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LA LLENURA DEL ESPíRITU

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LA LLENURA DEL ESPíRITU

 El concepto de que el Espíritu llena a las personas aparece quince veces en el Nuevo Testamento, cuatro de ellas antes del Pentecostés. Parece tener un doble énfasis, y sus ramificaciones son muy significativas con relación a la vida y actividad del creyente.


LA RELACION DE LA LLENURA DEL ESPIRITU CON
LA ESPIRITUALIDAD

 Una definición de la espiritualidad

En 1 Corintios 2:15 tenemos lo que más se aproxima a una definición de la espiritualidad, y en realidad esa es solamente una descripción. Si el creyente espiritual juzga, examina o discierne todas las cosas, pero él mismo no es entendido por otros, entonces la espiritualidad significa una relación madura, pero aun en progreso, con Dios.
Esto requiere por lo menos tres cosas: (a) la regeneración; (b) los ministerios de Dios en la vida del creyente; y (c) tiempo para crecer en madurez.

El papel del Espíritu en efectuar la espiritualidad

Si la madurez es un aspecto clave de la espiritualidad, entonces el Espíritu Santo tiene que asumir un papel importante en efectuarla. El poder discernir abarca el conocimiento de la voluntad y la perspectiva de Dios. Esto lo realiza el Espíritu por Su ministerio de enseñanza (Juan 16:12–15). También incluirá orar conforme a la voluntad de Dios, lo cual se logra con la dirección del Espíritu (Romanos 8:26; Efesios 6:18). El creyente espiritual ciertamente estará empleando los dones espirituales que el Espíritu da acompañados del poder para ejercerlos (1 Cor. 12:7). Aprenderá a guerrear victoriosamente contra la carne por el poder del Espíritu(Romanos 8:13; Gálatas. 5:16–17). En fin, la llenura del Espíritu es la clave para que haya espiritualidad en el creyente.

Algunas ramificaciones del concepto

Si la espiritualidad está relacionada con la madurez, entonces puede haber grados de espiritualidad, puesto que hay niveles de madurez. Pablo aparentemente esperaba que los creyentes en Corinto hubieran alcanzado en cinco o seis años tal nivel de madurez que pudieran ser llamados espirituales. El Evangelio fue predicado por primera vez en Corinto en su segundo viaje misionero (alrededor del 50 A.D.), y su primera carta a la iglesia, en la cual el reprendió a los cristianos porque no les podía tratar como a personas espiritualmente maduras, fue escrita cerca de 56 A.D.
Aparentemente una persona podía volver atrás en algún área de la espiritualidad sin perder todo lo que había ganado a través de los años. Algunos pecados afectarían más áreas de la vida y de la comunión que otros.

Si la llenura del Espíritu se relaciona con el control del Espíritu en una vida, entonces ciertamente un nuevo creyente puede ser controlado en las áreas que él conoce. Pero eso no significa que sea espiritual, puesto que no ha pasado suficiente tiempo para que él madure. A medida que viene la madurez, salen a la luz más áreas en las que se necesita control. Según vayamos respondiendo positivamente y permitamos que el Espíritu amplíe Su control, maduraremos más y más. Y así sucesivamente.
El hecho de haber sido cristiano por algún tiempo no garantiza la espiritualidad, puesto que la persona puede que no haya permitido al Espíritu controlar su vida durante algunos de esos años.
Hay etapas de madurez. Aunque uno pueda haber alcanzado la madurez, siempre queda más madurez por alcanzar. La espiritualidad es una relación madura, pero aún en proceso de maduración, con Dios.

Marido y mujer orando juntos


LA LLENURA DEL ESPIRITU

La llenura del Espíritu parece tener dos facetas. La primera puede ser descrita como un hecho soberano de Dios por el cual El posee a alguien para una actividad especial. Esto lo expresa la frase griega pimplemi pneumatos agiou, y subraya el evento de estar lleno, más bien que el estado resultante de la llenura. Ocurre en Lucas 1:15 (Juan el Bautista), 41 (Elisabet), 67 (Zacarías); Hechos 2:4 (el grupo del día de Pentecostés); 4:8 (Pedro), 31 (los creyentes); 9:17 (Pablo); y 13:9 (Pablo).
Observe que esta faceta de la llenura fue experimentada por algunas de las mismas personas más de una vez y sin que fuera interrumpida por pecado alguno, lo cual pudiera haber hecho necesario que la llenura se repitiera. La repetición se debió a una nueva necesidad de servicio especial, no a la intervención del pecado (2:4; 4:8, 31). Además, Dios hizo esto como un hecho soberano, sin imponer condiciones sobre aquellos que habían de ser llenados.
La segunda faceta de la llenura puede describirse como la influencia y control extensivos del Espíritu en la vida del creyente. Evidencia un estado de llenura permanente, en vez de un evento específico. Produce cierto carácter de vida, y parece ser un sinónimo cercano de la espiritualidad. Se indica por la frase griega plere o pleroo pneumatos agiou. Se halla en Lucas 4:1 (Cristo); Hechos 6:3, 5 (los primeros ayudantes de los apóstoles); 7:55 Esteban; 11:24 (Bernabé); 13:52 (los discípulos); y Efesios 5:18 (creyentes).
Esta faceta de la llenura del Espíritu es la más excelente referencia de carácter que uno pudiera tener. Parece ser algo que todo creyente puede experimentar (Hechos 13:52) pero no algo que todo creyente experimenta realmente (6:3). Aunque requisitos específicos no se mencionan en estos contextos, los requisitos normales para el crecimiento cristiano serían las condiciones para obtener esta clase de carácter.
La única vez que Pablo escribió de la llenura (5:18), enfatizó este aspecto de estar lleno. Puesto que él lo mandó, aparentemente no pensaba que todos sus lectores la habían experimentado. Dos preguntas surgen en la interpretación de este versículo.
La primera es, ¿Cuál es el significado de “espíritu”? ¿Se refiere al Espíritu Santo, o al espíritu humano? Si se trata de este último, entonces el versículo significa que se haga uso del espíritu humano en la adoración corporal (aunque no hay ninguna otra referencia a la llenura del espíritu humano). Ciertamente, las otras veces en que aparece en pneumati, en Efesios (2:22; 3:5; 6:18) y Colosenses (1:8), todas tienen que ver claramente con el Espíritu Santo. Así que es de suponer que Pablo también se refiriera al Espíritu Santo en 5:18. Note que el verbo pleroo se usa con relación a Dios (3:19) y al Hijo (4:10). ¿Por qué habría de cambiar Pablo al espíritu humano en 5:18? (Para un punto de vista que afirma que es el espíritu humano, véase S.D.F. Salmond, “The Epistle to the Ephesians”, The Expositor’s Greek Testament [Grand Rapids: Eerdmans, 1952], 3:362.)
La segunda pregunta concierne al uso de en. ¿Significa con el Espíritu, o por el Espíritu? En otras palabras, es el Espíritu el contenido, o el agente de nuestra llenura? En este caso puede tener cualquiera de los dos o ambos significados. (Para la idea de “contenido” véase Romanos 1:29 y 2 Corintios 7:4.) Posiblemente aquí se deben entender ambas ideas. El Espíritu es el agente que nos llena de Sí mismo (como en C.J. Ellicott, St. Paul’s Epistle to the Ephesians [London: Longmans, 1868], p. 124).
Resumiendo: la llenura del Espíritu es a la vez la investidura del poder soberano de Dios para actividad especial y el Espíritu que nos llena de Su propio carácter.


LAS CARACTERISTICAS DE LA LLENURA DEL
ESPIRITU

Carácter como el de Cristo (Gálatas 5:22-23)

Cuando el Espíritu controla una vida, Su fruto se producirá en esa vida. Y, por supuesto, la descripción del fruto del Espíritu es una descripción de ser semejante a Cristo. Sin embargo, cada una de estas características tiene que considerarse en todos sus aspectos, no solamente una faceta que es compatible con nuestras ideas de lo que es ser como Cristo.
Muchos indudablemente conciben el ser como Cristo como un reflejo de sus propias personalidades. Un introvertido probablemente pensará de nuestro Señor como tímido y retraído, mientras que un extro-vertido lo verá como un líder agresivo. Cuando se definen completamente las nueve palabras que componen el fruto del Espíritu, tenemos un cuadro completo de lo que verdaderamente es ser como Cristo.
Por ejemplo, el amor se compone no sólo de ternura, sino también algunas veces de severidad. Cuando Cristo trataba con los niños, manifestaba ternura. Cuando echó del templo a los cambistas, mostró severidad. Pero ambos hechos fueron demostraciones de Su amor, porque El es Dios, y Dios es amor.
El gozo no sólo se manifiesta en la felicidad sino también en la tristeza (1 Pedro 1:6). La paz incluye la tranquilidad, pero puede implicar también problemas en las relaciones humanas (Mateo 10:34). La longanimidad significa ecuanimidad y paciencia pero no excluye cierta reprensión (como el Señor hizo con Felipe, Juan 14:9). La gentileza y la bondad significan pensamientos y acciones benefactoras, lo cual pudiera incluir echar cerdos al mar de Galilea como un acto de bondad hacia las personas que estaban involucradas en ese negocio ilegal (Mateo 8:28–34). La fidelidad ciertamente implica servir con regularidad y formalidad, pero puede que incluya una acción irregular. La mansedumbre es ser amable, pero no excluye la masculinidad. El dominio propio afecta todas las áreas de la vida (1 Corintios 9:27).

Implicación Evangelística

Cuando la llenura del Espíritu se menciona en el libro de los Hechos, se reportan conversiones. La llenura del Espíritu en el día de Pentecostés (2:4) resultó en la conversión de 3.000 personas (v. 41). La llenura de los discípulos en 4:31 resultó en que multitudes de hombre y mujeres se convirtieran al Señor (5:14). Uno de los requisitos para escoger a los primeros ayudantes fue que fuesen llenos del Espíritu (6:3). A esto siguió la conversión de varios sacerdotes (v. 7). Pablo fue lleno del Espíritu después de su conversión, y el fruto de su vida se conoce bien. Cuando Bernabé, que estaba lleno del Espíritu, fue a Antioquía, muchos se convirtieron (11:24). Ciertamente, aquellos que oraron (4:24) y los que dieron (v. 34) participaron tanto como los que dieron testimonio directamente, lo que resultó en estas conversiones.

Alabanza, Adoración, Acción de gracias, Sumisión (Efesios 5:19-21)

Pablo enumera estas cuatro evidencias de la llenura del Espíritu después de escribir el mandamiento de ser llenos en el versículo 18. La alabanza se expresa externamente por hablar entre ellos con salmos, himnos y cánticos espirituales. Cantar y alabar en el corazón evidencia una actitud interna de adoración. El dar gracias debe considerarse en la forma más inclusiva posible, y fue escrito por un hombre que en esa ocasión estaba en arresto domiciliario en Roma, en espera de ser juzgado. Sumisión en las relaciones de la vida (esposo/esposa, padres/hijos, amos/esclavos) es también característica de la vida llena del Espíritu. Note que todas estas son cosas muy comunes que afectan la rutina de la vida, no acontecimientos extraordinarios de fuerza espiritual.


¿COMO PUEDO SER LLENO DEL ESPIRITU?

No existe ejemplo alguno de oración por la llenura del Espíritu en el material del Nuevo Testamento posterior al día de Pentecostés. Así que el orar, por muy sincero que se haga, aparentemente no es la forma de ser llenado.
Si la llenura se refiere al control del Espíritu en la vida de uno (ya sea en el sentido de que Dios soberanamente tome a una persona o de un control permanente que resulta en el carácter), entonces la llenura se relaciona con la sumisión. Cuando yo estoy dispuesto a permitir al Espíritu que haga lo que El desee, es decisión Suya el hacer conmigo lo que a El le plazca. Yo puedo controlar mi deseo pero no puedo manipular Sus actividades.
A medida que uno madura, su conocimiento y perspectivas se profundizan y se amplían. Saldrán a la luz nuevas áreas que necesitan ser sometidas. Por lo tanto, las personas llenas necesitan ser llenadas según continúen madurando en el Señor. Pero ningún creyente debe sentirse satisfecho si no es llenado en cada etapa de su crecimiento espiritual.

 

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