Madrid, España

LA GENEALOGíA DE JESÚS

Recursos Bíblicos Para Crecer

LA GENEALOGíA DE JESÚS

Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham

LA GENEALOGíA DE JESÚS

(Mateo 1:1–17; Lucas 3:23b–38)


La introducción de Lucas tiene un muy buen parecido a la historia griega. Juan nos recuerda de la sabia literatura judía. Mateo se asemeja a un documento judío religioso o legal. Es más, el Antiguo Testamento hebreo inicia y termina con un registro genealógico. El Antiguo Testamento hebreo finalizó con 1º y 2° de Crónicas. Génesis usa el título “estas son las generaciones de …” para dividir las secciones del libro (Génesis 6:9; 10:1; 11:10, 27; 25:12, 19; 36:1, 9; 37:2). También Mateo inicia con “Tabla genealógica” (biblos geneseos). También resulta significativo que la palabra “nacer” (literalmente génesis) se usa en el versículo 18 justo después del registro genealógico. Así, este tema continúa por todo el libro.
Una genealogía tenía tres aspectos esenciales: (1) Mostrar el personaje de una línea en particular. En otras palabras, los descendientes de un hombre supuestamente actuaban como él. Tal es el caso del contraste entre la descendencia de Set y la de Caín (Génesis 4:25 y adelante). (2) Demostrar la obra de Dios en la historia de un pueblo en particular. Esto ayudó a establecer una identidad social. Y, (3) probar una sucesión biológica.
Este tercer propósito era importante para las transacciones políticas y legales:
(1) La propiedad era distribuida en acuerdo con la filiación familiar.
(2) El sacerdocio de Aarón demandaba una filiación biológica. De hecho, en los días de Esdras, los sacerdotes que no podían comprobar su linaje eran considerados inmundos (Nehemías 7:61–64). Esto era de gran importancia después del cautiverio en Babilonia y la prevalencia de los matrimonios mixtos con tribus idólatras (Esdras 2:59–63; 10:9–44; Nehemías 13:23–28).
(3) Una genealogía servía para mantener “pura” una tribu o raza (Deuteronomio 7:1–4; 23:1–8). Esto fue sumamente importante después de los días de la helenización.
(4) Los contingentes militares judíos estaban organizados por tribus (Números 1:2–4), incluso cuando acamparon en el desierto (Números 2:2, 17; 10:1–28).
(5) Los impuestos y las ofrendas del templo se hacían de acuerdo a las lineas de genealogía (Números 7:11–89).
(6) El reino de Judá, de la dinastía davidica, siempre confió en la línea directa de sucesión. Esto fue todavía más importante al relacionarse con el cumplimiento mesiánico (Isaías 11:1–5).

                                         genealogia de Jesús

Mateo 1:1–17 señala:

1Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:

2Abraham fue el padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob;
Jacob, padre de Judá y de sus hermanos;
3Judá, padre de Fares y de Zera, cuya madre fue Tamar;
Fares, padre de Jezrón; Jezrón, padre de Aram;
4Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón;
Naasón, padre de Salmón;
5Salmón, padre de Booz, cuya madre fue Rajab;
Booz, padre de Obed, cuya madre fue Rut;
Obed, padre de Isaí;
6e Isaí, padre del rey David.

David fue el padre de Salomón,
cuya madre había sido la esposa de Urías;
7Salomón, padre de Roboán; Roboán, padre de Abías;
Abías, padre de Asá;
8Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorán;
Jorán, padre de Uzías;
9Uzías, padre de Jotam; Jotam, padre de Acaz;
Acaz, padre de Ezequías;
10Ezequías, padre de Manasés; Manasés, padre de Amón;
Amón, padre de Josías;
11y Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos en tiempos
de la deportación a Babilonia.

12Después de la deportación a Babilonia,
Jeconías fue el padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel;
13Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliaquín;
Eliaquín, padre de Azor;
14Azor, padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquín;
Aquín, padre de Eliud;
15Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán;
Matán, padre de Jacob;
16y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la
cual nació Jesús, llamado el Cristo.

17Así que hubo en total catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce desde la deportación hasta el Cristo.

Mateo arregla su genealogía en tres grupos de 14 nombres (v. 17), cada grupo representativo de un período importante en la historia de Israel: Abraham, David, el exilio. El intenta demostrar que Jesús es el cumplimiento de toda la historia judía. El problema radica en que el segundo grupo de nombres únicamente tiene 13 generaciones. ¿Se equivocó Mateo al contar? No lo creo, ya que Mateo fue un cobrador de impuestos profesional. No se pudo haber equivocado al contar o trazar una genealogía. Lo que confunde todavía más es que Mateo dejó fuera cuatro nombres en el versículo 9 (Ocozías, Joás, Amasias y Joacim), que se encuentran en la genealogía de 1° Crónicas. En otras palabras, Mateo pudo haber listado los nombres en grupos de 14/17/14, pero quita a cuatro de ellos, dando como resultado los nombres de 14/13/14.
Ahora bien, debemos darnos cuenta que a los judíos no les interesaban los listados “completos” (esto es característico de la civilización occidental). Lo que a ellos les interesaba era el establecimiento de una descendencia. Con frecuencia se omitía de una genealogía el nombre de una persona que se consideraba sin importancia o que deshonraba a la familia. Además, las palabras “padre”, “hijo” y “engendrar” se pueden utilizar para establecer una relación entre un hombre y su abuelo o nieto, o más allá en el pasado de esa línea biológica. Estas palabras simplemente conectan a dos personas pertenecientes a una familia, no necesariamente declaran de manera científica su relación biológica. Así, aunque no se encuentren en la genealogía algunos de los nombres, podemos hablar correctamente de un bisabuelo “engendrando” a un descendiente.
Algunos han sugerido que estas omisiones son el resultado del error de un escriba. Los primeros tres nombres proceden de 1° Crónicas 3:11–12. Es posible que el ojo de un escriba pasara de Ocozías hasta Amasias, dejando fuera a tres personas. También, es posible que el nombre Joacim se haya confundido con su hijo Jeconias (1° Crónicas 3:16). La verdad es que se le acusa a Mateo de haberse equivocado por un error de pluma.
Sin embargo, una mejor explicación es la de que Mateo conscientemente arregló la genealogía en tres grupos o divisiones de catorce generaciones cada uno. En otras palabras, a propósito, dejó fuera a cuatro reyes para mantener su arreglo estructural. Surge la pregunta, ¿por qué quería tener Mateo catorce nombres en cada grupo y por qué dejó la división central con trece únicamente? La respuesta a estas dos interrogantes es David.
En el versículo 1 notamos claramente que Mateo menciona a David antes que a Abraham, dejando de lado el orden cronológico del resto de la genealogía. ¿Por qué pone primero a David? Para darle un énfasis en especial. De hecho, la prominencia de David en el versículo 1 es una clave de todo el libro. El único énfasis de Mateo es que Jesús es el rey de los judíos, el progenitor prometido de David. Con este entendimiento, vayamos ahora al versículo 6 y démosle a David una “doble porción”. En otras palabras, al contar dos veces a David, nuestro listado queda como 14/14/14. Lo que resulta todavía más sorprendente es que las letras del nombre David, en hebreo, tienen un valor numérico de 14. Mientras que este tipo de “interpretación numérica” (gematria) resulta extraña para nosotros, era un método rabínico común de interpretación. El lenguaje hebreo utiliza su alfabeto, a la vez como su sistema numérico. Por lo tanto, los niños aprenden aritmética usando las letras de sus nombres, haciendo de este sistema numérico algo más común y mejor reconocido. Mateo, al igual que Lucas y Juan, presentan sus libros con un estilo maravillosamente apropiado a su audiencia.
Otra característica sorprendente de la genealogía de Mateo es que incluye a las mujeres. No era común incluir a las mujeres en una genealogía, pero tampoco era del todo raro (vea 1° Crónicas 1:32; 2:17–21, 24, 26). Sin embargo, se esperaba que fuesen ejemplares. El hecho de incluir estas mujeres resulta simplemente escandaloso. Tamar era culpable de prostitución e incesto (Génesis 38:6–30). Rahab era notoriamente una ramera extranjera (Josué 2:1, 3; 6:17, 23, 25; Hebreos 11:31). Rut fue una extranjera. Y, Betsabé fue una adúltera (2° Samuel 12:24) y tal vez considerada una extranjera por haberse casado con Urías heteo.
¡Estas mujeres no pertenecían al linaje del Mesías! Sin embargo, se presentan como un recordatorio resplandeciente de la gracia de Dios. Cuando María fue acusada de haber sido violada (o algo peor) y aislada por su familia y amigos, cada una de estas mujeres pudieron estar a su lado y decirle: “¡María, sé como te sientes!”
Al mismo tiempo, Mateo describe a María muy distinto de los demás. Cada una de las cinco mujeres dan a luz un hijo del linaje de David. Las primeras cuatro utilizan una estructura idéntica del lenguaje “cuya” (ek tes). Sin embargo, con María la estructura cambia a “de la cual” (ex hes egennethe). Parece que Mateo hace una ligera declaración en cuanto al nacimiento virginal de Jesús.
Antes de pasar a la genealogía de Lucas, existe una espina teológica muy curiosa con la cual tenemos que lidiar. En 2° Samuel 7:12–17, Dios le promete a David que a través del linaje de Salomón él siempre tendría un sucesor de su linaje en el trono. Sin embargo, Jeremías 22:30 señala: Así dice el SEÑOR: “Anoten a este hombre como si fuera un hombre sin hijos; como alguien que fracasó en su vida. Porque ninguno de sus descendientes logrará ocupar el trono de David, ni reinar de nuevo en Judá.” ¿Cómo podía Dios cumplir ambas promesas?
Dado que Jesús fue el hijo adoptivo de José, se constituye heredero legal al linaje de José. Mateo, al mismo tiempo, plantea claramente que Jesús no es hijo físico de José, ni siquiera en 18–25, pero tampoco en el versículo 16. En los versículos 2–16 Mateo utiliza el verbo egennesen, que equivale a “vino a ser el padre de”, treinta y nueve veces. Luego, de pronto, en el versículo 16 rompe el patrón cuando llega a José de quien tan sólo se dice que es el esposo de María. También, las palabras “de la cual” es femenino. Mateo, de una manera muy sutil, pero clara, declara que Jesús fue el hijo adoptivo de José (y heredero legal al trono de David) y el hijo natural de María. Así, se cumplen ambos pasajes en cuestión: 2° Samuel 7:12–17 y Jeremías 22:30.

Lucas 3:23–38 señala:

23Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su ministerio. Era hijo, según se creía, de José, hijo de Eli,

24hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melquí,
hijo de Janay, hijo de José,
25hijo de Matatías, hijo de Amos, hijo de Nahúm,
hijo de Esli, hijo de Nagay,
26hijo de Máat, hijo de Matatías, hijo de Semei,
hijo de Josec, hijo de Judá,
27hijo de Yojanán, hijo de Resa, hijo de Zorobabel,
hijo de Salatiel, hijo de Neri,
28hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosán,
hijo de Elmodán, hijo de Er,
29hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorín,
hijo de Matat, hijo de Leví,
30hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José,
hijo de Jonán, hijo de Eliaquín,
31hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata,
hijo de Natán, hijo de David,
32hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz,
hijo de Salmón, hijo de Naasón,
33hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Jezrón,
hijo de Fares, hijo de Judá,
34hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham,
hijo de Téraj, hijo de Najor,
35hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Péleg,
hijo de Éber, hijo de Selaj,
36hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem,
hijo de Noé, hijo de Lamec,
37hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared,
hijo de Malalel, hijo de Cainán,
38hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.

Existen tres diferencias principales entre la genealogía de Mateo con la de Lucas.
(A) Mateo principia con Abraham y se dirige hacia Jesús, mientras que Lucas inicia con Jesús y se desplaza hasta Adán.
(B) Si se invierte el orden del listado de Lucas y se junta con el listado de Mateo, la porción de Abraham a David resulta virtualmente idéntica. Sin embargo, entre David y José los dos listados resultan distintos. Los únicos nombres que aparecen en el mismo orden son los de Zorobabel y Salatiel (Mateo 1:12; Lucas 3:27).
(C) Lucas contiene cuarenta progenitores entre David y Cristo; Mateo solamente tiene veintiséis.
¿Cómo podemos explicar estas diferencias? Al parecer tenemos dos listados distintos. Así que ¿a quién pertenecen? Se han sugerido distintas teorías al respecto, distintas todas entre sí. La primera la propone Julius Africanus (en el año 240 d.C.). Sugiere que Mateo presenta la genealogía del padre biológico de José mientras que Lucas nos entrega la genealogía del padre legal de José. De acuerdo con las leyes de un matrimonio levirato, si un hombre moría sin hijos, caía la responsabilidad en su hermano de darle descendencia. En tal caso, el hombre muerto seguía siendo el padre legal con propósitos de herencia, y el hombre vivo era el padre biológico. Esta teoría se basa asumiendo que el padre legal de José haya muerto sin hijos. Aunque es una posibilidad distinta, el texto no indica que este sea el caso.
Una segunda teoría, promovida primero por J. Gresham Machen en The Virgin Birth of Christ (El nacimiento virginal de Cristo), declara que Mateo presenta la descendencia legal de José, mientras que Lucas la descendencia física. La diferencia es que el recuento de Mateo traza la herencia legal al trono de David, que llegaría hasta José. En tal recuento, dado que la línea se rompe con Jeconías (Jeremías 22:30), dio un “brinco” y pasó al siguiente heredero legal al trono (por ejemplo, Salatiel, Mateo 1:12, vea Lucas 3:27). Por lo tanto, Mateo cambia de vía de la línea biológica a la colateral. Si este es el caso, Mateo pregunta: ¿Quién es el heredero de David? Mientras que Lucas pregunta: ¿Quién es el papá de José? Este punto de vista está basado asumiendo que el recuento de Mateo brinca a la línea colateral. Nuevamente, esto puede resultar cierto, pero nada del texto lo indica, precisa o sugiere.
Una tercer teoría sugiere que los registros de Lucas no pertenecen a José para nada, sino que de hecho, presenta a la familia de María. Si asumimos que no hubo heredero hombre y que ella fuese la mayor de la familia, ella sería la heredera (Números 27:1–11; 36:1–12). Si este fuese el caso, cuando ella se casó con José, él, de manera práctica, vendría a ser el heredero también de este linaje. Por lo tanto, se menciona a José en Lucas y no a María.
Una cuarta teoría, al igual que la tercera, sugiere que el linaje de María es el que se presenta en Lucas. Sin embargo, José no es parte de la genealogía sino tan sólo un comentario entre paréntesis de Lucas 3:23, que se debe leer como “Jesús … siendo el hijo (como se suponía de José) de Eli …” El griego permite tal puntuación y hasta la sugiere ya que de todos los nombres de este listado, solamente el de José no tiene artículo. Además, “hijo” ciertamente se podría aplicar a Elí como abuelo de Jesús. Más aún, Lucas omite el nombre de María porque a las mujeres casi no se les incluía en una genealogía. Aunque Mateo incluyó a cuatro mujeres en su listado, Lucas no menciona ninguna.
Esta última teoría otorgaría a la genealogía de Mateo hablar de una descendencia biológica y no de una colateral o legal. Así, el uso que Mateo hace de la expresión “padre de” retendría su uso normal en vez de ser algo figurativo. Además, el interés que Mateo muestra en la relación de Jesús con el Antiguo Testamento tendría mejor base si su genealogía fuera la descendencia real de José (al igual que su descendencia legal), dándole a Jesús un reclamo legal al trono de David. La genealogía de Lucas en cuanto a Jesús a través de su padre biológico encajaría en el énfasis que Lucas hace en cuanto a la humanidad de Jesús.
Más allá de estos asuntos escabrosos, hay muchas lecciones importantes que podemos aprender de los registros genealógicos. Primero, a Dios le importa la gente. Nos ama, nos conoce por nuestro nombre, le interesamos y espera que vivamos obedeciéndole. Segundo, Dios puede usar gente desconocida y caída para lograr sus propósitos. Los planes y formas de obrar de Dios son mucho más grandes que nuestros esfuerzos falibles. Tercero, Dios es soberano. ¡Sus designios se cumplirán! Él ordena y dirige la historia a través de los participantes humanos. Cuarto, estas dos genealogías nos dan un reflejo de la identidad de Jesús. Humanamente, fue el hijo de María; legalmente, fue el hijo de José; fundamentalmente, fue el Hijo de Dios.


 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.