Madrid, España

LA ABOMINACIÓN DESOLADORA

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LA ABOMINACIÓN DESOLADORA

La Abominación de la Desolación

Mateo 24:15–18 con Marcos 13:14; Lucas 21:20–22 señala:

15»Así que cuando vean en el lugar santo “el horrible sacrilegio” de la que habló el profeta Daniel (el que lee, que lo entienda), {Ahora bien, cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitosLc} 16 los que estén en Judea huyan a las montañas. 17 El que esté en la azotea no baje a llevarse nada de su casa. 18 Y el que esté en el campo no regrese para buscar su capa. {los que estén en la ciudad salgan de ella, y los que estén en el campo no entren en la ciudad. 22 Ése será el tiempo del juicio cuando se cumplirá todo lo que está escritoLc}.

La “abominación de la desolación” es una acción o entidad que causa sacrilegio y destrucción. Daniel predice que esta cosa horrible sucedería en el lugar santo (es decir, el templo). Los judíos del tiempo entre los dos testamentos lo aplicaban de manera apropiada a Antíoco Epífanes el cual penetró en el templo con su ejército sirio en el año 167 a.C. Asesinó a muchos adoradores, permitió que sus soldados fornicasen en el templo, sacrificó un cerdo en el altar de Dios y luego saqueó el edificio (1º Macabeos 1:54–61; 6:7). Ese es, sin duda, un buen ejemplo de la “abominación de la desolación”. Pero, de la misma manera se aplicó este término y frase a lo que aconteció en el año 63 a.C., cuando el general romano Pompeyo invadió la ciudad y hasta penetró al lugar santísimo. Sin embargo, Jesús anticipa otro cumplimiento. Ciertamente la destrucción del año 70 d.C. encaja con esa descripción. Esto resulta especialmente cierto cuando consideramos que Lucas describe este acontecimiento como viendo “a Jerusalén rodeada de ejércitos” (21:20). Josefo (Wars [Guerras]) describe los horrores de ese sacrilegio desolador:

  • Los lamentos de la gente eran más fuertes que los gritos de guerra.
  • Los soldados judíos atormentaban a los ciudadanos para que entregaran la comida.
  • Los niños robaban comida de sus padres ancianos.
  • Las madres robaban los alimentos que pertenecían a sus hijos.
  • Hubo miles de crucifixiones.
  • Descripciones horribles de la hambruna y montones de muertos.
  • Hubo canibalismo en la ciudad — la mamá se comía a su propio crío.
  • Jerusalén fue quemada.
  • Los falsos profetas dijeron que Dios los salvaría.
  • El fuego fue sofocado con sangre.
  • 6.420 1,100,000 murieron y 97,000 fueron tomados cautivos y vendidos en esclavitud
  • Toda piedra fue derribada excepto algunas torres principales.

En verdad que estas predicciones sí debieron referirse al año 70 d.C. Si se refirieran a la segunda venida, ¿por qué se le instó a la gente a que huyera a las montañas de Judea? ¿Realmente van a poder escapar ante la venida de Jesús? Y ¿por qué querrán esconderse de Jesús los cristianos? Los w. 16–18 no pueden estar aludiendo a la segunda venida en este contexto. Pero sí tienen gran importancia si se consideran a la luz de la destrucción de Jerusalén. Durante el sitio, que culminó en el año 70 d.C., Gesio Galo se retiró misteriosamente de la ciudad en el año 68 d.C. (Josefo, Wars [Guerras] 2.538–539).

Pero a la gente de la iglesia de Jerusalén se le ordenó por revelación, concederle a los hombres, antes de la guerra, abandonar la ciudad e irse a vivir a un pueblo de Perea llamado Pela. Esto aconteció para que aquellos que creyeran en Cristo salieran de Jerusalén y así la ciudad santa, ciudad real y también Judea quedaran sin ningún hombre santo … (Eusebio, Ecclesiastical History [Historia eclesiástica], 3.5.3).

Jesús se refirió a una salida real (huir) de la ciudad una vez que los soldados romanos la hubiesen rodeado. Era más fácil escapar a aquellas mujeres que no estuviesen embarazadas o que el tiempo no fuese en invierno o que no fuese día de reposo ya que el sábado tenía restricciones para viajar (Mateo 24:19–20). Los cristianos que vivieron una generación posterior a Jesús tomaron las palabras de manera literal y, de hecho, escaparon de la masacre de Jerusalén, salvando sus vidas y a sus familias.

Lucas señala que todos estos sufrimientos eran el cumplimiento de lo que estaba escrito. Claro que se refiere a las profecías del Antiguo Testamento, como Daniel 9:27; 11:31; 12:11. Pero Jesús mismo predijo estos acontecimientos más de una vez: Lucas 13:35; 19:43–44; 23:28–31; Mateo 23:35–38. Estos versículos agregan detalles importantes a los sufrimientos específicos en el tiempo del sitio de Jerusalén. También esclarecen que esto no es el resultado de malos manejos de la política o la naturaleza cruel del hombre. Este era un juicio divino sobre la ciudad por haberle dado muerte al Mesías, el Hijo unigénito de Dios.
Pero,¿se refiere este texto únicamente al año 70 d.C.? Muchos estudiosos de la Biblia buscan un cumplimiento futuro con relación al “hombre de pecado” se levanta y se adueña del templo de Dios (2a Tesalonicenses 2:1–9; Apocalipsis 13:3–10).8 Mientras que eso pudiera ser verdad (el tiempo lo dirá), el paralelo claro de Lucas 21:20 y Mateo capítulo 24 señalan al ejército romano rodeando a Jerusalén en el año 70 d.C. Estas palabras se cumplieron de manera literal y completa con la caída de Jerusalén. No se necesita un acontecimiento futuro para el cumplimiento adecuado de esta profecía.

Lucas 21:23–24 señala:

23 Porque habrá gran aflicción en la tierra, y castigo contra este pueblo. 24 Caerán a filo de espada y los llevarán cautivos a todas las naciones. Los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos.

Mateo 24:19–22 con Marcos 13:19–20 señalan:

19 ¡Qué terrible será en aquellos días para las que estén embarazadas o amamantando! 20 Oren para que su huida no suceda en invierno ni en sábado. 21 Porque habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio {cuando Dios creóMr} del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. 22 Si no se acortaran esos días, nadie sobreviviría, pero por causa de los elegidos {los que él ha elegidoMr} se acortarán.

Hay dos cosas que pudieran señalar a un cumplimiento futuro de estos versículos.

Primero, Lucas 21:24 suena como Romanos 11:25 “hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles”. Dado que Romanos 11:25 está por cumplirse en el futuro, algunos han querido forzar Lucas 21:24 también al futuro. Pero por el simple hecho de que dos versículos utilicen palabras semejantes no quiere decir que se refieran a las mismas cosas. En verdad, Lucas y Pablo están tratando dos asuntos totalmente distintos. Lucas se refiere a la destrucción de Jerusalén. Pablo habla del evangelismo de los gentiles. No son dos cosas paralelas aunque así suenen. De modo que Romanos 11:25 no puede empujar a Lucas 21:24 al futuro.

Segundo, Mateo señala que este sufrimiento no tenía precedente desde el principio del tiempo y no tendrá algo equivalente hasta el fin del mundo.

Se ha señalado el hecho de que más judíos murieron en la Alemania Nazi que en el año 70 d.C. Por lo tanto, se afirma que el año 70 d.C. no fue el año de la mayor persecución del pueblo judío. Por ello, se señala que esta tribulación debe ser algo en el futuro, relacionada con las profecías de los últimos días. Sin embargo, la medición de la tribulación no tiene que ver con la cantidad sino con su magnitud. Como castigo de Dios, como lo describe Josefo, el año 70 d.C. no puede ser igualado o sobrepasado en los ámbitos espiritual y físico. Fue algo aterrador. Durante la caída de Jerusalén, no solo tenían que ocuparse con los romanos, sino también con la guerra civil dentro de la ciudad. Peor aún, el sufrimiento del año 70 d.C. no fue meramente la pérdida de vida humana, sino además la profanación de la Ciudad Santa y el templo de Dios. Este acontecimiento alteró permanentemente el judaísmo, terminanado con su templo, y por ende, sus sacrificios. En este sentido, 70 d.C. fue el año del sufrimiento más extremo jamás experimentado por los judíos.
Además, el hecho de llevar esta tribulación hasta el fin del mundo nos presenta dos dificultades de interpretación del texto.

Primero, existe esta tremenda laguna de unos 2,000 años entre Mateo 24:20 y 21. En segundo lugar, ¿por qué diría Jesús que esta tribulación, “como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora” — que “no la habrá jamas”? Si es la tribulación final, se supone que no habrá peor.
Mateo 24:22 también parece estar señalando al año 70 d.C. en vez de al fin del mundo. Jesús señaló que esta tribulación se acortaría por causa de los elegidos. Los elegidos sobrevivirían. ¿Cuál sería el valor de una supervivencia física de los elegidos al fin del mundo? Parece mejor y más apropiado si se la considera una supervivencia de los judíos en el año 70 d.C. Al acortar el tiempo de la tribulación, Dios preservó para sí mismo un remanente de judíos. Esa es la promesa consistente de Dios para su pueblo (Isaías 6:13; Romanos 9:27–29; 11:5, 29).

Mateo 24:23–28 con Marcos 13:23 señalan:

23Entonces, si alguien les dice a ustedes: “¡Miren, aquí está el Cristo!” o “¡Allí está!”, no lo crean. 24Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos. {Así que tengan cuidadoMr} 25Fíjense que se lo he dicho a ustedes de antemano.
26»Por eso, si les dicen: “¡Miren que está en el desierto!”, no salgan; o: “¡Miren que está en la casa!”, no lo crean. 27Porque así como el relámpago que sale del oriente se ve hasta en el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. 28Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres.

[vv. 25–28 = Lucas 17:23–24, 37

“Entonces” [del griego tote] se usa en ocasiones como marca cronológica y en otras como marca lógica. En este caso parece indicar lo segundo. No se usa como introductorio a algo que sucederá después en el transcurrir del tiempo, sino la implicación lógica de los falsos mesías cuando éstos aparezcan. Estamos ansiosos de ver a Jesús. Estamos fatigados por los problemas de este mundo. Eso nos hace vulnerables ante los falsos mesías quienes señalan ser Jesús.

Podemos ser engañados fácilmente. No es nada nuevo (ver 2a Tesalonicenses 2:1–2). Tampoco es algo complicado. Cuando Jesús regrese, será tan obvio como el relámpago. Por lo tanto, si alguien dice ser el Cristo y le hace a usted el llamado a seguirlo, no lo haga. Cristo vendrá por usted; usted no tiene que buscarlo o perseguirlo hasta unas instalaciones ocultas o desérticas. No tendrá usted que encontrarlo en un culto secreto. La implicación de los “falsos Cristos” no es que sus milagros sean ficticios, sino que engañan en vez de guiarlo a usted hacia Dios.
Estos tipos aparecerán a través de la historia, hasta que Jesús regrese. Por ejemplo, Lucas utiliza estas mismas palabras para describir la segunda venida de Jesús (17:22–24, 37). Pero se refieren al año 70 d.C. (ver Mateo 24:5). La única diferencia es que Mateo agrega que estos falsos mesías también harán señales y prodigios maravillosos. Aunque esto suena a “lenguaje del fin del mundo” (ver Mateo 7:21–23; 2a Tesalonicenses 2:9–12; Apocalipsis 13:11–17), se puede aplicar justamente a ambos acontecimientos.

Con los v. 27–28 nos desplazamos claramente al fin. Cuando Jesús venga, habrá juicio severo. El v. 28 lo describe con un cuadro, no de una corte sino del campo de batalla. Los cuerpos están esparcidos por toda la tierra y los buitres se alimentan de su carroña (ver Apocalipsis 19:11–21). Así será el juicio cuando Jesús regrese. En otras palabras, donde haya pecado, ciertamente habrá juicio. Así como todo ojo verá a Jesús, así todo pecado será presa de su juicio.

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