Madrid, España

LA IMPUTACIÓN DEL PECADO

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LA IMPUTACIÓN DEL PECADO

Imputar significa atribuir, reconocer o achacar algo a alguien. No es mera influencia sino involucramiento lo que está en el corazón del concepto.

EL SIGNIFICADO DE LA IMPUTACION

El Antiguo Testamento provee varios ejemplos de la imputación. Levítico 7:18 y 17:4 indican que culpa y falta de bendición se le imputaban a un israelita que no seguía el rito prescrito en las ofrendas. En 1 Samuel 22:15 y 2 Samuel 19:19 hay peticiones para que no se les imputara algo a ciertos individuos. En el Salmo 32:2 David expresa la felicidad del hombre al cual el Señor no le imputa la iniquidad. En todos estos casos la imputación incluye alguna clase de involucramiento, no un mero influenciar.
El Nuevo Testamento se refiere varias veces a la imputación que se halla en el Antiguo Testamento. Pablo declaró que el pecado no se imputa como una violación específica de un código lepal cuando no hay ley (Romanos 5:1–13). El se refiere a la justicia que Dios le imputó a Abraham cuando creyó, y a la justicia que David conoció cuando confesó su pecado (cap. 4). Santiago también se refiere a la justicia imputada a Abraham (Santiago 2:23). La muerte de Cristo hizo posible a Dios no imputarle al hombre sus pecados (2 Corintios 5:19).
La carta a Filemón contiene lo que probablemente es la ilustración más bella de la imputación. Pablo le dice a Filemón que si su esclavo Onésimo debe algo, que se lo cargue a la cuenta del apóstol. En otras palabras, cualquier deuda que Onésimo pudiera haber contraído sería cargada a la cuenta de Pablo y éste la pagaría. En forma similar, nuestros pecados fueron atribuidos, imputados, cargados a Cristo, y El pagó completamente nuestra deuda.


TRES IMPUTACIONES BASICAS

Los teólogos generalmente han reconocido tres imputaciones básicas.

A. La imputación del pecado de Adán a la raza (Romanos 5:12–21). Esta es la que nos concierne en esta sección sobre el pecado, y regresaremos a una plena discusión de ella.
B. La imputación del pecado del hombre a Cristo (2 Corintios 5:19; 1 Pedro 2:24).
C. La imputación de la justicia de Cristo a los creyentes (2 Corintios 5:21).

LA IMPUTACION DEL PECADO DE ADAN

El pasaje central (Romanos 5:12)

El concepto del pecado imputado surge de interpretar el significado de “todos pecaron” al final del versículo 12.
Algunos entienden que significa que cada individuo peca personalmente y a causa de estos pecados las personas mueren. “Pecaron se refiere a pecados reales (Rom 3:23) vistos como una expresión y aprobación individual del acto representativo de Adán”. Sin embargo, aun los bebés mueren aunque no han cometido pecados personalmente. También, “todos pecaron” está relacionado con un hombre, Adán, por el cual el pecado entró al mundo. El versículo no dice que Adán pecó y otros también pecaron. Cinco veces en Rom 5:15–19 Pablo afirma que la condenación y la muerte reinan sobre todos a causa del pecado único de Adán, no a causa de los varios pecados de todos nosotros.

Algunos entienden el significado como “todos son pecadores” o “todos son pecaminosos”. Sin embargo, la palabra es un verbo en la voz activa (todos hicieron algo), no un nombre o un adjetivo (todos son algo). Por supuesto, es verdad que todos son pecadores, pero eso no es el significado de “todos pecaron” en este versículo. Las objeciones de Shedd al significado de “todos son pecadores” son muy pertinentes. El observa que tal interpretación sería contraria al uso invariable de la voz activa del verbo, y requeriría la adición del verbo “ser”

Los bartianos entienden que esto significa que el pecado es parte de la experiencia de todos; pero, puesto que ellos no creen que Adán fue una persona real o que su pecado fue un hecho real en el tiempo y el espacio, no puede haber alguna conexión entre Adán y la raza humana. Para ellos, este versículo no dice nada acerca del pecado original ni del pecado imputado.
Todos pecaron cuando Adán pecó. Este parece ser el único sentido que le hace justicia al verbo y a su relación con la parte precedente del versículo. “El tiempo del verbo indica una entrada histórica distinta…. La muerte física llegó a todos los hombres no porque todos estaban en el proceso de pecar individualmente. Todos los hombres pecaron (con la excepción de los bebés que mueren en la infancia) experimentalmente. Pero aquí Pablo no está hablando de esto. El pecado de todos está centrado en el hombre Adán”.

La relación entre Adán y la raza

Aunque Pablo afirma claramente el hecho de que todo hombre pecó cuando Adán pecó, queda la pregunta de ¿cómo lo hicieron? ¿Cuál es la relación entre Adán y la raza?
Históricamente se han dado dos respuestas. Son comúnmente clasificadas como (a) el punto de vista federal o representativo, y (b) el punto de vista seminal, realista o agustino.

1. El punto de vista representativo.

Este considera a Adán como el representante de toda la raza humana, de modo que cuando Adán pecó su pecado llegó a ser la base de la condenación de su raza. Nadie sino Adán realmente cometió ese primer pecado, pero, puesto que Adán representaba a todos los humanos, Dios los consideró a todos como involucrados y por ello condenados. La palabra “federal” significa pacto e indica que Adán fue escogido para representar la raza en el, así llamado, Pacto de las Obras. Debido a que la cabeza del pacto pecó, la culpabilidad de su pecado fue imputada a su posteridad. Oseas 6:7 se cita como una referencia a este pacto.

2. El punto de vista seminal.

El punto de vista seminal, realista o agustino considera que Adán contenía la semilla de toda su posteridad, de modo que cuando él pecó, todos en efecto pecaron. La raza humana no estaba meramente representada por Adán sino que en realidad estaba unida a Adán orgánicamente. “El concepto de Pablo de la solidaridad racial parece ser una universalización del concepto hebreo de la solidaridad familiar. Un retrato trágico de solidaridad familiar se ve en Josué 7:16–26, donde Acán se descubre como la causa de la derrota de Israel en Hai…. Acán no culpó a nadie más…. Pero en la administración del castigo…. todo lo que estaba conectado con Acán fue borrado de Israel” Hebreos 7:9–10 provee otro ejemplo del concepto seminal o germinal en la raza humana.

El escritor claramente afirma que Leví, aunque no nació hasta casi 200 años después, para los efectos pagó diezmos en su bisabuelo Abraham. El antecesor, Abraham, contenía a su descendiente, Leví. Similarmente, nuestro antecesor, Adán, nos contenía a todos nosotros, sus descendientes. Por lo tanto, igual que Leví participó en pagar el diezmo, nosotros también participamos en el pecado de Adán.

De modo que el pecado de Adán fue imputado a cada miembro de la raza humana porque cada miembro de la raza humana, para los efectos, pecó en Adán cuando Adán pecó.
Se me presentó una ilustración de la imputación en la triste experiencia de uno de mis antiguos estudiantes. Este hombre, Guillermo, compartía los costos de un viaje a su casa durante las vacaciones de Navidad en el automóvil de José. En el camino el conductor de otro auto no hizo caso a una señal de parada y le dio al de José por el costado.
Cuando ocurrió el accidente José manejaba mientras que Guillermo dormía. Por el hecho de que Guillermo fue seria y permanentemente lesionado, él presentó una demanda judicial para recibir compensación monetaria del dueño del otro vehículo.

Pero el dueño (o su compañía de seguros) trató de probar que hubo negligencia de parte de José. El abogado de Guillermo le escribió al mismo y le dijo entre otras cosas: “Y si el jurado encuentra que él [José] fue negligente, esto será indudablemente imputado a usted, y usted no podrá recibir compensación. Yo no creo que haya algo que podamos hacer por ahora para cambiar la situación”.
¿Qué conectó a Guillermo con José y a la posible negligencia del mismo? Fue el hecho de que Guillermo había compartido los gastos. El dinero unió a Guillermo con José y con las acciones de José. La naturaleza humana nos unió a todos a Adán y al pecado de Adán.
Todos participamos en el pecado de Adán y en la culpabilidad de Adán. Todos somos igualmente culpables y necesitados de un remedio para nuestro pecado.


LA TRANSMISION DEL PECADO IMPUTADO

El pecado imputado se transmite directamente de Adán a cada individuo en cada generación. Puesto que yo estaba en Adán, el pecado de Adán me fue imputado directamente, no por medio de mis padres y los padres de éstos. El pecado imputado es una imputación inmediata (es decir, no por mediadores entre Adán y yo).
Esto contrasta con la forma en que se transmite la naturaleza pecaminosa. Esta me llega de mis padres, y la de ellos, de los suyos, y así hasta llegar a Adán. El pecado heredado es una transmisión mediata, puesto que pasa a través de todos los mediadores en las generaciones entre Adán y yo. En un diagrama, el contraste luce así:

LA PENALIDAD DEL PECADO IMPUTADO

La muerte física es la penalidad particular conectada con el pecado imputado (Romanos 5:13–14). La penalidad particular conectada con el pecado heredado, como usted recordará, es la muerte espiritual.


EL REMEDIO PARA EL PECADO IMPUTADO

El remedio para el pecado imputado es la justicia imputada de Cristo. Al momento de uno creer, la justicia de Cristo se le acredita, o imputa, a ese individuo. Como todos están en Adán, igualmente todos los creyentes están en Cristo, y estar en El significa que Su justicia es nuestra.
Una ilustración gráfica de esto llegó a mí durante mis días de estudiante.

Un criminal en la penitenciaría del estado pronto iba a ser ejecutado por homicidio. Su historia recibió una publicidad fuera de lo común por el hecho de que él había legado la córnea de uno de sus ojos para que se usara en lo que en ese entonces era el nuevo procedimiento del transplante corneal. Además, el recipiente fue designado antes de la ejecución del criminal, y ciertamente los dos hombres tuvieron un encuentro antes que la misma se llevara a cabo. Esto proporcionó una historia muy llena de interés humano para la prensa.
Al tiempo debido el homicida fue ejecutado. Su córnea fue extirpada de su cuerpo, y por el milagro de la medicina transplantada en el ojo del hombre ciego, que entonces pudo ver.Ahora bien, suponga que algún policía hubiera tratado de arrestar al hombre que recibió la córnea y hacer que lo ejecutaran porque tenía la córnea de un homicida. Cualquier juez diría: “Pero esa córnea que anteriormente estaba en el cuerpo de un homicida ahora está en el cuerpo de un hombre que es justo ante la ley. Por lo tanto, la córnea es tan justa como lo es el hombre”. Y eso ilustra mi punto.

Yo estaba en Adán y condenado justamente a morir porque pequé cuando él pecó. Pero por un milagro más grande que cualquier procedimiento quirúrgico, fui puesto en Jesucristo. Y ahora soy justo porque El es justo y puedo presentarme delante de un Dios santo sin ser condenado. De haber estado en Adán a estar en Cristo, esa es mi historia por el milagro de Su gracia.

 

 

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