nuestras vidas y veamos cuáles Dios ha usado en todos nuestros días.

C. Son distribuidos a todos los creyentes

Ningún creyente está sin a lo menos un don espiritual. Pedro afirma claramente que todos tienen por lo menos uno (1 Pedro 4:10). Cada creyente es soltero o casado, y ambos estados son llamados dones espirituales (1 Corintios 7:7). Posiblemente muchos creyentes también tienen los dones de ayudas o de servir.
Pero ningún creyente tiene todos los dones. Si así fuese, entonces la metáfora en 12:12–27 no tuviera sentido. Si algún creyente poseyera todos los dones, entonces no necesitaría de otros creyentes. El sería la mano, el pie, el ojo y el oído —el cuerpo entero, lo cual es imposible—. Los creyentes necesitan de otros creyentes simplemente porque ninguno posee todos los dones.

D. Son distribuidos al cuerpo de Cristo como un todo

Con esto quiero enfatizar que una congregación no debe esperar que todos los dones estén representados en ella. Su estado de crecimiento y madurez puede que no lo requiera. Dios conoce lo que cada grupo necesita, y se ocupará de suplir adecuadamente.
También digo que no toda generación ha de esperar necesariamente tener todos los dones. Un don dado una vez es un don dado al cuerpo entero de Cristo. Dios concedió los dones fundamentales de apóstoles y profetas al principio (Efesios 2:20). Después que el fundamento fue puesto por aquellos que emplearon esos dones, otros dones fueron necesarios. Pero en el siglo veinte todavía nos estamos beneficiando de esos dones fundamentales y edificándonos sobre los mismos. Fueron dados en el primer siglo al cuerpo entero a través de todos los siglos. Ninguna generación ha sido menoscabada. El Espíritu le da a la iglesia como El desea, y conoce exactamente lo que cada creyente, cada congregación, y cada generación necesita. (Una de las presentaciones más equilibradas y concisas de toda esta doctrina es, de William J. McRae, The Dynamics of Spiritual Gifts [Grand Rapids: Zondervan, 1976], 144 pp.)


III. EL DESCUBRIMIENTO Y DESAROLLO DE LOS
DONES ESPIRITUALES

El “peligro del péndulo” opera con relación a los dones espirituales. Un movimiento del péndulo expone la idea de que los dones espirituales son esencialmente inadecuados para el servicio cristiano hoy en día porque fueron dados a la iglesia primitiva y el único asunto importante hoy en día es la madurez, no los dones. Al moverse para el lado opuesto se halla el énfasis de que uno no puede ni aun comenzar a servir a no ser que esté seguro de su(s) don(es) espiritual(es). Si los dones espirituales fueron dados solamente a la iglesia primitiva o si son inadecuados para el servicio hoy en día, entonces ¿por qué aparecen en los libros del Nuevo Testamento escritos para la segunda generación de creyentes y para los que vivieron en todas partes del Imperio Romano? (Efesios y 1 Pedro). Además, puesto que los dones son necesarios para que el cuerpo de Cristo funcione correctamente, ¿cómo sería posible que no se den hoy y aún se mantenga el funcionamiento correcto? Por otro lado, si un creyente tiene que saber el (los) don(es) espiritual(es) que tiene antes de servir, entonces ¿por qué no se manda en algún lugar que uno descubra sus dones espirituales? A todos se nos manda que usemos nuestro don (1 Pedro 4:10 —“minístrelo”). Ningún texto dice que tenemos que saber qué don tenemos antes de ser capaz de servir. Aun así me arriesgaré a usar la palabra descubrimiento en el título de esta sección a fin de animar al lector a que use el don que posee.

A. Infórmese de cuantos dones haya en su vida

Existen tres categorías de dones en la vida de todo cristiano.
1. Habilidades naturales. Dadas por Dios al uno nacer, incluyen cosas como el cociente de inteligencia, una medida de salud y fuerza, talentos musicales, habilidades lingüísticas, aptitudes para la mecánica, etcétera.
2. Habilidades adquiridas. Entre éstas, cocinar, coser, manejar un automóvil, aprender un idioma, tocar un instrumento, etcétera. Aunque quizás no lleguemos a apreciar tales destrezas, recuerde que muchas personas en el mundo tienen pocas oportunidades de adquirir habilidades en estas áreas.
3. Dones espirituales. El creyente debe informarse de las distintas habilidades que Dios ha puesto en su vida. En otras palabras, debe hacer un inventario para saber qué mercancías tiene disponibles para el uso del Señor. Sólo a través del proceso de hacer inventario periódicamente puede el creyente discernir qué áreas de servicio debe explorar.

B. Prepárese por aprovechar toda oportunidad disponible

Este principio se aplica a las tres categorías de habilidades. Sáquele filo a sus talentos, adquiera destrezas, y trabaje en desarrollar sus dones espirituales. Sí uno cree que tiene el don de enseñar, entonces le será necesario estudiar. Puede ser que la habilidad de comunicar sea dada más directamente (aunque aun a ese don se le puede sacar filo por medio de la educación), pero ciertamente el contenido se tiene que aprender.
El don de evangelizar en la iglesia primitiva no sólo abarcaba la predicación de las Buenas Nuevas sino también ir de un lado a otro con el mensaje. Para este fin pudiera ser necesario que uno cuide de su salud y así contar con el vigor que requiere viajar y proclamar el Evangelio.
Si uno sospecha que tiene el don de dar, entonces tratará de ser un buen mayordomo en todas las áreas de la vida (1 Corintios 4:2). La habilidad de ser generoso es dada por Dios, pero el tener los recursos con los cuales ser generoso requiere disciplina en los asuntos financieros.
Si uno tiene el don de exhortación, ciertamente debe estar basado en el conocimiento bíblico. Para que una exhortación sea válida y valga la pena, tiene que estar arraigada en verdades bíblicas. Y, por supuesto, el tener conocimiento bíblico requiere estudio.

C. Esté activo en la obra del Señor

Los dones se descubren y se desarrollan por medio de la actividad. La práctica trae percepción de todas las habilidades de uno, y también desarrolla esas habilidades. Si usted intenta descubrir su(s) don(es) espiritual(es), entonces no rechace oportunidades de servir, aunque piense que no caen dentro de la esfera de sus habilidades. Es posible que Dios esté tratando de comunicarle que usted tiene habilidades que aún no reconoce.
Si se halla activo en hacer lo que pueda, entonces se presentarán otras oportunidades que traerán a la luz dones espirituales adicionales. Por ejemplo, cuando primero hallamos a Felipe en el libro de los Hechos lo vemos que ayuda a distribuir dinero de socorro a las viudas necesitadas(y disgustadas) (6:5). Es de dudarse que antes de tomar este ministerio él se sentara para decidir ¡si tenía o no ese don espiritual! Aquí estaba una oportunidad para servir, y él la aprovechó. El demostró ser fiel al llevar a cabo esa humilde tarea. El Señor entonces le confió otro ministerio, el de evangelizar a los samaritanos (8:5) y, después, al eunuco de Etiopía. Por continuar empleando ese don, llegó a ser conocido como Felipe el evangelista (21:8). Pero primero fue Felipe el ayudador de viudas.
El mismo principio obró en la vida de Esteban. El primeramente sirvió junto a Felipe en ministrar a las viudas. Pero también estaba lleno de fe (6:5), y era un gran testigo (7:1–53). La fidelidad en una oportunidad lleva a otras oportunidades.
Permítame presentarle una comparación interesante entre algunos de los dones espirituales y algunos de los mandamientos que son dados a todos los creyentes. El punto fundamental de esta comparación simplemente afirma que se nos manda servir en muchas áreas, ya sea que pensemos o no que tenemos el don espiritual correspondiente.

DONES DADOS A ALGUNOS, MANDATOS DADOS A TODOS

1. Servir
1. Servirse uno al otro (Gál. 5:13)
2. Exhortar
2. Exhortarse uno al otro (Heb. 10:25)
3. Dar
3. Todos dar (2 Corintios 9:7)
4. Enseñar
4. La Gran Comisión (Mateo 28:19)
5. Hacer misericordia
5. Ser benignos (Efesios 4:23)
6. Fe
6. Caminar por fe (2 Corintios 5:7)
7. Evangelizar
7. Todos testificar (Hechos 1:8)

Así que, a todos se les manda desempeñar varios ministerios, ya sea que posean el don espiritual correspondiente o no. Si obedecemos fielmente estos mandamientos, puede que descubramos nuestros dones espirituales particulares.

D. Sea un buen mayordomo del estado de soltero o casado

Si cualquiera de los estados es un don espiritual (1 Corintios 7:7), entonces es esencial ser fiel en la mayordomía que acompaña a cualquiera de los dos estados. El ser soltero o el estar casado son dones espirituales que necesitan ser desarrollados. En ambos casos se ha de ser mayordomo fiel (4:2). Tanto el soltero como el casado tienen que estar creciendo en la santificación (1 Tesalonicenses 4:3). Ambos tienen que redimir el tiempo (Efesios 5:16).
La persona soltera tiene que prestarle atención particular a la pureza, a la disciplina financiera, a usar el tiempo libre para estudiar la Palabra a buscar oportunidades para servir, digamos, en un país extranjero por corto plazo. La persona soltera debe ocuparse en las cosas del Señor, y de cómo ha de agradarle a El (1 Corintios 7:32). La persona casada tiene que prestarle atención a su familia y, aun así, poner la obra del Señor en primer lugar (vv. 29, 33). El propio ejercicio y desarrollo de estos dones puede ser un factor importante en el uso de los otros dones a través de la vida.

E. Esté dispuesto a hacer cualquier cosa por el Señor

En realidad, la dedicación y el estar dispuesto a hacer cualquier cosa es más importante que descubrir su(s) don(es) espiritual(es). El pasaje que trata de los dones en Efesios 4 comienza con una exhortación a una vida digna y un caminar humilde (vv. 1–2). Varias exhortaciones a la dedicación preceden a la discusión extensa acerca de los dones en 1 Corintios 12 (3:16; 6:19–20; 10:31). Y el pasaje en Romanos 12 comienza con un gran llamamiento a la dedicación de la vida, en los versículos 1 y 2. Uno que no esté dedicado, nunca descubrirá todas las habilidades que Dios le ha dado, ni tampoco desarrollará aquellas que pueda descubrir.


IV. LA DESCRIPCION DE LOS DONES ESPIRITUALES

A. Apostolado (1 Corintios 12:28; Efesios 4:11)

En un sentido general, la palabra significa uno que es enviado (en el caso de Epafrodito en Filipenses 2:25). Pero el sentido técnico del apostolado se refiere a los Doce, y posiblemente algunos otros como Pablo y Bernabé (Hechos 14:14). El don fue dado para fundar la iglesia y fue acreditado por señales especiales (2 Corintios 12:12; Efesios 2:20). Este no es un don que Dios da hoy en día.

B. Profecía (Romanos 12:6; 1 Corintios 12:10; 14:1-40; Efesios 4:11)

Como apostolado, profecía se usa tanto en un sentido general en un sentido técnico. En el sentido general se refiere a la proclamación y, por lo tanto, a la predicación. Pero técnicamente un profeta no sólo podía proclamar el mensaje de Dios, sino que también era capaz de predecir el futuro. Todos sus mensajes, ya fuera proclamando o prediciendo, venían directamente de Dios por revelación especial.
Parece que este don debió de haber sido dado bastante ampliamente en los tiempos del Nuevo Testamento, aunque sólo algunos profetas se mencionan específicamente (Agabo, Hechos 11:27–28; profetas en la iglesia de Antioquía, 13:1; las cuatro hijas de Felipe, 21:9; y los profetas en la iglesia de Corinto, 1 Corintios 14). Este también fue dado para fundar la iglesia, innecesario después de ese período y después que el Apocalipsis fue escrito en el Nuevo Testamento.

C. Milagros (1 Corintios 12:28) y Sanidades (vv. 9, 28, 30)

Esta es la facultad de hacer señales especiales que incluyen la sanidad física. Pablo ejerció este don en Efeso (Hechos 19:11–12); pero, sin embargo, el no lo ejerció o no pudo ejercerlo en los casos de Epafrodito (Filipenses 2:27), Timoteo (1 Timoteo 5:23), o Trófimo (2 Timoteo 4:20). El don de sanidades puede que se considere como una categoría dentro del don mayor de hacer milagros. Por ejemplo, Pablo al hacer venir ceguera sobre Elimas el mago (Hechos 13:11) ejerció el don de milagros pero, ciertamente, no fue una sanidad. Reconocemos que Dios puede hacer un milagro o una sanidad sin que alguien ejerza un don (como la señal física que acompañó a la llenura del Espíritu en 4:31).
Si es así, entonces no procede que si uno considera los dones de milagros y de sanidades como transitorios, también esté diciendo que Dios no hace milagros ni sanidades hoy en día. El simplemente está diciendo que los dones ya no son operativos porque ha cesado la necesidad de ellos; i.e., autenticar el mensaje del Evangelio.
Hoy en día un creyente no puede necesariamente esperar ser sanado. No es la voluntad de Dios darles a todos buena salud. Aunque Pablo oró sincera y repetidamente, y aunque él mismo poseía el don de sanar, no fue la voluntad de Dios sanarle de su aguijón en la carne (2 Corintios 12:8–9). Si fuese la voluntad de Dios sanar a todo creyente, entonces ningún creyente moriría, porque aun la última enfermedad sería sanada. Los sanadores reconocen sus limitaciones, porque ellos no afirman poder sanar dientes deteriorados o reparar huesos rotos instantáneamente.
Descartar los medios humanos disponibles para la sanidad y simplemente orar por una cura milagrosa es como orar por una cosecha y entonces sentarse en una mecedora, rehusando plantar o cultivar la tierra.

D. Lenguas e interpretación de lenguas (1 Corintios 12:10)

El don de lenguas es la habilidad dada por Dios de hablar en un idioma terrenal desconocido para el que habla. La interpretación de lenguas es la facultad de interpretar ese mensaje en un lenguaje que entienden los oyentes. Sin duda, en la primera aparición de las lenguas, en Hechos 2, se trataba de idiomas (note la palabra “lenguas” en vv. 6 y 8). Se supone que las lenguas en 1 Corintios no eran diferentes.
Los propósitos de la interpretación de las lenguas eran dos: comunicar verdad de Dios, y autenticar la verdad del mensaje cristiano, especialmente al pueblo judío (1 Corintios 14:5, 21–22). Debido a que los corintios estaban abusando de este don, Pablo puso restricciones estrictas para su uso: solamente dos o tres podían hablar en cualquier reunión; nadie podía hablar en lenguas a no ser que el mensaje fuera interpretado; siempre se prefería la profecía; y las mujeres tenían que guardar silencio (vv. 27–34).
Lenguas no interpretadas, especialmente en una oración privada, son infructuosas (v. 14), simplemente porque aun el que ora no sabe lo que está pidiendo. Por lo tanto, es mejor orar con entendimiento, que significa usar un lenguaje que la persona comprende.
Ya sea que uno crea o no en el don bíblico de las lenguas, la enseñanza pentecostal de que las lenguas son la señal necesaria de haber sido bautizado por el Espíritu es incorrecta. Pablo dijo que todos los creyentes en Corinto estaban bautizados (12:13) pero no todos hablaban en lenguas (v. 30).

E. Evangelización (Efesios 4:11)

Esta habilidad de proclamar el mensaje del Evangelio con claridad excepcional, también incluía la idea de que el ministerio del evangelista era itinerante. Además se podía ejercer públicamente o en privado. Ya sea que uno tenga o no el don de evangelización, todo creyente debe testificar.

F. Pastor (Efesíos 4:11)

Esta es la habilidad de pastorear al pueblo de Dios, proveyéndoles, cuidándoles, y protegiéndoles. En el versículo 11 enseñar está conectado con pastorear, y en Hechos 20:28 el gobernar también lo esta.

G. Servir (Romanos 12:7; 1 Corintios 12:28; Efesios 4:12)

Esta es la habilidad de ayudar o servir en el sentido más amplio de la palabra.

H. Enseñar (Romanos 12:7; 1 Corintios 12:28; Efesios 4:11)

Esta es la habilidad de enseñar la verdad de Dios. Aparentemente, el don a veces se da solo y en otros casos en conexión con el de pastorear.

I. Fe (1 Corintios 12:9)

Esta es la facultad de creer a Dios para que El supla necesidades específicas. Todo creyente debe andar por fe y cada uno tiene una medida de fe, pero no todos tienen el don de fe.

J. Exhortación (Romanos 12:8)

Esto abarca la habilidad de animar, consolar, y amonestar a las personas.

K. Discernimiento de espíritus (1 Corintios 12:10)

Esta era la facultad de distinguir entre las fuentes genuinas y las falsas de la revelación sobrenatural cuando se daba en forma oral antes de que el canon se completara.

L. Hacer misericordia (Romanos 12:8)

Como el don de servir, éste implica socorrer particularmente a los enfermos y los afligidos.

M. Dar (Romanos 12:8)

Esta parece ser la habilidad de ser muy generoso en el uso de los medios que uno posee. Se debe ejercer con sencillez, i.e., sin la idea de recibir algo en cambio o de lucro personal.

N. Administración (Romanos 12:8; 1 Corintios 12:28)

Esta es la capacidad para gobernar en la iglesia.

O. Sabiduría y conocimiento (1 Corintios 12:8)

Como otros dones de la iglesia primitiva, éstos implicaban la habilidad de entender y comunicar la verdad de Dios a las personas.

Esta lista enumera dieciocho dones distintos (aunque yo he juntado varios de ellos). ¿Es esto todo? En ningún lugar hallamos alguna sugerencia de que haya otros dones, y los que han sido enumerados parecen ser suficientes para la edificación del cuerpo de Cristo.


 

 

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