LA MUERTE: LA PUERTA A SU DESTINO ETERNO.

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LA MUERTE: LA PUERTA A SU DESTINO ETERNO.

“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”
(1 Corintios 15:55)

¿Recuerda cuando cursaba la escuela primaria y “vivía” para el día en que llegara al bachillerato? En bachillerato anhelaba de corazón gozar de la libertad e independencia de la vida universitaria, de un trabajo de tiempo completo o de cuando fuera dueño y señor de su propio hogar. Cualquiera que sea la situación actual de su vida, parece que siempre nos acompaña la nube del descontento, algo que no nos permite alcanzar nuestros más profundos deseos. De hecho, tal experiencia es común a todos los seres humanos, pues Dios nos creó con la necesidad de encontrar nuestra total satisfacción sólo por medio de una relación personal con él. Podemos comenzar a disfrutar de ella hoy mismo, pero la puerta final a nuestro destino eterno se abre por medio de la muerte y sólo en el cielo encontraremos satisfacción a los más insondables anhelos de nuestro corazón.

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”.
(Eclesiastés 3:11)

 

 

             La muerte La puerta a su destino eterno


I. DEFINICIONES

 

El tema de la muerte no es muy popular en las discusiones informales o debates académicos. Se nos bombardea con información  acerca de cómo perder peso, ganar más dinero y prepararnos para un desastre natural, pero al hablar de la realidad de la muerte, la mayoría de la gente trata de evitar el tema. ¿Puede darse el lujo de ignorar las consecuencias eternas de esa realidad final? ¿Está usted preparado para la muerte, segura y final?

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado”.
(Eclesiastés 3:1–2)


A. ¿Cuál es la perspectiva médica de la muerte?

• Muerte
La muerte es el fin de la vida física y se caracteriza por la cesación permanente de todas las funciones corporales vitales.

• Muerte clínica
La muerte clínica es la condición del cuerpo en que el corazón deja de latir, no hay presión sanguínea y desciende la temperatura corporal.

• Muerte cerebral
La muerte cerebral sucede cuando el cerebro deja de funcionar y muere. Por tanto, no hay esperanza de recuperación. El cuerpo puede mantenerse de manera artificial por algunas horas, o cuando mucho, por unos cuantos días hasta que el corazón deja de latir.

• Muerte cognitiva
La muerte cognitiva es un estado vegetativo del cuerpo en el que éste pierde las funciones del intelecto, la memoria y el habla, se pierde la conciencia de sí mismo y del ambiente que le rodea. Sólo una parte del cerebro se destruye, no el cerebro central. Una persona en estado vegetativo prolongado puede tener funciones reflejas tales como respirar, dormir y digerir alimentos, pero no puede pensar ni está consciente.


B. ¿Cuál es la perspectiva bíblica de la muerte?

LA MUERTE ES…

• Inevitable para todos
“¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?” (Salmos 89:48).

• Una determinación de Dios
“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. (Salmos 139:16).

• La separación del espíritu y el alma del cuerpo físico presente
“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”. (Santiago 2:26).

• La puerta al destino eterno
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. (Hebreos 9:27).

• El último enemigo que será destruido
“Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”. (1 Corintios 15:26).

Es la paga del pecado… que es la trasgresión de la voluntad de Dios
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado”. (Romanos 5:12–13).

• Es el precio que Jesús pagó para proveer de vida eterna a todos los que depositan su confianza en él
“El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”. (Romanos 4:25).

• Los cristianos deben considerarla de manera positiva
“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”. (1 Corintios 15:54).


LA MUERTE NO ES…

• El nacimiento hacia otra forma de vida (Hinduismo)
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”. (Hebreos 9:27–28).

• Un estado inconsciente del alma (Intelectualismo)
“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. (Daniel 12:2).

• Ser absorbido en la “conciencia cósmica” (Budismo)
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”. (1 Corintios 15:51–52).

• La puerta al éxtasis eterno para todo el mundo (Liberalismo)
“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”. (Mateo 25:46).

• El final de nuestra existencia (Ateísmo)
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él”. (1 Tesalonicenses 4:13–14).


C. ¿Qué sabemos del cielo y del infierno?

Algunos dicen que esta vida es lo único que existe… que cuando morimos dejamos de existir. Sin embargo, la Biblia establece claramente que fuimos creados a imagen de Dios, y que parte de nosotros tiene una naturaleza eterna que trasciende más allá de la muerte.

Otros se enfrascan en pensamientos teológicos deseando que “un Dios amoroso” de alguna manera vaya contra sus propias demandas justas de la ley, que haga a un lado el pecado deliberado de la humanidad y que permita que todo el mundo entre en su reino eterno. Nuevamente, la Biblia es clara: la paga del pecado es muerte. No se trata sólo de la cesación de la existencia corporal en este tiempo, es la separación de Dios por toda la eternidad.

Así que sólo tenemos dos opciones: la eternidad en el cielo o la eternidad en el infierno.


EL INFIERNO ES…

• La separación eterna de la persona y del amor de Dios. Es un lugar de remordimiento eterno por haber fallado deliberadamente al no recibir el regalo de Dios de la salvación a través de Cristo Jesús y nunca experimentar la comunión con él.
“Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. (Mateo 25:41).

• La separación eterna de todos los seres humanos. El infierno es un lugar de irremediable soledad eterna. Sus amigos podrían estar ahí, pero ¡nunca los podrá ver!
“Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá”. (Lucas 16:26).

• El castigo eterno por haber fallado al alcanzar la norma de Dios en cuanto a la justicia y santidad. El infierno es un lugar de tormento físico, emocional y espiritual. Es el lugar de fuego sin luz, un lugar de oscuridad eterna.
“Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”. (Apocalipsis 14:11)


EL CIELO ES…

La Biblia usa varias metáforas para describir el cielo.

• El paraíso (la misma palabra de Edén). El cielo es lo que Dios planeó para la humanidad según Génesis capítulos 1 y 2. Él lo restaurará en Apocalipsis 21 y 22. El hombre no está destinado a “flotar en una nube” como producto de una experiencia etérea e incorpórea. Los redimidos gozarán de una existencia eterna en una nueva tierra hecha perfecta, será el Edén restaurado.
“Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado”. (Génesis 2:8).
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”. (Apocalipsis 21:1).

• Un banquete de bodas. El cielo será un tiempo de gozosa comunión con todos los que a través de las edades depositaron su esperanza en Jesucristo. Volveremos a ver a nuestros viejos conocidos y haremos nuevos amigos al unirnos todos en matrimonio con nuestro novio, el Señor Jesucristo.
“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado”. (Apocalipsis 19:7)

• Descanso. El cielo no será un estado de reposo eterno. Será una existencia donde no habrá estrés ni lágrimas. Los amados de Dios entraremos final y completamente “en su reposo” y experimentaremos la paz total al sentarnos en el “regazo” de nuestro Padre celestial.
“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia”. (Hebreos 4:9–11).

• La casa de Dios. El cielo no es una reunión en un estadio donde viven millones de personas, sino que es una morada, un hogar. Nadie se va a perder entre la multitud. Habrá un sentido de pertenencia e intimidad, aunque haya millones de personas.
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. (Juan 14:2).

• Una ciudad de colores. El cielo es un lugar de majestuosa belleza visual en la que hallaremos gran placer. Habrá una grandiosa belleza por la presencia del Señor y su creación. Todo lo que él ha planificado está más allá de nuestra imaginación como seres humanos finitos, pero podremos verlo por primera vez cuando recibamos ojos perfectos y una comprensión ilimitada.
“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal”. (Apocalipsis 21:10–11).

• Un lugar de aprendizaje. El cielo es un lugar donde nuestras mentes e intelectos serán perfectos. Al ser conformados a la imagen de Cristo, los creyentes en él explorarán su naturaleza y carácter multifacéticos.
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. (Romanos 8:29).


PREGUNTA: “¿Qué produce en el creyente una información adecuada de lo que es el cielo?”

RESPUESTA: Digamos que usted va al médico porque se siente muy mal y teme que le esté pasando algo muy grave. Al final de su evaluación el doctor le dice: “Sólo se trata de una gripe”. “¿Quiere decir que no me estoy muriendo de cáncer?”, le pregunta. El médico responde: “No, usted tiene una gripe”. Ya convencido de que su enfermedad no es mortal, inmediatamente se siente mejor. Todavía tiene gripe, pero ya no teme por su vida. Un concepto adecuado de lo que es el cielo produce el mismo efecto en la vida de un creyente.

La frase: “Está tan absorto en las cosas del cielo, que es un bueno para nada en las cosas de la tierra” está mal dicha. La verdad es que si tenemos un concepto adecuado del cielo, además de contar con la perspectiva correcta, seremos muy buenos para las cosas de la tierra. En realidad, el problema sería que tuviéramos la vista tan fija en las cosas de la tierra ¡que no podamos aprovechar las que hay en el cielo!

El hecho de tener un concepto adecuado del cielo eterno nos motivará a vivir una vida temporal de manera que agrade a Dios.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos: y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:3–4)


II. CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS QUE ESTÁN ENFRENTANDO LA MUERTE

La muerte llega por varios motivos. Podría ser resultado de una larga enfermedad. O a consecuencia de un trágico accidente. Podría ser secuela de la hostilidad de otro ser humano. También puede resultar del proceso físico de envejecer. Pero ciertamente llegará. A todas las personas y en el tiempo de Dios.

Mucha gente lucha con la idea de reconocer el tiempo de Dios. No sabe cuándo ha llegado el momento y cómo dejar que éste tome su curso. Una buena metáfora de este proceso se encuentra en el mundo de la composición musical. Los grandes compositores han aprendido el difícil arte de dejar que las cosas tomen su rumbo… de saber cuándo y cómo terminar sus obras maestras. Algunos lo hacen con un redoblar de tambores, el sonido de trompetas o de címbalos que retiñen. Otros terminan de manera silenciosa, como si lo hicieran con una bendición. Otros terminan de manera abrupta. Otros más parecen terminar con ira, enojo y violencia. Y los más prologan su final con una repetición incesante.

¿No es así como los humanos enfrentamos la muerte? Algunos mueren en medio del drama, otros con paz, los más sin advertencia previa, otros con ira y otros más en negación y resistencia.

Pero debemos concebir la muerte como la puerta que nos conduce a otro tipo de existencia y no como algo final o irreversible. Para algunos la muerte es una nube negra que se cierne sobre la vida y que ensombrece la existencia. Para otros la muerte embellece la existencia por ser la entrada a la eternidad y un nuevo comienzo. Para el creyente, la muerte es un enemigo ya vencido.

“Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres”.
(Eclesiastés 7:2)


A. ¿Cuáles son las necesidades de un moribundo?

• Una fe y confianza plena en su médico de cabecera y en el personal del hospital que lo va a cuidar

• Saber que sus seres más queridos lo aman y se preocupan por él, aunque esté pronto a dejarlos

• Estar seguro de que los que dependen de él podrán satisfacer sus necesidades cuando ya no esté con ellos

• Que se comprendan sus necesidades emocionales al enfrentar la muerte

• Aplicar los recursos de su vida moral y espiritual así como su fe

• Morir con dignidad


B. ¿Cuáles son las actitudes más comunes de las personas que están pasando por un duelo?


• Actitudes iniciales comunes
• Actitudes futuras comunes

“Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla”. (Salmos 40:12)
“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma”.
(Salmos 143:8)

• Desesperanza
• Esperanza

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11)

• Amargura
• Aceptación

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado”. (Eclesiastés 3:1–2)

• Auto compasión
• Gratitud

“La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá”. (Proverbios 10:7)

• Complejo de mártir
• Humildad

“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.
(1 Pedro 5:5–7)

• Retraimiento de los demás
• Interés en los demás

“Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”.
(Romanos 12:5)

• Maldecir a Dios
• Confiar en Dios

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.
(Mateo 11:28)


C. ¿Cómo puede saber si está pasando por un duelo?

Cuando experimentamos una pérdida significativa, podemos hundirnos en las profundidades del dolor y tener dificultad para salir a tomar aire. Después, finalmente cuando salimos a la superficie, nos sentimos flotando en el agua, sin dirección y sin dirigirnos a un destino real. La razón de esto es el llamado duelo. Cuando nos sentimos inmersos en el duelo, debemos recordar que tenemos un Libertador que nos evitará sucumbir en las profundidades de la desesperanza.

“Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas”.
(Salmos 18:16)

• ¿Se siente solo y aislado?

• ¿Siente que está actuando mecánicamente en sus actividades cotidianas?

• ¿Se siente resentido con Dios por haber permitido su pérdida?

• ¿Se pregunta continuamente el por qué de lo sucedido?

• ¿Se siente abrumado, sin saber qué hacer o a dónde dirigirse?

• ¿Se siente emocionalmente agotado debido a su pérdida?

• ¿Con frecuencia tiene sueños despierto acerca de su pérdida?

• ¿Se siente enojado o resentido debido a la pérdida?

• ¿Le es imposible perdonar a quienes causaron su pérdida?

• ¿Con frecuencia sueña de noche con el objeto de su pérdida?

• ¿Considera que su vida es un esfuerzo inútil sin ningún objetivo?

• ¿Se siente impotente cuando reconoce cuánto deben sufrir otros?

Sin importar lo que usted piense de Dios en la actualidad, la Biblia dice:

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían” (Nahum 1:7)


D. ¿Cuáles son los síntomas físicos más comunes de una persona que está pasando por un duelo?

• insomnio u otros desórdenes del sueño

• indigestión

• estreñimiento

• diarrea

• pérdida del apetito y otros trastornos digestivos

• fatiga


E. El duelo en el aniversario de la muerte


PREGUNTA: “Mi esposo murió el año pasado, y cuando se va acercando el aniversario de su muerte, me siento muy abrumada. ¿Hay algo que pueda hacer para evitar que me consuma el dolor?”

RESPUESTA: El aniversario de la muerte de un ser querido puede ser un tiempo para recordar con ternura su vida. Hay formas en que puede recordarlo sin sentir que se está hundiendo en un mar de tristeza. Haga planes anticipados de lo que hará cuando llegue la fecha del aniversario y cómo piensa honrar su memoria. Lo que usted experimenta es lo que comúnmente se llama “depresión de aniversario”, que es una reacción recurrente por una pérdida o trauma del pasado. Esa depresión involuntaria relacionada con el aniversario de dura por un tiempo limitado. Pero usted puede tratar de procesar algo de su dolor acompañándose de un buen amigo o consejero. Puesto que la depresión es causada por los recuerdos conscientes o inconscientes, puede optar por crear nuevos recuerdos cuando se acerca la fecha indicada, tales como:
—Planee salir una tarde a tomar un café o a pasear con un amigo(a) especial cuando se acerque la fecha del aniversario
—Asista a un seminario o taller cristiano que le permita centrarse en el Señor y en su palabra sanadora
—Asista a un evento social para que no esté a solas
—Invite a los miembros cercanos de su familia y amigos a una comida especial donde puedan compartir los recuerdos agradables y cariñosos de la persona fallecida y entregue a cada uno un pequeño recuerdo en honor de esa persona (puede ser un poema, un retrato, o alguna posesión que le perteneciera)
—Inicie un proyecto para honrar la memoria de su ser querido fallecido
Espere que surjan las lágrimas— esto es normal. Agradezca a Dios por las formas en que el recuerdo de su cónyuge es una bendición para usted en la actualidad. A medida que usted tome el control de ese tierno momento, no se sentirá “descontrolado(a)” y estará muy bien.
“Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13).


III. CAUSAS DE LAS DIFICULTADES Y LA AMARGURA

Epitafio
“Detente, extraño, al pasar cerca de mí, como te ves me vi, como me ves, te verás, así que prepárate para la muerte y sígueme”. A lo que un transeúnte añadió: “De seguirte no estoy feliz hasta que sepa en dónde estás”.

Para la mayoría de la gente, incluyendo a los creyentes, la muerte es un evento malévolo, una experiencia temible que debe evitarse a toda costa. Uno no puede tener una perspectiva atinada de la muerte sin un concepto correcto de la vida en Cristo. Muchos tratan de eludir la muerte, aunque es inevitable, y por ello la enfrentan sin la adecuada preparación.

Desde la perspectiva correcta, se pueden aceptar y acoger con optimismo tanto la vida como la muerte. Una reunión tiene un principio y un fin. Un drama tiene el primer acto y el último. Un servicio de adoración contiene un llamamiento a la adoración y una bendición final. Nosotros que estamos en comunión con Cristo no necesitamos seguir esclavizados por el temor a la muerte. Aunque ésta sigue siendo una realidad irrefutable, para los creyentes es impotente. La parte más triste de no enfrentar la muerte es que también fallamos al enfrentar la vida y no vivirla en todo su potencial.

Uno de los mejores consejos es: “No se muera ¡hasta que esté muerto!” Algunas de las experiencias de la vida más ricas y significativas pueden sucederle a una persona cuando lucha contra una enfermedad incurable.

“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.
(Santiago 2:26)


A. ¿Cómo interpreta el mundo el concepto de la muerte?

• Con temor: temor a lo conocido y a lo desconocido. Alguien ha dicho: “Ser mortal tiene sus inconvenientes, porque nunca se sabe cuando se detendrá todo”.

• Con falsa esperanza: aferrarse a una creencia irracional de que aunque otros mueran a su alrededor, de alguna manera se podrá eludir la muerte: “Digan a los científicos que se den prisa, no quiero morir antes de que descubran cómo evitar la muerte”.

• Con inseguridad: no entienden el propósito de estar aquí y no tienen idea de qué será después. “Estoy haciendo lo que puedo para prolongar mi vida; espero que algún día entienda para qué me sirve esta vida”.

Si no tenemos una perspectiva bíblica de la muerte podríamos decir cosas como estas acerca de alguien que murió:

• “Está mejor que nosotros”.

• “Dios quería que estuviera con él.”

• “Es la voluntad de Dios, y ¿quiénes somos nosotros para cuestionarlo?”

Esas declaraciones le restan importancia a la muerte y no le dan la honra a Dios. En nuestro afán de consolar a otros, podríamos tratar el tema de la muerte como si fuera menos importante de lo que realmente es.

Por otro lado, sí podemos bendecir a otros. ¿Podríamos considerar la muerte como una bendición final para esta vida y para la otra?


B. ¿Cuáles son las preguntas que la gente se hace cuando enfrenta la muerte?

• ¿Le intereso a alguien?

• ¿Seré abandonado?

• ¿Qué me va a pasar?

• ¿Cómo puedo manejar esto?

• ¿Cómo puedo prepararme para morir?

• ¿Qué me pasará después de la muerte?


C. ¿Cuáles son las respuestas bíblicas?

• Tengo a alguien que no sólo se interesa por mí, sino que puede suplir todas mis necesidades.

• Ese alguien ha prometido no dejarme nunca ni abandonarme.

• Mi alguien es el autor de toda buena dádiva y de todo don perfecto y ha prometido cuidarme con la ternura con que una madre cuida a sus hijos.

• Él me da la seguridad en su palabra que puedo hacer todas las cosas en la fortaleza de Cristo.

• Puedo considerarme ya muerto y mi verdadera vida está escondida en él.

• Y finalmente, él me ha prometido un hogar eterno con él.

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón… Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir… ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.
(Mateo 6:19–34)


D. La raíz del problema de la amargura

CREENCIA FALSA:
“Es injusto que mi ser amado no haya podido vivir más tiempo y más plenamente”

CREENCIA CORRECTA:
Puede ser que nunca entienda la perspectiva de Dios para los acontecimientos terrenales, pero sí puede confiar en su misericordia, amor y gracia hacia usted. También puede confiar en que él tiene un propósito para su vida y la de su ser amado que quizás usted no puede entender. Si en su camino llega a un lugar de mucho tráfico que le impide seguir, usted no puede ver hacia adelante como para saber si le conviene esperar a que avancen los carros o si es mejor retroceder y tomar una vía alterna. Sin embargo, desde un helicóptero, un reportero que sobrevuela la escena tiene una perspectiva mucho más amplia y puede darle un buen consejo.
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (Romanos 8:28).


IV. PASOS PARA ENCONTRAR LA SOLUCIÓN

Al llegar a la puerta de la muerte, con su último suspiro pronunció el nombre de su Señor. Y durmió. Cuando despertó, estaba de pie ante un lago muy calmado, era un mar de cristal. Al otro lado había belleza, luces, formas y colores que nunca pudo haber imaginado.
Observando todo lo que le rodeaba, vio a un hombre que caminaba desde el otro lado del agua hacia él. Cuando se acercaba, extendió su mano y le indicó que viniera a él. Se resistió, sabiendo que no merecía la invitación que ese hombre le ofrecía. Sin embargo, el hombre insistió hasta que finalmente tomó su mano y lo llevó consigo hacia el agua. Cuando su pie tocó la superficie húmeda, tuvo una nueva sensación en la planta de sus pies; una impresión de limpieza, de eliminar toda la impureza de su vida. Esa sensación poco a poco sobrecogió todo su cuerpo, y se llenó de paz. Luego, apretando su mano a la del hombre, caminó a través del lago hacia la eternidad.
El Dios del universo invita a los creyentes a ver la miríada de detalles de la vida desde su ventajoso punto de vista. ¿Cuál será el resultado? Los creyentes se enfocarán más en la eternidad.


A. Versículo clave para memorizar

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.
(Juan 11:25)


B. Pasaje clave para leer y meditar

1 Corintios 15

“Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual”
(1 Corintios 15:42–44)

Así como reconocieron el cuerpo de Jesús, nuestro cuerpo nuevo será reconocible. Por eso, nuestro cuerpo resucitado…

• será incorruptible— no verá corrupción física
v. 42
• será glorioso— no se desechará ni deshonrará
v. 43
• será poderoso— no será susceptible a la enfermedad
v. 43
• será espiritual— no estará limitado por las leyes naturales
v. 44
• heredará el reino de Dios— no será privado de la presencia divina
v. 50
• será cambiado— no estará limitado por el cuerpo mortal
v. 51
• será inmortal— no volverá a morir
v. 53

La preparación más importante para la vida es la espiritual, y la única para la muerte es conocer la vida eterna. Hay un solo camino para vivir, y éste es el Señor. Sólo hay una manera de morir, y está en el Señor. Ningún filósofo se ha atrevido a sugerir siquiera una respuesta al problema de la muerte. Ninguna disciplina intelectual ha ofrecido jamás una solución satisfactoria. Solamente la palabra de Dios clara y llanamente nos da los principios y descripción de la vida eterna.
Solamente la vida entregada a Dios puede vivirse a plenitud.

“El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”.
(Mateo 10:39)

La mentira más grande es que no podemos confiarle a Dios nuestra vida. Considere lo que dijo el Señor Jesús antes de morir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). ¡Qué manera más hermosa de morir! El llegó a la muerte con una confianza perfecta en Dios.
Ese tipo de “fe que libera” no sucede al azar. Es la corona de una vida que aprendió el arte de dejar que las cosas sucedieran conforme a la voluntad de Dios.


C. Conozca las verdades fundamentales de la perspectiva cristiana acerca de la muerte

• La fe cristiana…
—sostiene que es posible tener un conocimiento personal de Dios
—asegura que el orden natural de las cosas es inherentemente bueno
—promueve un alto punto de vista de lo que significa un ser humano
—reconoce que las protestas y la resistencia a la muerte son respuestas apropiadas al sufrimiento humano
—anticipa que hay vida después de la enfermedad y la muerte

Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo”.
(Salmos 18:4–6)


D. Recuerde que el cristianismo produce corazones llenos de luz

• La persona cuyo corazón está lleno de luz…
—actúa con compasión hacia los demás
—se interesa en las necesidades de los demás
—está en comunión con los demás
—se divierte sin sentirse culpable
—sabe cómo dar y recibir

“Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación. Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, y de Jehová el Señor es el librar de la muerte”.
(Salmos 68:19–20)


E. Lo que los moribundos deben saber acerca de Dios

• Dios está ahí…
—escuchando el gemido de su corazón
—ejerciendo control soberano sobre su vida
—recordando sus debilidades
—realizando sus propósitos divinos a través de las circunstancias
—dándole fe para vivir (y morir)
—ayudándole a caminar con pasos firmes y pisadas seguras

Mi tarea es vivir y trabajar mientras sea de día. Y cuando la noche llegue, seguiré confiando en que mi Dios es Señor de la noche tanto como del día.

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho”.
(Isaías 25:8)


F. Conozca los derechos de los moribundos

• Al morir, la persona necesita…
—que le digan que padece de una enfermedad incurable y que está muriendo
—morir con dignidad. Permitir que su cuerpo moribundo siga su curso natural
—decidir cómo quiere vivir sus últimos días. Qué hará y a quién quiere ver
—estar a solas y con su familia, pero también prepararse para cortar los lazos con este mundo; tener tiempo de despedirse
—expresar con honestidad sus sentimientos y deseos. Hacer los últimos arreglos con sus seres queridos para su funeral o servicio memorial.

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros… llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”.
(2 Corintios 4:7, 10–11)


G. Las seis claves de una consejería cristiana adecuada

• Cuando aconseje a una persona enferma de gravedad…
—Demuestre interés.
—Muestre que tiene un compromiso con ella.
—Hable con sinceridad de los temas que le interesan.
—Enséñele técnicas para manejar su crisis.
—Dé consejos en caso de alguna contingencia.
—Dirija la atención de la gente hacia Cristo.

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”.
(2 Corintios 4:13)


H. Cómo responder cuando suceda una muerte

• Dése por enterado del deceso inmediatamente (llamada telefónica o visita personal).

• Ore por la familia y amigos (en público y en privado).

• Sea cariñoso (dé un abrazo cálido o apretón de manos).

• Adáptese a las necesidades de comunicación del deudo (escuche, ría, llore, afirme sus sentimientos).

• Sea genuino. (No use respuestas de cliché.)

• Esté listo para ayudar en los detalles.
—Llame al abogado de la familia.
—Busque el testamento.
—Tramite el certificado de defunción. (El tiempo varía, pero puede tomar hasta seis semanas.)
—Llame a la compañía de seguros.
—Sepa dónde están todas las pólizas de seguros y cuentas de banco.
—Revise si hay algún fondo de retiro.
—Póngase en contacto con la oficina del seguro social.

“Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos”. (2 Corintios 4:8–9)


I. Sepa cómo proveer ayuda práctica

• Dependiendo de la relación que tenga con la familia, provea de…
—una libreta y bolígrafo al lado de todos los teléfonos para tomar mensajes de las llamadas
—una libreta en la puerta principal para escribir el nombre de todas las visitas, flores, regalos y telegramas recibidos
—comida en platos desechables, si es posible, especialmente comida fácil de preparar como frutas, quesos, panecillos
— bebidas, hielo, y cafetera grande
—platos desechables, tazas, cubiertos, servilletas, papel de cocina, bolsas de basura
—un horario de comidas en coordinación con los demás
—cinta adhesiva, tijeras, bolígrafo para marcar los trastos que deben regresarse a sus dueños. (Muchas funerarias proveen libretas con números auto adheribles para ponerlos en los trastos al entregarlos con una lista numerada para registrar la información de la persona y regresarle sus utensilios.)
—composturas y quehaceres en el hogar: cambiar focos, aspirar, reparar los mosquiteros, podar el césped
—un regalo en efectivo para ayudar con los gastos médicos, de traslado o del funeral

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.
(Gálatas 6:2)


J. Sepa qué ofrecer

• Dependiendo de su relación con la familia, ofrezca…
—hacer las llamadas telefónicas al gerente de la funeraria, al pastor, amigos, familiares, escuelas
—abrir la puerta y contestar el teléfono por el tiempo que sea necesario
—acompañar a las personas a la funeraria y ayudar en el funeral
a. Elegir el ataúd y la tumba
b. Ayudar a escribir el epitafio
c. Seleccionar la música, los músicos, el programa y los cantos
d. Planificar el orden del servicio
e. Preparar la ropa del entierro
—hablar de lo que está sucediendo y cubrir necesidades prácticas: corte de pelo, tintorería, lavandería, lustrado de calzado
—recoger familiares en el aeropuerto
—proveer un vehículo extra para las visitas foráneas
—hospedar a las visitas foráneas
—pasar tiempo jugando y/o platicando con los niños en casa
—quedarse en casa cuando todos tengan que salir… cuando la familia esté en la funeraria o en el servicio de la iglesia

“El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano”.
(Proverbios 18:24)


K. Sepa los propósitos de un funeral cristiano

• El fin de una etapa
—enfrentar la realidad de la muerte
—permitir a los deudos que comiencen a enfrentar el resto de su vida

• Abrirse al amor de Dios

• Establecer un puente entre el temor a la muerte y la esperanza de la vida eterna

• Afirmar la creencia en la resurrección de Cristo y de todos los creyentes
—dar consuelo respecto a la persona que ha muerto
—dar ánimo a enfrentar la perspectiva de su propia muerte
—ofrecer una oportunidad única para encontrarse con Dios

“Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros… Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.
(2 Corintios 4:14–18)


L. Sepa lo que debe y lo que no debe hacer con los amigos

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”. (Proverbios 17:17)

No se mantenga al margen por temor, o por no saber qué decir.
Sí… ofrezca su compañía
No cite demasiado las Escrituras.
Sí… Escuche y dé apoyo emocional.
No espere a que le pidan ayuda.
Sí… Busque qué necesidades hay y súplalas.
No diga a los que están llorando que no lo hagan.
Sí… Anímelos a expresar sus emociones.
No diga: “¿Hay algo que pueda hacer?”
Sí… Sea específico.
No excluya a un deudo de otras actividades.
Sí… ¡Manténgase en contacto con él!

“Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”.
(Proverbios 16:24)

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”.
(Proverbios 17:17)


M. Sepa qué hacer y qué no hacer por la familia

No idolatre. “Él era la persona más inteligente, el hijo más perfecto que un padre hubiera podido tener”.
Sí… Externe las cualidades de quienes le rodean. “Eres una persona muy amable con todos.”
No convierta la recámara del difunto en un nicho de adoración.
Sí… Déle otro uso a su cuarto en el tiempo adecuado (cuarto de visitas, un estudio o un cuarto para hacer manualidades).
No se aferre a las posesiones personales por un período excesivo de tiempo. Esto podría acentuar su dolor. Los tiempos apropiados son variables. La sanidad es un proceso.
Sí… Guarde objetos especiales: luego regale la ropa o juguetes en buen estado.
No tome decisiones grandes por al menos un año.
Sí… Póngase metas de corto plazo.
No envíe lejos a sus hijos en el tiempo del luto.
Sí… Lleve a los niños al funeral, ellos también necesitan experimentar el final y la realidad de la muerte.
No diga a los niños: “Se ha ido a dormir para siempre”. El niño podría temer ir a dormir en la noche por miedo a morir ahí.
Sí… Diga: “Estamos tristes porque murió, pero no siempre estaremos tristes”.

“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos”.
(Salmos 116:15)

“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”
(1 Corintios 15:54–55)


PREGUNTAS Y RESPUESTAS


PREGUNTA: “¿Es bíblica la reencarnación?”

RESPUESTA: No. La doctrina que dice que el alma de una persona transmigra de un cuerpo a otro por medio de la muerte y renacimiento no se encuentra en la Biblia.
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. (Hebreos 9:27)


PREGUNTA: ¿A dónde van los recién nacidos cuando mueren?”

RESPUESTA: Van a la presencia de Dios.
“Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí”. (2 Samuel 12:21–23)


PREGUNTA:“ABORTÉ a mi bebé que fue concebido en pecado. ¿Dónde está él ahora?

RESPUESTA: Aunque la Biblia no establece directamente dónde moran los nonatos, se implica que van directamente al cielo. El pecado de la madre no es el problema… su bebé nonato nunca cometió pecado. Reconozca que el rey David, de quien se dice que fue un varón conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22), adulteró con Betsabé. También tome nota que cuando murió su hijo de 7 días de nacido, el rey dijo:
“Yo voy a él [al cielo], mas él no volverá a mí”.
(2 Samuel 12:23)


PREGUNTA: “¿Qué dice la Biblia acerca de comunicarse con los muertos?”

RESPUESTA: Los espiritistas que realizan sus sesiones, los médiums que practican la necromancia y los brujos que hablan por los muertos, son personas que practican el ocultismo. Todos son detestables ante el Señor. La Biblia prohíbe tales prácticas.
“No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”
(Deuteronomio 18:10–12)


PREGUNTA: “¿Por qué es malo tratar de consultar a los muertos?”

RESPUESTA: Porque hacerlo es practicar el ocultismo. La palabra oculto significa “escondido” y se usa para describir cualquier intención de obtener algún poder o conocimiento sobrenatural aparte del Dios de la Biblia. Si depositamos nuestra fe en cualquier persona o práctica que no sea el Señor, erramos. En vez de ello, debemos acudir a Dios para que nos dé su sabiduría, descansar en él para darnos su entendimiento y tener fe en él respecto al futuro.
“Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” (Isaías 8:19)


PREGUNTA: “¿Qué enseña la Biblia en cuanto a lo que sucede después de la muerte? Cuando muera, ¿iré primero al purgatorio?”

RESPUESTA: Millones de personas creen que el purgatorio es un estado intermedio de castigo temporal para los que han muerto en pecado venial (de menor grado) o para quienes no han logrado satisfacer la justicia de Dios por los pecados que ya les han sido perdonados. Piensan que el tiempo en el purgatorio puede acortarse si los vivos entregan dinero o servicios a favor de los muertos.

En la Nueva Versión Reina Valera

• El infierno, Hades y términos relacionados se mencionan 99 veces.
• El cielo como morada de Dios, donde viven los creyentes, se menciona 230 veces.
• El purgatorio no se menciona ¡ni una sola vez!
Además, la iglesia católica romana decretó el dogma del purgatorio hasta el año 1439. Las Escrituras enseñan con claridad que bajo el nuevo pacto de la gracia solamente un sacrificio quita el pecado, no el dinero o los servicios, sino el sacrificio hecho por el Cordero de Dios, Jesús, el único Salvador.
“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios…porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados…Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”. (Hebreos 10:12, 14, 17–18)


PREGUNTA: “Después de la muerte, ¿puede una persona convertirse en un ángel, o es esto un mito?”

RESPUESTA: La Biblia enseña que todos los seres angelicales fueron hechos antes de la creación de la raza humana. Mucha gente desea o cree que un ser amado que ha muerto, como una hija o hijo joven, será transformado en un ángel para que vele por ellos. No hay base bíblica para tal mito. Aunque esta creencia podría ofrecer consuelo a los deudos, nuestra necesidad de consolación se satisface en el Señor y se basa en la verdad.
“Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad”. (1 Timoteo 4:7)


PREGUNTA: “¿Cómo serán nuestros cuerpos resucitados?”

RESPUESTA: El Señor Jesucristo transformará nuestros cuerpos mortales en la semejanza de su cuerpo glorioso. Nuestra resurrección corporal está basada en la resurrección corporal de Cristo
“[El Señor Jesucristo], el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”. (Filipenses 3:21)


PREGUNTA: “¿Qué pasará con nuestros cuerpos cuando vayamos al cielo?”

RESPUESTA: Se presenta la misma pregunta básica en 1 Corintios 15:35: “Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán [en la resurrección]?” Pablo responde que después de la muerte, cada creyente tendrá un cuerpo visible y resucitado. Después de su muerte, Jesús tuvo un cuerpo visible y resucitado. Por eso le dijo a su incrédulo discípulo Tomás:
“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo”. (Lucas 24:39)


 

LA MUERTE: LA PUERTA A SU DESTINO ETERNO.
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