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Homosexualidad; Un caso de identidad equivocada.

Recursos Bíblicos Para Crecer

Homosexualidad; Un caso de identidad equivocada.

Acaba de pasar la medianoche. El lujoso tren Expreso de Oriente ha quedado atrapado en la nieve, detenido en las vías durante seis días. En la mañana, encuentran asesinado a un pasajero norteamericano en su compartimiento. Había sido acuchillado una sola vez en la espalda. Agatha Christie escribió que a partir de ese momento, doce personas, cuya verdadera identidad no correspondía a quienes decían ser, se dedicaron a embrollar al cuidadoso detective Hércules Poirot.

Asesinato en el Expreso de Oriente ha sido por mucho tiempo uno de las novelas de misterio más intrigantes del mundo. Los elementos: un tren atascado y doce personas con identidad falsa, aparentemente todas ellas desconocidas entre sí. Sin embargo, las doce conspiraron para acuchillar en el mismo lugar de la espalda al secuestrador y asesino del hijito de Charles Lindbergh. Todos los personajes estaban estrechamente relacionados con la familia Lindbergh. Se trataba de la nana, el chofer, un amigo de la familia, etc., y todos buscaban vengarse. Cada uno adoptó una identidad diferente para evitar ser atrapado por su crimen. Si Poirot hubiera seguido las muchas pistas falsas (o cortinas de humo) que cada uno de los personajes le puso, nunca se habría conocido la verdad.

La ficción es una cosa, la realidad es otra. Si usted quiere vivir a la luz de la verdad, investigue por usted mismo. ¿Se sigue aferrando a pasiones desubicadas que le han hecho adoptar una identidad falsa? ¿Está usted haciendo caso de las muchas pistas falsas de las iglesias de homosexuales, grupos de militantes gay y grupos de presión sobre el congreso que apoyan a la homosexualidad? Tal vez usted ha llegado a conclusiones erróneas y se ha convertido en otro caso de “identidad equivocada”. Si esto es verdad, usted necesita conocer la verdad. La verdad de Dios. Por eso, Jesucristo dijo:

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

(Juan 8:32)

I. DEFINICIONES

Quizá usted se ha sentido atraído por una persona de su mismo sexo, lo cual le ha hecho cuestionar su identidad sexual. Si esto es así, usted no está solo. Esa clase de atracción es común a muchos jóvenes durante la pubertad. Por varias razones, esas emociones pueden crecer hasta el punto de que se sienten atraídos a tener una relación homosexual. Pero en el fondo, no es lo que en realidad desean. Si actualmente no experimenta gozo y paz en su vida, no se desespere. Dios le ofrece esperanza si usted le entrega su vida a él.

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.

(Romanos 15:13)

A. ¿Cuáles son las prácticas sexuales de la gente?

Dios creó la relación sexual con el propósito de vincular al esposo con su mujer, así como para la procreación, es decir, para la multiplicación de la especie. No obstante, a través de la historia, muchos hombres y mujeres se han apartado del diseño divino original para la relación sexual. Esas desviaciones han tomado distintas direcciones y en vez de producir vidas plenas, terminan en frustración. Pero el diseño divino siempre es el mejor. En vez de producir confusión, ofrece claridad. En vez de conflicto, nos da contentamiento. Si lo seguimos, viviremos libres de culpabilidad y en forma satisfactoria y plena.

“Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”.

(Salmos 84:11)

ORIENTACIÓN HETEROSEXUAL

• Es la persona cuyos deseos sexuales se dirigen hacia las personas del sexo opuesto.

• Esta palabra proviene del término griego heteros, que significa “uno de clase diferente”.

• Derecho es el término que la comunidad homosexual utiliza para referirse a los heterosexuales.

ORIENTACIÓN HOMOSEXUAL

• La persona con orientación homosexual tiene deseos sexuales por personas del mismo sexo.

• El término homosexual viene de la palabra griega homos, que significa “igual”.

• No obstante, muchas personas con orientación homosexual deciden no involucrarse en la actividad homosexual y por lo tanto no son homosexuales. (Una persona que desea mentir pero no lo hace, no se le puede considerar un mentiroso).

HOMOSEXUAL

• Es la persona que elige involucrarse en la actividad sexual con personas de su mismo sexo. Por tanto, la palabra homosexualidad se refiere a la actividad erótica con personas del mismo sexo.

• Lesbiana es el término que se da a la mujer homosexual.

• Gay es el término que se aplica al hombre o mujer homosexual además de que es el término “políticamente correcto” que define a la comunidad homosexual en general. Esta palabra es la que prefiere usar la comunidad de homosexuales porque tiene una connotación de libertad.

BISEXUAL

• Es la persona cuyos deseos sexuales son estimulados tanto por hombres como por mujeres.

• Es la persona que tiene relaciones tanto heterosexuales como homosexuales.

• La palabra bisexual viene del latín bi, que significa “dos”.

TRANSEXUAL

• Es la persona que vive con el deseo emocional de pertenecer al sexo opuesto, es decir, anhela cambiar de sexo porque se siente atrapada en el cuerpo del género equivocado. Otro término que se usa para el transexual es transgénero.

• Un transexual puede llegar a modificar sus órganos sexuales con tratamientos hormonales o quirúrgicamente.

• La palabra transexual viene del latín trans, que significa “cruzar”.

TRASVESTI

• Es una persona que utiliza ropas del sexo opuesto para imitar el comportamiento característico de personas del otro sexo y lo hace con objeto de obtener satisfacción emocional o sexual.

• Una persona así no necesariamente es homosexual o transexual.

• La persona “drag” se viste con ropas del sexo contrario exagerando su vestimenta y maquillaje a veces en forma grotesca, ya sea por inclinación natural o como parte de un espectáculo y puede o no ser homosexual.

—Drag significa usar ropa característica del sexo opuesto.

• La palabra travestí viene del latín vestire, que significa “vestirse”.

PREGUNTA: “Aparte de la moral impuesta por la cultura, o de la doctrina y enseñanza cristiana, ¿existe alguna fuente objetiva que indique que el comportamiento homosexual es positivo, neutral o negativo?”

RESPUESTAS: Sí. En lo que se relaciona a los asuntos de salud, sólo en los Estados Unidos las cifras reales muestran que la homosexualidad es sumamente negativa. Según los cálculos generalmente aceptados, aproximadamente de 3 a 4 por ciento de la población es homosexual

Ellos son los responsables del:

• 17% de los casos de gonorrea

• 85% de los casos de sífilis en algunas regiones

• 42% de las nuevas infecciones de VIH

• 55% de todos los casos de SIDA

(Solamente el 5% de los casos de SIDA provienen de encuentros entre heterosexuales. Otro 22% se trasmitió por medio de drogas intravenosas).

• 9% los homosexuales masculinos están infectados de VIH

(Solamente el .03% de hombre heterosexuales tienen SIDA).

Esas personas son:

• 5 veces más propensas a adquirir una enfermedad incurable de transmisión sexual (ETS) relacionada con el cáncer.

• Muy probablemente están infectadas con alguna enfermedad de transmisión sexual (Uno de cada tres hombres gay tienen una ETS incurable).

• 50,000 veces más propensas a ser víctimas de “crímenes pasionales” (sufren violencia a manos de su compañero homosexual) o de “crímenes de odio”.

(Las violencia física se da en el 39% de las parejas de homosexuales masculinos: 22% de hombres homosexuales sufren violencia física por parte de su compañero, y el 5% sufre violencia sexual por parte de su pareja).

También tienen más alto riesgo de padecer de:

• desórdenes de la alimentación

• desórdenes siquiátricos

• ansiedad

• suicidio

• depresión

• cáncer del ano

• abuso de substancias tóxicas

• muerte prematura (viven un promedio de entre (drogas, alcohol, cigarro) 8 y 20 años menos)

• muerte por cáncer de próstata, testículos o colon

Si son adolescentes tienen más alto riesgo de:

• usar tabaco, marihuana y cocaína antes de los 13 años de edad

• tener relaciones sexuales antes de los 13 años

• tener relaciones con cuatro parejas o más

• ser violados

Aunque las estadísticas varían de año en año, y sólo representan un instante en el tiempo, revelan el cuadro impactante y devastador de la homosexualidad. Y aunque esas estadísticas son dolorosamente trágicas, nadie debería asombrarse, porque la palabra de Dios comunica claramente el impacto negativo del pecado sexual en el cuerpo humano.

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. (1 Corintios 6:18)

B. ¿Qué dice la Biblia acerca de la homosexualidad?

No es fácil discernir la verdad cuando nuestra mente está oscurecida por los conflictivos argumentos que hay con respecto a la homosexualidad. La mejor forma de discernir cuál es la verdad ante los ojos de Dios es conocer la enseñanza bíblica y entender el carácter del Señor. Nuestra perspectiva no puede ser correcta cuando sólo nos centramos en uno de los pasajes bíblicos o en un solo aspecto del carácter de Dios con exclusión de los demás. Por ejemplo, ¿considera usted que Dios es puro amor y que no ha puesto reglas santas para vivir? O, ¿cree usted que es un juez lejano y santo que sólo vive para juzgar sin compadecerse ni entender la fragilidad humana? La Biblia dice: “Dios es amor” (1 Juan 4:16), lo que significa que su amor está dirigido hacia usted y hacia toda persona creada por él. Pero la Biblia también dice: “Dios es santo” (Salmos 99:9), y nos pide vivir en santidad, libres de cualquier inmoralidad sexual.

“Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios”.

(Levítico 19:2)

PREGUNTA: “¿Es pecado el comportamiento homosexual?”

REPUESTA: Sí. Las Escrituras lo confirman en numerosos pasajes. Por ejemplo, la ley de Dios establece:

“No te echarás con varón como con mujer; es abominación… Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron”. (Levítico 18:22; 20:13)

PREGUNTA: “¿Es pecado la tentación homosexual?”

RESPUESTA: No. La tentación no es pecado. Jesús fue tentado en todos los aspectos, pero no pecó.

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. (Hebreos 4:15)

PREGUNTA: “¿Es la homosexualidad el peor de los pecados?”

RESPUESTA: No. Si usted comete cualquier pecado, usted se hace culpable de transgredir toda la ley.

“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. (Santiago 2:10)

PREGUNTA: “¿Puede alguien nacer siendo homosexual?”

RESPUESTA: No. La homosexualidad es una conducta, no una identidad. Ningún estudio científico ha comprobado jamás la teoría de la existencia de un “gen gay” o de un “cerebro homosexual”, que supuestamente determinarían que una persona será homosexual. Los dos factores más importantes que influyen en que alguien se convierta en homosexual son el medio en que se cría un menor y la forma en que reacciona a su medio ambiente. Entonces, nadie nace siendo homosexual. La Biblia dice que desde el principio Dios nos creó a todos, a todo hombre y mujer, a su imagen.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. (Génesis 1:27–28, 31)

PREGUNTA: “¿Puede considerarse que la homosexualidad es ‘natural’ para algunas personas?”

RESPUESTA: La homosexualidad puede considerarse “natural” porque el pecado también lo es para el pecador. Así, un comportamiento antinatural puede sentirse natural entre quienes tienen esos deseos contra naturaleza. La Biblia no es ambigua en cuanto a este tema. Con toda claridad declara que las relaciones sexuales con personas del mismo sexo no son naturales, ni decentes, sino “contra naturaleza”, “deshonrosas” y hasta pervertidas o “vergonzosas” ante Dios.

“Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira… Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”. (Romanos 1:24–27)

PREGUNTA: “¿Por qué dice la Biblia que la homosexualidad es ‘contra naturaleza’?”

RESPUESTA: La homosexualidad no es físicamente natural porque dos personas del mismo género realizan actividades sexuales para las cuales no fueron creadas anatómicamente. Dios ordenó diciendo: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). Ese acoplamiento natural permite al hombre unirse a su mujer para ser una sola carne.

PREGUNTA: “¿Es verdad que si ‘alguien ha sido homosexual, siempre lo será’?”

RESPUESTA: No. Todo comportamiento inapropiado puede cambiarse. Sólo porque alguien es ladrón en la actualidad, no significa que siempre lo será. Él debe decidir dejar esa vida, confiar en el poder de Dios que mora en él, resistir la urgencia de robar y establecer nuevos patrones de comportamiento. De esa manera dejará de ser ladrón. El mismo principio se aplica a los homosexuales. Ellos deben comprometerse a dejar las prácticas homosexuales, confiar en el poder de Dios que mora en ellos, resistir la tentación que los impulsa y establecer nuevos patrones de pensamiento y formas de relacionarse. Así pueden cambiar de vida. La Biblia enfatiza esto con claridad:

“¿Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones,… heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos, mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. (1 Corintios 6:9–11)

C. ¿Qué dice la Biblia acerca de los creyentes y la homosexualidad?

Todos los cristianos pecan. Pero en su gracia, Dios protege a sus hijos hasta la eternidad. Tal vez usted está luchando con la homosexualidad y todavía es vencido por la tentación a pesar de que verdaderamente ha confiado su vida a Jesucristo como su Señor y Salvador. ¿Lo rechazará Dios? No, pero acepte que él ha puesto su Santo Espíritu en usted, capacitándolo para evitar pecar y vivir en forma moral y pura. No permita que lo engañen. El surgimiento de iglesias “gay” y los argumentos enunciados con engaño nunca pueden justificar un comportamiento que Dios llama “inmoral”. Decir que es correcto lo que Dios dice que está mal no puede eliminar la culpabilidad de su corazón. El Señor nos dice que debemos aprender a

“… desechar lo malo y escoger lo bueno”.

(Isaías 7:15)

PREGUNTA: “¿Puede un creyente en Jesucristo practicar la homosexualidad?”

RESPUESTA: Sí. Los cristianos no son perfectos y siguen pecando aun después de creer sinceramente en Cristo para salvación. Hasta el apóstol Pablo dijo: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Filipenses 3:12).

Sin embargo, la Biblia instruye a los cristianos diciéndoles que:

• huyan de la inmoralidad

“Huid de la fornicación”. (1 Corintios 6:18)

• hagan a un lado su antigua forma de vida

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”. (Efesios 4:22)

• adquieran nuevas actitudes hacia la vida

“…y renovaos en el espíritu de vuestra mente”. (Efesios 4:23)

• se vistan de su nuevo “yo” y sean “como Dios” en santidad

“…y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. (Efesios 4:24)

• recuerden que su cuerpo es templo de Dios

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros”. (1 Corintios 6:19)

PREGUNTA: “¿No dice la Biblia que los verdaderos cristianos pueden perder su salvación si practican la homosexualidad? Después de todo 1 Corintios 6:9–10 dice: “ni los fornicarios… ni los que se echan con varones…heredarán el reino de Dios”.

RESPUESTA: No. En el siguiente versículo, el apóstol Pablo explica: “Y esto erais algunos”. El tema no es la pérdida de la salvación. Pablo quería señalar que por su inmoralidad, se estaban comportando de la misma manera que antes de venir a Cristo. Después les recordó que ellos podían vivir en forma diferente.

“Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. (1 Corintios 6:11)

PREGUNTA: “Qué sucede cuando un cristiano practica la homosexualidad?”

RESPUESTA: Una de las responsabilidades del Espíritu Santo es convencer al creyente de sus pecados. Después, si confiesa su pecado y no sigue pecando como estilo de vida, queda limpio y es restaurado a la comunión con Dios. Pero si un hijo de Dios sigue en pecado de homosexualidad, el Señor lo disciplina. Su corrección está diseñada para traer a una persona descarriada a la senda correcta. Su disciplina puede incluir la falta de gozo y de bendición o la pérdida de oportunidades de recibir un galardón eterno. Si la disciplina es menospreciada, puede resultar en endurecimiento del corazón, en enfermedad y aun la muerte.

“Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen” [este término se refiere a creyentes muertos]”. (1 Corintios 11:28–30)

PREGUNTA: “Puede un cristiano verdadero seguir viviendo un estilo de vida homosexual?”

RESPUESTA: No. No en forma indefinida. Los que genuinamente piden a Jesucristo que sea su Señor y Salvador, y le dan el control de sus vidas, experimentan la salvación auténtica. En ese momento, son “nacidos de nuevo”. Es decir, son adoptados en la familia de Dios y se convierten en miembros del cuerpo de Cristo. Por eso, la Biblia dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Las Escrituras también dicen que un cristiano auténtico no puede seguir viviendo en pecado. Por tanto, los que se convierten en cristianos verdaderos cambiarán su estilo de vida… ¡sólo es cuestión de tiempo!

“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. (1 Juan 3:9)

II. CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LOS HOMOSEXUALES

La palabra que más se usa para describir a un homosexual es la palabra inglesa “gay” (alegre). Esto es irónico, porque esa palabra es precisamente lo contrario de la infelicidad que se anida en el corazón de la mayoría de los homosexuales. Aunque tanto Gary como Glenda se llaman “gay”, ninguno siente un gozo verdadero en lo profundo del corazón. Más bien, las heridas de su infancia controlan sus sentimientos. El dolor que experimentaron en el pasado aumenta su necesidad de amor y alimenta su necesidad de seguir practicando las relaciones homosexuales. Gary asume que él ha tenido estos deseos desde que nació y llegó a la conclusión de que: “Dios me hizo de esta manera”. Glenda explica de esta manera su atracción por personas de su mismo género diciendo: “He vivido así ¡desde que tengo uso de razón!” Sin embargo, lo que están recordando no es la pasión homosexual, sino las heridas emocionales que produjeron un profundo vacío en sus corazones. A menos que sus heridas emocionales sean sanadas, Gary creerá ser alguien que no es … y Glenda seguirá suponiendo que algo o alguien la harán feliz, pero no es así. Sin saberlo, ellos seguirán:

“… [cambiando] la verdad de Dios por la mentira”.

(Romanos 1:25)

A. Emociones reprimidas

Los que practican la homosexualidad son muy sensibles, pero viven con un gran dolor emocional. Tratan de esconder sus heridas, pero sus corazones nunca sanan. Necesitan con desesperación experimentar que el Señor es su sanador emocional porque:

“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”.

(Salmos 147:3)

Mientras sus corazones no sean sanados, las personas como Gary y Glenda continuarán experimentando lo siguiente:

SOLEDAD Y AISLAMIENTO

• se sienten solos y confundidos

• se sienten “raros” y distintos a los demás

• se sienten abandonados por Dios y sin derecho a vivir en forma normal

• se sienten rechazados por la familia y condenados por la iglesia y la sociedad

“Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida”.

(Salmos 142:4)

CULPABILIDAD Y VERGÜENZA

• sienten que han fallado como personas de su género y que perjudican a otros

• se condenan a sí mismos y sienten la necesidad de ser castigados

• sienten que son inaceptables delante de Dios y que no tienen perdón

• se sienten hipócritas y culpables del “pecado imperdonable”

“Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí”.

(Salmos 38:4)

ANSIEDAD Y TEMOR

• tienen miedo a ser descubiertos y humillados

• tienen miedo a la condenación y juicio final de Dios

• tienen miedo a estar condenados a vivir en pecado, conformidad o negación

• tienen miedo a las dolorosas consecuencias y pérdidas (del empleo, influencia, ministerio, salud, relaciones)

“Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto”.

(Salmos 55:4–5)

IRA Y HOSTILIDAD

• sienten enojo encubierto contra uno o ambos padres

• sienten enojo encubierto contra las figuras de autoridad

• sienten enojo encubierto contra el sexo opuesto

• sienten enojo encubierto contra sí mismos y Dios

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

(Jeremías 17:9)

DEPRESIÓN Y DESESPERACIÓN

• se sienten incapaces de dominar su profundo auto rechazo

• se sienten incapaces de cambiar sus deseos sexuales

• se sienten incapaces de dominar su desesperanza

• se siente incapaz de experimentar gozo genuino

“¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí?”

(Salmos 42:11)

B. Ideas erróneas

Las emociones infantiles suprimidas se las ingenian para influir en nuestra vida adulta. Con el tiempo, distorsionan el pensamiento racional. Una vez que el corazón y la mente aceptan las creencias distorsionadas, es fácil aceptar las siguientes mentiras.

CONCEPCIONES FALSAS MÁS COMÚNES

• Debo esconder mis sentimientos y tratar de ser perfecto.

• Debo siempre estar solo porque los demás no están seguros conmigo.

• Debo siempre cuidar de otros y nunca pensar en mí.

• Debo siempre ser lo que otros quieren que yo sea.

• Debo pensar primero en toda la familia.

• Debo estar siempre “en control” de todo, o todo se derrumbará.

• Debo hacer feliz a la persona que amo a cualquier precio.

• Sólo soy bueno para el sexo sucio.

• Estoy indefenso, sin esperanza, soy una víctima.

• Soy incapaz de pensar por mí mismo.

• Soy invisible, como si no existiera, como si no fuera un ser humano.

• Siempre hablan de mí, pero nadie me escucha.

• Nunca se me permite tomar decisiones propias.

• Merezco ser castigado siempre.

• Merezco ser condenado.

Los homosexuales que han sido heridos adoptan con facilidad un sistema de creencias que está muy lejos de representar la imagen de Dios y tuercen las verdades que se encuentran en las Escrituras. Por tanto, los que se sienten atraídos hacia la homosexualidad a menudo piensan de la siguiente manera:

• Dios me falló.

POR TANTO:

Dios es injusto.

CORRECCIÓN:

Dios es totalmente justo.

“Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto”. (Deuteronomio 32:4)

• Dios me quiere castigar.

POR TANTO:

Dios nunca perdonará mi pecado.

CORRECCIÓN:

Dios quiere perdonar todos sus pecados.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)

• Dios no contesta mis oraciones.

POR TANTO:

Dios está muy lejos de mí.

CORRECCIÓN:

Dios quiere estar cerca de usted.

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras”. (Salmos 145:18)

• Yo no le importo a Dios.

POR TANTO:

Dios no tiene compasión.

CORRECCIÓN:

Dios tiene mucha compasión de usted.

“Clemente es Jehová, y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios”. (Salmos 116:5)

• Dios odia a los pecadores.

POR TANTO:

Dios no me ama.

CORRECCIÓN:

El amor de Dios por usted nunca acabará.

“Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia”. (Salmos 107:1)

• Dios siempre está enojado conmigo.

POR TANTO:

Dios es un Dios de ira.

CORRECCIÓN:

Dios es lento para la ira.

“Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión”. (Números 14:18)

• Dios no me ayuda cuando estoy en problemas.

POR TANTO:

A Dios no le interesan mis problemas.

CORRECCIÓN:

Dios es nuestro refugio cuando pasamos por problemas.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. (Salmos 46:1)

• Dios me condena.

POR TANTO:

Dios nunca tendrá misericordia de mí.

CORRECCIÓN:

Dios nos ofrece amplia misericordia.

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros”. (1 Pedro 1:3–4)

C. Diferencias marcadas entre homosexuales

A pesar del común denominador de las heridas en la infancia y los patrones equivocados de pensamiento, existen diferencias significativas entre hombres y mujeres homosexuales. Aunque siempre hay excepciones, las siguientes características son las que generalmente se aplican tanto a hombres como a mujeres homosexuales.

HOMBRES HOMOSEXUALES

LESBIANAS

Son varones que sienten una fuerte atracción física por otros hombres…

Son mujeres que sienten una fuerte atracción emocional por otras mujeres…

• Su masculinidad no ha sido reafirmada ni realizada

• Su feminidad ha sido herida o rechazada

• Casi siempre son los últimos en nacer de una serie de hermanos

• No las afecta el orden de su nacimiento

• Son muy sensibles y se sienten atraídos por las artes

• Prefieren el atletismo y posiciones de autoridad

• Experimentan la homosexualidad temprana por medio de juegos o exploración sexual

• Experimentan la homosexualidad temprana por del “enamoramiento” e infatuaciones románticas sin fines sexuales

• Buscan la afirmación masculina

• Buscan la afirmación femenina

• Para los trece años se consideran homosexuales o “diferentes”

• No se consideran homosexuales hasta la edad adulta

• Se centran en el ideal de la masculinidad

• Se centran en una mujer específica

• Obsesionados por el cuerpo masculino

• Obsesionadas por la relación emocional

• Tienden a ser más femeninos que los heterosexuales

• Tienden a ser más masculinas que las mujeres heterosexuales

• Desean tener compañeros de tipo masculino

• Desean tener compañeros de tipo femenino

• Se autodenominan “gay”

• Se autodenomina tanto “gay” como “lesbianas”

• Son muy promiscuos (a veces tienen cientos o miles de parejas durante su vida)

• Son más codependientes (entre cinco y siete parejas durante su vida)

• Son menos tolerados por la sociedad

• Son menos reconocidas como homosexuales por la sociedad

• Anhelan una figura de padre

• Anhelan una figura de madre

PREGUNTA: “¿Por qué rechaza Dios las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo? ¿Debemos aceptar la prohibición bíblica contra las relaciones íntimas?”

RESPUESTA: La Biblia no condena las relaciones cariñosas entre personas del mismo sexo. Es más, es difícil encontrar en la tierra una relación más íntima que la de David y Jonatán. De la misma manera, el apóstol Pablo no escondía su tierno afecto por el joven Timoteo. Y Juan fue el discípulo “amado” de Jesús. Rut y Noemí compartieron un amor y lealtad incomparables. Esas relaciones íntimas fueron bendecidas por Dios porque no tenían intenciones sexuales ni codependientes, sino que eran saludables en lo emocional y sexualmente puras.

EJEMPLO BÍBLICO:

“Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo”. (1 Samuel 18:1)

III. CAUSAS COMUNES DE LA HOMOSEXUALIDAD

“Recuerdo que una vez me quedé a dormir en casa de una amiga. Sentí fuertes deseos de besarla y lo hice. No pude evitar la curiosidad de ver su cuerpo porque ella siempre lo había mantenido oculto… generalmente me extasío al ver a una mujer desnuda… me parece tan maravillosa y exquisita, que no puedo evitar que las lágrimas rueden por mis mejillas. ¡Ojalá tuviera una amiga!”

¿Acaso son estos los sueños de un joven curioso a punto de cruzar el umbral de la virilidad? Por el contrario… son los pensamientos secretos de una jovencita que estaba entre los trece y los quince años, una joven que tenía los mismos impulsos que muchos jovencitos que luchan con sus emociones confusas acerca de la sexualidad. Ese tierno corazón expuso sus sentimientos en las páginas de su diario escrito en la oscuridad de su escondite durante el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Ana Frank escribió su libro a una amiga imaginaria.

A. Etapas de desarrollo de la homosexualidad

Nadie cree que la joven y precoz Ana Frank fuera homosexual. Más bien, su historia ilustra la clase de pensamientos que a menudo dominan la mente del adolescente durante la época del despertar de sus impulsos sexuales en la etapa juvenil. Comentarios posteriores encontrados en su diario describen el amor y anhelo de intimidad que sintió por un joven con quien compartió sus ideas más íntimas acerca de la vida.

Esto provoca la siguiente pregunta: ¿Por qué ciertas personas hacen la transición normal entre la atracción por el mismo sexo a la atracción por el sexo opuesto, y otras no, lo que las hace involucrarse en la homosexualidad? Generalmente la gente se inclina por un comportamiento homosexual por la manera en que respondieron al ambiente que les rodeó durante su niñez.

Pero cuando los que practican la homosexualidad enfrentan su verdad íntima acerca de las heridas de su infancia, y ven la forma en que esas heridas los prepararon para la homosexualidad, están mucho más dispuestos a recibir la salud emocional del Señor y obtener su ayuda para abandonar ese estilo de vida.

“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”.

(Salmos 51:6)

PRIMERA ETAPA… PREDISPOSICIÓN

Los niños llegan a este mundo con una herencia tanto física como espiritual. Heredamos nuestras características físicas de los genes dominantes de nuestros padres. De la misma manera, nuestras características espirituales provienen de nuestros antepasados, hayan sido piadosos o no. Así como no tenemos control sobre nuestras características físicas heredadas, tampoco lo tenemos sobre las características espirituales que heredamos. No obstante, sí somos influenciados grandemente por ambas.

Todos tenemos la predisposición hacia el pecado, algunos de una manera y otros de otra, pero esto no significa en ninguna manera que la disposición personal no puede cambiar y cambiar por completo con la ayuda de Dios. Él dice:

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

(Ezequiel 36:26–27)

La predisposición es una tendencia a actuar de cierta manera bajo ciertas circunstancias. Algunos niños desarrollan una disposición involuntaria debido a:

• patrones de conducta sexual pecaminosa o rituales de los padres. (La Biblia nos muestra la influencia corrupta de Acab y Jezabel sobre su hijo Ocozías).

“E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre”. (1 Reyes 22:52)

• por falta de protección espiritual de parte de su padre biológico, al cual Dios estableció como el protector espiritual de su familia. La Biblia dice:

“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. (Mateo 12:29)

• por pecados generacionales que se pasan a los miembros de la familia. Los niños reciben el impacto negativo de los pecados de su familia.

“¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación”. (Éxodo 34:6–7)

RESULTADO:

Aunque todos los niños nacen con una naturaleza pecaminosa (Salmos 51:5), algunos tienen una mayor inclinación hacia determinados pecados sexuales que se practican en el medio ambiente de su familia y por la herencia espiritual que recibieron, la cual los hace más vulnerables al pecado sexual.

“He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.… Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron contra su consejo, y fueron humillados por su maldad”. (Salmos 51:5; 106:43)

ETAPA DOS… DÉFICITS

Un déficit emocional aparece cuando el infante no recibe ni la calidad ni la cantidad de amor que necesita y por eso no desarrolla una imagen personal saludable (es decir, la forma en que se siente acerca de sí mismo). Puesto que esos sentimientos de carencia emocional empiezan en la primera infancia, esto explica por qué los homosexuales creen que “así nacieron”. Dentro del corazón de cada niño existe el anhelo y esperanza innegables de tener dos padres amorosos. Pero cuando falta ese amor “el corazón del niño enferma”.

“La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido”.

(Proverbios 13:12)

Algunos niños desarrollan un estado involuntario de confusión, temor y baja autoestima debido a:

• un ambiente donde no se les permite expresar libremente los sentimientos

• indiferencia, frialdad o falta de atención por parte del padre del mismo sexo (creando una gran necesidad por experimentar el amor de alguien de su mismo sexo)

• temor o falta de confianza en el padre del mismo sexo (esto provoca que esos niños rechacen su género, distorsionando así su propia imagen)

• algún trauma experimentado en la más tierna infancia (como abuso sexual o emocional, muerte de uno de los padres, o divorcio)

RESULTADO:

El niño carece de parámetros saludables para desarrollar una imagen personal positiva y una correcta identidad sexual. Por eso empieza a relacionarse con los demás a partir de un profundo sentido de inseguridad.

ETAPA TRES… SEPARACIÓN

Cuando el niño siente que le falta amor, tiende a separarse emocionalmente de aquellos que fallan al no suplirle ese amor. Esta separación emocional le impide formar una imagen personal positiva y una identidad de género saludable. Aunque el niño conoce su identidad sexual debido a su anatomía fisiológica, por causa de una gran cantidad de heridas emocionales y necesidades no cubiertas, puede no aceptar completamente su sexualidad dada por Dios y desarrolla un intenso anhelo por experimentar el amor de alguien de su mismo sexo. Así, el rechazo real o percibido por parte de su padre o madre, deja al niño sintiéndose emocionalmente abandonado. Ese niño debe saber que:

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”.

(Salmos 27:10)

El niño que se separa experimenta un aislamiento involuntario de sus propias emociones como resultado de que:

• no estableció un vínculo fuerte con el padre del mismo sexo

• no puede identificarse con el padre del mismo sexo

• guarda ira y resentimiento contra el padre del sexo opuesto

• se cierra emocionalmente coartando su capacidad de dar y recibir intimidad

RESULTADO:

Debido a que sus necesidades emocionales no fueron cubiertas, cuando llegan a la pubertad esos niños se centran emocionalmente en personas de su mismo sexo y confunden su necesidad emocional con el deseo sexual.

ETAPA CUATRO… DECEPCIÓN

La ira reprimida en el niño herido hace que distorsione la realidad, y que albergue pensamientos equivocados acerca de Dios. Esto bloquea su capacidad de entender las verdades espirituales. Al aceptar esas mentiras, deja que Satanás influya en su joven e impresionable mente para hacerlo cautivo y seguir la voluntad maligna. Puesto que esos jóvenes han sido engañados sin darse cuenta, necesitan de un adulto sabio y confiable que se acerque a ellos para instruirlos con amor y amabilidad.

“… que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

(2 Timoteo 2:25–26)

Involuntariamente, el joven cede ante los ataques del enemigo debido a:

• los patrones de pensamientos distorsionados y avasalladores que están dominados por sus emociones

• una mente oscurecida, incapaz de aceptar las verdades de la Biblia

• que ha almacenado por largo tiempo resentimiento contra Dios y otras personas

• que busca formas ilegítimas de llenar sus necesidades emocionales teniendo relaciones con alguien del mismo sexo

RESULTADO:

Esos jóvenes se convierten en adultos engañados que piensan que son incapaces de dominar su preferencia sexual por gente del mismo sexo.

ETAPA CINCO… DECISIÓN

Basándose en su dolor emocional y las reacciones involuntarias subsecuentes a ese dolor, esos jóvenes engañados empiezan a preferir voluntariamente a personas del mismo sexo en su intento de acallar el dolor interior y llenar sus necesidades. Sin embargo, la mayoría de los homosexuales no piensan que ellos decidieron, ya que la decisión de seguir ese “estilo de vida” es resultado de numerosos factores inconscientes. Pero ellos sí son los que toman la decisión.

Más bien, creen en la mentira de que sus necesidades de amor, significancia y seguridad sólo pueden llenarse en una relación sexual con alguien de su mismo género. No obstante, Dios dice:

“Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?”

(Ezequiel 18:30–31)

Esos jóvenes engañados eligen voluntariamente seguir una relación homosexual debido a:

• la incapacidad percibida de tener sentimientos sexuales hacia una persona del otro sexo… sin importarles lo que Dios o cualquier otra persona dicen.

• una necesidad percibida y desesperada de ser amados en una forma sexual por alguien de su mismo sexo… sin importar lo que Dios o cualquier otra persona digan.

• una necesidad percibida y desesperada de ser importantes para alguien del mismo género… sin importar lo que Dios o cualquier otra persona digan.

• una necesidad percibida y desesperada de sentirse emocionalmente seguros con alguien del mismo sexo… sin importar lo que Dios o cualquier otra persona digan.

RESULTADO:

Esos jóvenes emocionalmente discapacitados llegan a la edad adulta tratando de cubrir sus necesidades reales de amor, significancia y seguridad a través de la intimidad sexual con alguien del mismo sexo. En esas relaciones, el placer apacigua temporalmente su dolor emocional y su confusión de identidad se acalla momentáneamente con la afirmación que viene de otros que son iguales a él. Muchos se entregan a la mentira de que su identidad es “homosexual” y pierden la esperanza de llegar a sentir algo diferente. Consideran que Dios es incapaz de liberarlos de su destino homosexual o que no está dispuesto a darles un nuevo corazón y una nueva vida. Sin embargo, el Señor mismo dice:

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

(Ezequiel 36:26–27)

B. Factores que llevan a los hombres a la homosexualidad

Los hombres no se sienten atraídos sexualmente por otros hombres “sin razón alguna”. Existe una variedad de factores que llevan a los hombres a buscar consuelo en relaciones homosexuales. Las siguientes tres causas son a menudo la base para las relaciones gay entre hombres.

#1 Incapacidad de identificarse con un padre débil o ausente, al mismo tiempo que perciben a las mujeres como indeseables

• Ven en su padre como un hombre débil y sin poder, y a su madre como controladora

• Culpan a su padre por permitir que su madre sea la que mande

• Rechazan a las mujeres por haber tenido una madre dominante y controladora

• Fantasean acerca de tener relaciones sexuales con su madre para vengarse de su débil padre

• Odian que su solitaria madre lo tome como un “esposo” sustituto

• Se apartan de las mujeres por causa del retraimiento emocional de su madre ausente o alcohólica

RESULTADO:

En el subconsciente llegan la conclusión de que: “Las mujeres no son dignas de confianza ni es seguro estar con ellas. Si las relaciones con las mujeres son de esta manera, mejor buscaré el amor entre los hombres”. Dado el vacío emocional de su vida, se sienten atraídos a hombres fuertes, rechazan la heterosexualidad y se entregan a la homosexualidad. Este versículo del libro de Proverbios puede aplicarse fácilmente a los hijos gay porque emocionalmente se sienten heridos:

“Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice”.

(Proverbios 30:11)

#2 Incapacidad de vincularse con su padre que no lo apoya

• siente que nunca logrará las normas de hombría impuestas por su padre

• sabe que sus tendencias artísticas y femeninas son una gran decepción para su atlético padre

• envidia a sus hermanos atléticos cuya hombría encuentra afirmación al mismo tiempo que se rechaza la suya

• resiente que se le den dinero o regalos en vez de amor y afirmación

• se percibe a sí mismo como un fracaso como hombre ante su familia y sus amigos

• se apoya en la aceptación de su madre y hermanas cariñosas porque los hombres de su vida lo rechazan

RESULTADO:

En su inconciente llegan la conclusión de que: “Si esto es un hogar, entonces tendré que buscar uno nuevo”. Así, siguen buscando una figura masculina paternal que los afirme y les dé un sentido de significado en la vida. La Biblia advierte a los padres que tengan cuidado en cuanto a sus actitudes y hechos hacia sus hijos:

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.

(Efesios 6:4)

#3 Falla en no vincularse con un hombre positivo y saludable por causa del maltrato o abuso de parte de un varón importante en su vida.

• resiente a su padre, a quien percibe como un hombre rudo y que lo rechaza

• rechaza a su padre por ser adúltero y abandonar a la familia

• se rebela contra su padre hipócrita que dice tener creencias religiosas pero no vive lo que cree

• reacciona con confusión de identidad sexual por causa del abuso sexual antes de los 12 años de parte de otro hombre

• se rehúsa a tener una relación con su padre abusivo y alcohólico

• se retrae de su propia masculinidad por el dolor y rechazo de los hombres en su primera infancia

RESULTADO:

Llega a la conclusión en el subconsciente de que: “Si esto significa ser hombre, prefiero ser mujer”. De esa manera desprecia su propio género masculino y busca la seguridad entre los miembros del género femenino. La Biblia declara de manera especial al padre varón:

“Según su sabiduría es alabado el hombre; mas el perverso de corazón será menospreciado”.

(Proverbios 12:8)

C. Factores que conducen al lesbianismo

Aunque hay varios factores que inciden en que las muchachas tengan relaciones homosexuales, existen tres razones básicas por las que buscan gratificación en las relaciones con personas del mismo sexo. La siguiente lista identifica las tres causas que con más frecuencia son la base de esa clase de relaciones.

#1 Incapacidad de identificarse con una madre débil

• Considera a su madre débil e impotente, porque vive sintiéndose víctima

• Condena a su madre por hacerle la competencia

• Destaca en atletismo y se convierte en una marimacha, impidiendo de esa manera el desarrollo de su feminidad

• Compite con sus hermanos, tratando de ser más masculina para ser mejor aceptada

• Al rechazar a su madre, se convierte en su propia mamá, creando en sí misma un gran anhelo por la figura materna.

• Teme a los hombres debido al adulterio del padre o de ambos padres, lo cual la deja sin modelos aceptables

• Asume el papel de compañera emocional de su madre cuando falta el padre ya sea por muerte, divorcio, infidelidad, prisión o separación por trabajo (servicio militar)

RESULTADO:

Inconscientemente se dice a sí misma: “Si esto equivale a ser mujer, yo quiero ser hombre” y por eso rechaza el género femenino y se identifica con el masculino.

En su dolor busca el amor dentro de una relación con lesbianas. La Biblia dice:

“Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate”.

(Proverbios 15:13)

#2 Incapacidad de vincularse con una madre poco maternal

• Considera que su madre es demasiado ruda y criticona, y siente que no puede darle gusto en nada

• Ve a su madre como poco maternal, considera que no es aceptada por ella

• Se convence de que es una desilusión para sus padres que querían un niño

• Culpa a su madre por haberse divorciado

• Desprecia a su súper eficiente madre en contraste con su padre débil y pasivo

• Se percibe a sí misma como una hija “invisible” a quien se le priva de los cuidados maternos

• Resiente que la traten como si lo que dice, hace y piensa no tuviera importancia

RESULTADO:

Inconscientemente llega a la conclusión de que “Si esto es lo que constituye un hogar, voy a buscar otro tipo de hogar” y por eso desprende su mente de sus emociones y se desliza hacia un mundo de fantasía donde busca una madre sustituta que sea cariñosa y maternal. Después se relaciona con una figura maternal que sexualiza el amor.

La madre que falla en instruir a sus hijos no solamente es insensata, sino que es emocionalmente destructiva.

“La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba”.

(Proverbios 14:1)

#3 Falla al no vincularse emocionalmente con otros hombres por un padre abusivo o el maltrato de parte de otros hombres

• Se niega a confiar en los hombres debido a un padre lejano, ausente o alcohólico

• Se sustrae del trato con los hombres debido al abuso sexual o físico de un hombre

• Se aparta de los hombres debido a que en su infancia fue herida y rechazada por ellos

• Resiente a los niños varones porque son favorecidos por los miembros de la familia

• Reacciona contra los hombres que están en liderazgo, sintiéndose tanto o más capaz que ellos

• Se rebela contra un padre hipócrita que proclama sus creencias religiosas pero no vive conforme a ellas

• Rechaza a su padre porque denigra a las mujeres

RESULTADO:

En forma inconsciente, llega a la conclusión de que “los hombres no son dignos de confianza o seguros. Si esto constituye tener una relación con un hombre, mejor me voy a relacionar con mujeres”. Rechaza la heterosexualidad y se hunde en la homosexualidad.

Es vital que el padre sea amoroso para establecer la identidad femenina de la hija. Si hace falta el cariño del varón, la hija puede amargarse y no tener el valor de confiar en los hombres. La Biblia da esta advertencia a los padres:

“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”.

(Colosenses 3:21)

D. El ciclo de la derrota

El dolor emocional es una poderosa máquina que impulsa el ciclo de la derrota para “David”, que está tratando de salir de un estilo de vida gay. Aun si Dios llega a convencerlo de que vive en inmoralidad, el simple deseo de cambiar no logra nada. Su problema es que durante la etapa de la separación durante su niñez, se cortó la conexión entre su mente y sus emociones.

Ciertamente reconoce que la actividad homosexual es incorrecta, pero su pensamiento no afecta sus sentimientos. Inconscientemente, sus emociones desconectadas exigen con desesperación un bálsamo para sus heridas, y así, las emociones siguen controlando sus decisiones. Cada vez que busca consuelo para sus emociones heridas, el ciclo se inicia y se siente culpable. De inmediato sigue la vergüenza que a su vez le provoca dolor inevitable. Es evidente que puesto que no quiere vivir en dolor, nuevamente busca consuelo en una relación con alguien del mismo sexo lo cual perpetúa el ciclo de la derrota.

CICLO DE DERROTA

Las buenas nuevas son que cualquier ciclo de esclavitud puede ser derribado por Dios. La intervención divina puede iniciar el proceso de traer victoria a ese estado de fracaso

“Porque nada hay imposible para Dios”.

(Lucas 1:37)

PREGUNTA: “¿Puede cambiar el sistema de creencias adquirido en la infancia?”

RESPUESTA: Sí. En especial cuando se descubren y resuelven las emociones heridas de la infancia. No es fácil enfrentar el dolor emocional, pero es absolutamente necesario. Un corazón que se encuentra en un torbellino necesita escuchar, aceptar y actuar conforme a la verdad divina. Cuando se decide a cambiar su forma de pensar para alinearse con la mente de Dios, sus creencias y su vida son transformadas.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 12:2)

SUPOSICIÓN:

“Cometí un grave error al involucrarme en una relación lesbiana, pero ahora es demasiado tarde para dejarla. Ya hice un voto con mi compañera y la palabra de Dios dice que debo cumplirlo. Yo me lo busqué, ahora debo seguir”.

RESPUESTA:

Ese razonamiento es incorrecto. Supongamos que tiene una hija de seis años que le prometió beber veneno con una amiga. ¿La obligaría a cumplir su voto? Con toda seguridad que no. Más bien, trataría de disuadirla de cumplirlo. Como dice el adagio: “Dos errores no hacer un acierto”.

Generalmente, usted debe ser fiel y cumplir sus compromisos. Pero si usted hizo un compromiso fuera de la voluntad de Dios, el Señor nunca le obligaría a cumplirlo. Usted debe ir a su amiga, confesarle que su promesa estaba equivocada y pedirle perdón. Explíquele que cumplir una lealtad equivocada va en contra de la lealtad superior que le debe a Dios.

“Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento; escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos”. (Proverbios 6:2–5)

D. La raíz del problema

La razón para hacer las cosas que nos agradan, sorprenden o decepcionan, radica en nuestras creencias. Cuando era niño, sus experiencias le produjeron emociones que a su vez le provocaron pensamientos acerca de esos sentimientos. Esos pensamientos crearon ideas acertadas o erróneas acerca de ciertas cosas. De esa forma, las reacciones emocionales a las experiencias nos envían mensajes acerca de nosotros, de otros y de Dios. Los mensajes que recibimos en la primera infancia, en especial los relacionados con nuestro valor personal y nuestra sexualidad, forman nuestro “sistema de creencias”. Éste da a luz a nuestra conducta; es decir, nuestras creencias determinan nuestras prioridades, decisiones, comportamientos, hábitos y hasta nuestras “adicciones a las relaciones”. Pero a medida que cambien sus creencias, sus relaciones cambiarán con el tiempo.

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño;mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño”.

(1 Corintios 13:11)

CREENCIA FALSA:

“No puedo cambiar mi identidad homosexual. Por tanto, tengo el derecho dado por Dios de experimentar la plenitud sexual, aunque sea con una persona de mi mismo sexo”.

CREENCIA CORRECTA PARA TODOS:

Mi identidad sexual no está determinada por mis deseos, sino por mi cuerpo. La razón de que mis deseos sexuales no estén en consonancia con mi anatomía se debe a las heridas emocionales de mi infancia. Pero yo puedo decidir si permito que mis heridas dicten mi sexualidad o bien, si quiero la sanidad emocional. Esta sanidad me permitirá vivir plenamente dentro de mi identidad heterosexual, mi verdadera identidad, la cual Dios considera que es buena.

“Varón y hembra los creó… Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”.

(Génesis 1:27, 31)

CREENCIA CORRECTA PARA LOS CRISTIANOS:

Mi verdadera identidad está en Cristo porque él me acepta y me ama en forma incondicional. Cristo vive en mí, sana mis heridas, me enseña su verdad y cambia mis decisiones.

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré. Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación”.

(Salmos 91:14–16)

IV. PASOS PARA ENCONTRAR LA SOLUCIÓN

“¡Imposible… no se puede lograr! Aun así, el 6 de mayo de 1954 Roger Bannister estableció el nuevo récord mundial al correr una milla en menos de cuatro minutos. Hasta entonces, la gente creía que era imposible romper la barrera de los cuatro minutos, pero una vez que él demostró lo contrario, muy pronto otros siguieron sus pasos.

Es una realidad que lo que usted cree determina en gran manera lo que hace. Tal vez usted cree sinceramente que la homosexualidad es la identidad con que nació, o que es alguna torcida maldición de su destino que no le deja otra opción. Y debido a esa supuesta identidad, usted tal vez crea que tiene un derecho de nacimiento que le da licencia para practicar un estilo de vida homosexual.

Sin embargo, la homosexualidad no es una identidad, sino un comportamiento… y éste puede cambiar. Tal vez usted no ha conocido a un “Roger”, que haya derribado la barrera mental que dice que “si has sido homosexual, siempre lo serás”; quizá no conoce a nadie cuya vida transformada da testimonio de que sí es posible que los homosexuales cambien. No importa lo que usted crea, la verdad es que cualquiera puede cambiar porque…

“…para Dios todo es posible”.

(Mateo 19:26)

A. Versículos clave para memorizar

PARA CONVENCER DE PECADO

“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”.

(1 Tesalonicenses 4:7)

PARA TENER VICTORIA

“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”

(Jeremías 32:27)

B. Pasaje clave para leer y meditar

En una reconocida ciudad, muchas personas pertenecían a una conocida “iglesia” que se distinguía por su “libertad sexual”, hasta el extremo de cometer excesos homosexuales y heterosexuales. Después de un tiempo, algunos de sus adoradores fueron salvos tanto física como espiritualmente y se apartaron de la aceptada cultura de indulgencia sexual. A medida que esos nuevos cristianos trataban de vivir como tales, experimentaban una tremenda batalla emocional entre su pasado sexual inmoral y su nueva consagración a Cristo.

Necesitaban conocer con urgencia los peligros de las trampas sexuales que podían atraparlos con facilidad. Y en especial, necesitaban conocer dos verdades: Primero, lo que ahora eran en Cristo y segundo, que ahora sus cuerpos le pertenecían a Cristo. Ese grupo de cristianos vivió en la ciudad de Corinto hace cerca de 2,000 años, pero lo mismo se aplica en la actualidad. Toda persona que queda unida a Cristo, cualquiera que desee superar el pecado sexual, necesita saber que es imprescindible vivir por fe y no por nuestras emociones.

1 Corintios 6:9–20

VIVA POR LA FE, NO POR LAS EMOCIONES

Porque…

• Usted no iba a heredar el reino de Dios más bien se dirigía al infierno

vv. 9–10

• Usted era un trasgresor sexual… pero ya no lo es

v. 11

• Ahora ha sido lavado… y su pecado eliminado

v. 11

• Ya ha sido santificado… apartado por y para Dios

v. 11

• Ha sido justificado… declarado libre y justo

v. 11

• No puede ser dominado por nada… el Señor es su amo

v. 12

• Su cuerpo ya no es para la inmoralidad sexual… sino para pureza

v. 13

• Su cuerpo es para el Señor… y el Señor para el cuerpo

v. 13

• Seremos levantados de los muertos… el poder sobrenatural de Dios nos transforma

v. 14

• Su cuerpo es miembro de Cristo… usted es parte de él

v. 15

• Nunca junte un miembro de Cristo con alguien que es sexualmente inmoral… eso haría partícipe a Cristo de la inmoralidad

v. 15

• Usted se hace una carne con su compañero(a)… cuando se une con su él (ella)

v. 16

• Usted es uno en espíritu con el Señor… cuando se une a él

v. 17

• Debemos huir de la fornicación… incluyendo la homosexualidad

v. 18

• Usted peca contra su propio cuerpo… cuando peca sexualmente

v. 18

• Su cuerpo es templo del Espíritu Santo… ahora esa divina persona vive en usted

v. 19

• Usted no se pertenece a sí mismo… tiene un nuevo dueño

v. 19

• Usted fue comprado por precio… por tanto, honre a Dios con su cuerpo

v. 20

C. Primero es lo primero

La mayoría de los homosexuales se sienten condenados por la iglesia cristiana. Es verdad que muchos cristianos no les muestran amor, aunque Dios nos manda amar y preocuparnos por todos… incluyendo a los homosexuales. Al mismo tiempo, los cristianos están llamados a compartir la verdad de Dios acerca del pecado de tal manera que la gente pueda volverse al Señor y experimentar tanto el perdón de pecados como su poder para abandonar el pecado. Esta no es una condena sin amor, sino una oferta de esperanza. Dios nos ofrece su perdón junto con el poder de vivir vidas transformadas. En el pasado, David cometió adulterio, pero aprendió el secreto para ser libre. Sin embargo, lo que es más importante, aprendió a seguir siendo libre.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”.

(Salmos 119:9–11)

Las palabras y vida de David indican que una vida sin convicciones nunca trae contentamiento, pero la paz viene de cumplir con los principios divinos. En repetidas ocasiones, la Biblia presenta tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el estándar divino en lo que respecta a la homosexualidad.

LAS NORMAS BÍBLICAS

• “Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad”. (Génesis 19:4–7)

• “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. (Levítico 18:22)

• “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”. (Levítico 20:13)

• “Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa… y les dijo: No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad”. (Jueces 19:22–23)

• “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”. (Romanos 1:26–27)

• “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,… heredarán el reino de Dios”. (1 Corintios 6:9–10)

ARGUMENTO:

“La moralidad bíblica ya no se aplica en nuestra cultura contemporánea. El mandato contra la homosexualidad ha cambiado, así como ha cambiado la orden de que la mujer se cubra la cabeza”.

“Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra”. (1 Corintios 11:6)

RESPUESTA:

Un mandato cultural es distinto a un mandato moral. Las culturas cambian, la moral no. Por ejemplo, en los tiempos bíblicos, las mujeres siempre se cubrían la cabeza cuando salían de su hogar. Sólo las prostitutas andaban sin cubrirse el pelo para atraer a los hombres. En la mayoría de las culturas actuales, ya no se aplica esa práctica.

Por otro lado, la moralidad bíblica nunca ha cambiado. La verdad del Nuevo Testamento es consistente con la que se encuentra en el Antiguo. La verdad divina es tan verdadera hoy como lo fue en aquel entonces. Decir que ha cambiado el estándar divino implicaría que Dios también ha cambiado. Sin embargo, la Biblia dice: “Porque yo Jehová no cambio” (Malaquías 3:6).

D. Dios ofrece esperanza

Tal vez usted no es cristiano, pero empieza a ver un atisbo de esperanza en Dios y la posibilidad de que él pueda cambiar su vida. Su primer paso hacia la verdadera libertad es reconocer que necesita del perdón divino. De hecho, Dios ya le ha ofrecido su perdón y está listo para darle la bienvenida en su familia. Si usted decide someter el control de su vida a sus manos amorosas y confiar en Jesucristo como su Salvador y Señor, entregándole el control de su vida, él le perdonará todos sus pecados y le dará el poder que necesita para dominar los deseos sexuales ilegítimos que están destrozando su corazón. Si usted ya ha confiado en Cristo como su Salvador, pero aún así sigue manejando su vida, entonces pídale a Jesucristo que él le marque un nuevo rumbo a su vida y permítale que sea su Señor; déjelo que sea el capitán de su barco.

“Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

(Juan 16:24)

ORACIÓN DE ESPERANZA

Querido Dios, vengo ante ti confundido, quebrantado y con mucho dolor. Yo sé que estoy llevando una vida que sólo me provoca tristeza y culpa. Pero no tengo poder para escapar de la influencia de mis pensamientos y sentimientos. He tratado de justificar mis deseos, pero muy dentro de mi corazón sé que la homosexualidad es una perversión de la identidad sexual que tú planeaste para mí.

Jesús, te pido que vengas a mi vida para ser mi Señor y Salvador.

Te entrego el control de mi vida.

Por favor, perdóname y sáname.

Dame el valor para enfrentar mi pasado, el deseo de perdonar a los que me ofendieron y la capacidad de perdonarme a mí mismo.

Padre celestial, gracias por tu amor eterno, tu inmutable compasión, y tu compromiso de ayudarme a ser la persona que tú deseas que yo sea. Te pido todo esto en el nombre de Jesucristo, tu Hijo y Redentor mío”. Amén.

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu”.

(Salmos 34:18)

ARGUMENTO:

“Ya traté de cambiar mi estilo de vida homosexual en el pasado. Aunque ya acepté a Jesucristo como mi Señor y Salvador, ¡no creo poder cambiar!”

RESPUESTA:

Cuando Cristo vive en usted en forma real, él empieza el cambio dentro de usted. Ese cambio es un proceso que nos ocurre a todos con el tiempo. Sí es posible cambiar porque Cristo nos va conformando a su carácter. En vez de vivir siguiendo su “antigua naturaleza pecaminosa”, ahora usted es capaz de vivir con su nueva naturaleza, la naturaleza sobrenatural de Cristo.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5:17)

E. El origen de la homosexualidad

LA FORMACIÓN DE SUS CREENCIAS

Todos tenemos tres necesidades emocionales dadas por Dios: La necesidad de ser amados, la de tener significado (ser importantes y tener propósito) y la de tener seguridad. Si esas tres necesidades íntimas no fueron cubiertas en la infancia, desarrollamos creencias que reflejan ese vacío doloroso y siempre buscamos llenarlo de alguna manera. Las personas que creen que son homosexuales experimentaron un trauma infantil o vacío aunado al resultante dolor emocional que distorsionaron sus creencias en cuanto a ellos. Su razonamiento equivocado los hizo creer que su seguridad emocional puede encontrarse sólo en las relaciones con personas del mismo sexo.

• La necesidad de amor

CREENCIA BÁSICA:

“Nadie puede amarme”.

“Si en verdad me conociera, no me amaría”.

“Me han pasado cosas malas, soy malo”.

“Debo ser amado por alguien para sentir que importo en la vida”.

RESULTADO:

Esa persona entra en una relación homosexual empujada por sus emociones, tratando de cubrir el dolor con el placer y confundiendo su relación con el amor verdadero.

• La necesidad de reconocimiento (significado y propósito)

CREENCIA BÁSICA:

“Soy insignificante”.

“Si en verdad me conociera, usted no me tomaría en cuenta”.

“He fallado, soy un fracaso”.

“Debo ser importante para alguien para poder sentirme valioso”.

RESULTADO:

La persona entra en una relación homosexual empujada por sus emociones, tratando de adquirir su valor adhiriéndose a alguien que goza de alta estima y confundiendo su relación con la significancia.

• La necesidad de seguridad

CREENCIA BÁSICA:

“Nadie me necesita”.

“Si usted me conociera de verdad, me rechazaría”.

“Ya perdí la esperanza de ser aceptado, vivo sin esperanza”.

“Debo tener seguridad con alguien para tener estabilidad”.

RESULTADO:

La persona entra en una relación homosexual empujada por sus emociones, tratando de solucionar la confusión de identidad que tiene y pensando que la relación le dará seguridad.

CÓMO QUEDAR LIBRE

Imagine que lo encierran en una caja fuerte y lo lanzan a las aguas heladas. Dentro de la caja fuerte existe un candado de combinación. Usted debe encontrar el código del candado, abrir la caja fuerte y escapar. De otro modo, se ahogará. De manera similar, los que participan de la homosexualidad saben que su mente está encerrada en un erróneo sistema de creencias. Esas creencias amenazan con destruir tanto su cuerpo como su alma. Reconozca que si descubre la combinación correcta usted puede escapar, pero primero debe encontrar la combinación del candado.

ENCUENTRE LA COMBINACIÓN DE LA CERRADURA

Su sistema de creencias constituye lo que usted piensa de su propio valor, sus relaciones y su sexualidad. Su sistema de creencias determina todo su comportamiento. Si sus pensamientos están equivocados, también lo estarán sus conclusiones, así como la forma en que usted reacciona.

La Biblia no sólo dice que usted puede cambiar, sino que muestra la forma en que puede hacerlo. La combinación del candado se encuentra en las palabras de Jesús:

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31–32).

Jesucristo dice que en la medida en que usted aplique sus enseñanzas, en esa usted experimentará la verdad, que a su vez determinará el grado en que usted será libre. Usted quedará esclavo en las áreas donde deje de aplicar la verdad y experimentará libertad en las áreas donde decida aplicar la verdad. Según la palabra de Dios, ¿cuál es la verdad acerca de usted?

• La necesidad de amor

CREENCIA FALSA:

“Nadie me ama… la relación homosexual me proporciona el verdadero amor”.

CREENCIA CORRECTA:

La relación homosexual lo pone en esclavitud total. Usted as amado… Dios es amor y él le ofrece su amor verdadero.

—Jesús lo amó tanto, que murió en la cruz por usted.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

—Dios el Padre lo ama tanto, que lo adopta en su familia.

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1)

CONCLUSIÓN:

Una relación con una persona del mismo género no es amor. El amor no es sexo, el sexo es sexo. El amor es un compromiso que busca lo mejor para la otra persona. Dios lo ama de esa manera y sanará sus emociones heridas y le dará la capacidad de entablar relaciones amorosas donde ni el sexo ni la esclavitud emocional sustituyen al amor.

“[El amor] no hace nada indebido, no busca lo suyo”. (1 Corintios 13:5)

• Su necesidad de reconocimiento (significado y propósito)

CREENCIA FALSA:

“No tengo valor… la relación homosexual me proporciona verdadera significancia”.

CREENCIA CORRECTA:

La relación homosexual le proporciona culpa verdadera. Pero usted posee un gran valor… Dios ya le puso precio.

—Usted es tan valioso, que él lo creó.

“Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre”. (Salmos 139:13)

— Usted es tan valioso que Cristo puede morar en usted.

“Que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. (Colosenses 1:27)

CONCLUSIÓN:

Una relación sexual con una persona del mismo género no le proporciona significado o propósito. Usted es importante porque Jesucristo puso su vida dentro de usted y le imparte poder. Él es su fuente de poder y significancia.

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. (2 Pedro 1:3–4)

• Su necesidad de seguridad

CREENCIA FALSA:

“Nadie me quiere… la relación homosexual me da verdadera seguridad”.

CREENCIA CORRECTA:

La relación homosexual le da una seguridad falsa. Usted sí importa… le importa al Señor.

—Dios será su pastor durante toda su vida.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará”. (Salmos 23:1)

—El Señor caminará con usted durante toda su vida.

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”. (Isaías 43:2)

CONCLUSIÓN:

Una relación sexual con una persona del mismo género no le da seguridad. Su seguridad está en la relación de amor con el Señor, la cual nunca le será quitada.

“Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. (Deuteronomio 31:8)

ENFÓQUESE EN LA COMBINACIÓN POSITIVA

• Un nuevo propósito

“Haré lo que sea necesario para ser conformado al carácter de Cristo”. La palabra de Dios dice:

“… los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”. (Romanos 8:29)

• Una nueva prioridad

“Haré lo que sea necesario para agradar a mi Señor”.

“Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables”. (2 Corintios 5:9)

• Un nuevo plan

“Haré lo que sea necesario para confiar en el poder de Cristo, no en mis fuerzas”

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:13)

—Renunciaré al estilo de vida homosexual y

lo consideraré un pecado

—Renunciaré a mi “identidad equivocada” de homosexual y

reconoceré y aceptaré vivir con mi identidad verdadera en Cristo

—Renunciaré a las situaciones que me tientan y

me centraré en actividades planeadas previamente (ejercicio, pasatiempos, llamar a un amigo creyente)

—Renunciaré al estilo de vida codependiente y

me alejaré de las relaciones codependientes

—Renunciaré a los votos hechos a mi pareja homosexual

y renovaré mi voto con Dios.

—Renunciaré a mis pecados sexuales y

entregaré todas las partes de mi cuerpo a Cristo para ser usado por él.

—Renunciaré a todas las relaciones que están fuera de la voluntad de Dios y

restringiré mis relaciones futuras a las que están dentro de su voluntad.

—Renunciaré a toda “idolatría”, de poner a mis parejas antes que a Dios;

me arrepentiré poniendo a Cristo en primer lugar.

—Renunciaré a toda la pornografía, ya sea impresa, filmada, telefónica o de Internet y

decidiré comprar sólo lo que es edificante y puro.

—Renunciaré al temor basado en mis ideas incorrectas y

reemplazaré mi temor andando en mi nueva fe.

—Renunciaré a mi actitud rebelde hacia la autoridad y

confiaré sólo en Cristo como única autoridad.

—Renunciaré a cualquier rencor contra Dios y

me arrepentiré dando gracias a Dios por el género que me dio.

—Renunciaré a mis relaciones homosexuales de “una sola carne” y a las “ataduras del alma” y

eliminaré cualquier recuerdo que me mantenga emocionalmente atado(a) (cartas, fotografías, ropa, joyería, regalos).

—Renunciaré a todas las maldiciones generacionales y demoníacas y

reclamaré a Satanás el terreno que le entregué por mis malas decisiones.

—Renunciaré a la “maldición de las palabras” dichas por mis padres y mis semejantes y

recibiré la bendición de la palabra de Dios que me ha hecho “más blanco que la nieve”.

—Renunciaré a la falta de perdón hacia aquellos que me han herido y

eliminaré de mi corazón cualquier “derecho” justo a vengarme.

—Renunciaré al odio por mí mismo (a) y a la vergüenza debido a mi gran culpabilidad y

reconoceré que Jesucristo murió por mí y me perdonó de la culpabilidad de mi pecado.

—Renunciaré a las reacciones malsanas de mis emociones heridas y

recibiré la salud emocional procesando y resolviendo el dolor de mi pasado.

—Renunciaré a mi lealtad mal dirigida hacia mis parejas “gay” y

procuraré acercarme a amigos devotos para darles cuenta de mis actos cada semana.

—Renunciaré a mi amor obsesivo por los de mi mismo sexo y

regresaré a mi primer amor, Jesucristo, que me amó primero.

—Renunciaré a las mentiras que he creído sinceramente y

meditaré en las Escrituras, confiando en que ellas sanarán mi corazón.

—Renunciaré a mi adicción emocional a las fantasías y

razonaré con la palabra de Dios, cubriendo mis pensamientos con los de él.

—Renunciaré al hábito de separar mis sentimientos de mis pensamientos y

restauraré la conexión entre las emociones y mi mente.

—Renunciaré a la lascivia que siento en mi interior y

reflejaré el amor sin egoísmo del corazón de Cristo.

—Renunciaré a mis patrones pecaminosos habituales y

reconoceré que sólo calman mi dolor temporalmente.

—Renunciaré a mis relaciones malsanas y

reconoceré el vacío que he tratado de llenar con ellas.

—Renunciaré a justificar mi homosexualidad diciendo que es legítima y

aceptaré de inmediato la responsabilidad por mis decisiones pecaminosas.

—Renunciaré a la idea de que la pasión debe dictar mis decisiones y

reconoceré que la pasión no debe gobernar por encima de los principios.

—Renunciaré a ser un(a) “romántico(a) empedernido(a)” y

no dejaré que mi corazón gobierne mi mente.

—Renunciaré a la idea de que no puedo abandonar “mi relación comprometida” y

reconoceré que mi compromiso más importante es con Cristo.

—Renunciaré a la idea de que debo ser leal a esa relación y

reconoceré que mi primera lealtad debe ser con Dios.

—Renunciaré a vivir contra la palabra de Dios y

recitaré Filipenses 4:8–9 siempre que sea tentado:

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”.

(Filipenses 4:8–9)

“Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios”.

(2 Corintios 4:2)

Un Nuevo Propósito + Una Nueva Prioridad + Un Nuevo Plan = ¡Una Vida Transformada!

Una vida transformada es… EL REGALO DIVINO DEL DOMINIO PROPIO

Al igual que miles de ex-homosexuales que llevan vidas transformadas, usted también puede experimentar la siguiente verdad:

“La homosexualidad no era mi identidad, sino resultado de las heridas emocionales de mi infancia y las decisiones que tomé tratando de aliviar mi dolor. Yo puedo elegir abandonar ese estilo de vida y buscar la sanidad de mis heridas, o bien, puedo rehusarme a sanar y continuar practicando la homosexualidad. La decisión es mía. Yo decido perseverar, tomar las decisiones correctas y confiar en el poder de Cristo porque él me promete la victoria”.

“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

(Hebreos 10:36)

F. Cómo encontrar la libertad

¡La libertad no se obtiene con facilidad! La historia demuestra que la libertad sólo se gana a un alto precio y a menudo a costa de la muerte. La libertad de la esclavitud del pecado tiene el mismo precio. Dios desea que usted deje de llenar sus necesidades confiando en sus propias fuerzas. Cuando usted recibe personalmente a Jesucristo como su Salvador, él viene a su vida y le libra tanto de la penalidad como del poder que tiene el pecado en su vida. Usted obtiene la victoria sobre el pecado cotidiano si sigue a Jesús y confía en su fuerza para llenar todas sus necesidades. A través de su Espíritu Santo que mora en usted, él llenará sus necesidades y le capacitará para ganar la batalla por la libertad.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres”.

(Gálatas 5:1)

LIBERTAD

LIBÉRESE de cualquier relación homosexual

“Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo”. (1 Corintios 15:34)

INVITE a Cristo a que controle su vida y entréguele su cuerpo para que él lo controle.

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. (Romanos 6:11–14)

BENDIGA a Dios porque él suplirá todas sus necesidades emocionales.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19)

ENFRENTE la verdad de que el comportamiento homosexual es pecado y está prohibido por Dios.

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”. (Romanos 1:26–27)

RECONOZCA que tiene un Redentor, Jesucristo, que lo ha librado del pecado.

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”. (Lucas 4:18)

TENGA siempre en mente la perspectiva eterna y céntrese en las prioridades divinas para vivir en santidad.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. (Hebreos 12:1)

ABRA la puerta a las relaciones saludables

“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. (1 Corintios 15:33)

DESECHE la creencia de que puede obtener libertad gracias a su fuerza de voluntad.

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. (Juan 15:5)

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

(2 Corintios 5:17)

G. La fórmula de la libertad

Todas las adicciones tienen algo en común: ejercen sobre nosotros una atracción magnética para hacer lo que no debemos, aun cuando nos decimos a nosotros mismos que ¡no debemos hacerlo!

Cuanto más nos enfocamos en lo negativo como: “No debo pensar en Tomás, no debo llamarlo, no debo visitarlo”, ¡más fuerte nos acomete el deseo de hacerlo! En otras palabras, sepa que:

“El poder del pecado, [es] la ley”.

(1 Corintios 15:56)

La forma para empezar a cambiar su conducta es “acentuando lo positivo”.

• Céntrese en el amor de Dios por usted.

—Reconozca que Dios le ama con amor eterno. Él dijo:

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. (Jeremías 31:3)

—Respete la forma maravillosa en que Dios lo hizo. A pesar de que David había pecado muy seriamente en lo sexual, él dijo: “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien”. (Salmos 139:14)

—Responda al llamamiento de Dios para su vida.

“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”. (1Tesalonicenses 4:7)

• Controle sus emociones negativas.

—Permítase volver a sentir sus antiguas emociones.

—Reconozca cuáles están relacionadas con el dolor del pasado.

—Decida que las emociones no lo van a controlar.

—Pida a Dios que rompa las cadenas de sus emociones infantiles.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. (Proverbios 28:13)

• Deje de actuar basado en sus emociones.

—Rehúsese a dejarse arrastrar u obsesionar cuando surjan las emociones irracionales.

—Repítase verdades bíblicas cuando las emociones negativas lo impulsen a hacer cosas indebidas.

—Ponga esas verdades en su espíritu memorizando versículos bíblicos como Proverbios 29:11; Eclesiastés 7:9; Santiago 1:19–20; Salmos 4:4; Filipenses 4:19; Romanos 6:11.

“En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. (Salmos 119:11)

• Haga que el perdón sea su prioridad.

—Acepte que ha sufrido dolor emocional.

—Confiese que su ira y su falta de perdón son pecados.

—Decida perdonar a quienes le hicieron daño en el pasado aunque no sienta deseos de hacerlo.

“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”. (Lucas 6:37)

• Analice qué es lo que le provoca la tentación sexual.

—Identifique lo que lo hace vulnerable al deseo sexual.

—Asuma la responsabilidad de sus fracasos pasados.

—Aléjese de cualquier cosa que estimule la tentación sexual (libros eróticos, películas, vídeos, revistas, gentes, lugares, circunstancias, pensamientos).

“Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”. (Santiago 1:14)

• Acepte su verdadera identidad.

—Considérese un “hijo de Dios” muy amado.

—Acéptese a sí mismo y el género que Dios le dio.

—Decida ser la persona que Dios quiere que sea.

—Reconozca qué es lo que le gusta y qué le disgusta.

—Rehúsese a hacer aquello que lo hace sentir incómodo.

—Concéntrese en agradar sólo a Dios.

—Guarde la verdad de Dios en su corazón memorizando 1 Juan 3:1; Romanos 6:4; Isaías 43:1; Ezequiel 36:26–27; Filipenses 1:6.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. (Gálatas 2:20)

H. Cómo establecer su verdadera identidad

La mayoría de las personas saben dentro de su corazón que es incorrecta cualquier desviación sexual del estándar divino. Pero si usted está experimentando el dolor de la confusión sexual, la culpa y la vergüenza, ¡sin duda, busca alivio a su situación! Asumir una nueva “identidad” puede traerle alivio temporal porque su desviación sexual se ha convertido en quién es usted y no en lo que hace. Le proporciona cierta justificación porque le permite decir: “Yo no pedí esto, pero así soy yo”. Después de todo, ¿quién puede culpar a las personas por ser quienes son y por hacer lo que les caracteriza por ser quienes son? Sería como culpar a una vaca por rumiar y mugir. Además, si encuentra a un grupo equivocado con el cual se puede relacionar, puede encubrir temporalmente su dolor emocional. Pero todo ello sólo oculta la verdad con el engaño y a fin de cuentas, lo lleva a la destrucción. En su misericordia, Dios nos ofrece verdad y restauración espiritual, dándonos una nueva identidad en él y obrando en nosotros para que actuemos como corresponde a esa nueva identidad.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”.

(2 Corintios 5:17)

• Renuncie a su identidad falsa de homosexual, y afirme su verdadera identidad como hijo (a) de Dios y posesión preciosa en Cristo Jesús.

• Decida ser lo que es en Cristo, y luche por ser esa persona por medio de la oración, citando la Biblia, anunciando todos los días quién es en Cristo y poniéndose la armadura de Dios.

• Rehúsese a identificarse con el pecado o la adicción y rechace los pensamientos pecaminosos renunciando a ellos y remplazándolos con oración y alabanzas a Dios.

• Pida a Dios que lo (a) libre de reacciones malignas y aléjese de las personas y lugares que lo (a) atraen hacia su identidad falsa y antiguo estilo de vida.

• Lleve un diario personal para reforzar su identidad como hijo (a) de Dios, identificarse con él y resolver las dolorosas emociones reprimidas.

• Establezca límites firmes entre usted y otras personas y rehúsese a involucrarse con ellos emocionalmente o en cualquier otra forma.

• Defiéndase cuando alguien lo hiera u ofenda, y no ceda a los intentos de quienes tratan de manipularlo (a) a través de la vergüenza, la culpa o la ira.

• Decida aceptar su cuerpo con sus cualidades y características permanentes que Dios le dio.

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien”.

(Salmos 139:14)

I. Preguntas comunes acerca de la homosexualdad

PREGUNTA: “En verdad amo a mi pareja homosexual. ¿Cómo puedo herir a alguien a quien amo tanto, y abandonar nuestra relación?”

RESPUESTA: El amor sin egoísmo siempre busca el bien del ser amado. Si en verdad ama a alguien, ¿cómo puede hacer que caiga sobre esa persona el castigo de Dios?

“Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece”. (Proverbios 27:6)

PREGUNTA: “Mi esposo dice que ama a su familia, pero aun así, está planeando abandonarnos. Él dice que debe ser fiel a su inclinación homosexual. ¿Es esto correcto?”.

RESPUESTA: No. Lo que él necesita es ser fiel a su pacto matrimonial. Nunca deben obedecerse los deseos prohibidos por Dios; Eva nunca debió dejarse llevar por su deseo de comer del fruto prohibido. Una de las principales tácticas de Satanás es engañarnos persuadiéndonos de que no debemos ignorar nuestros deseos, sino que siempre debemos satisfacerlos. No hay nada más lejos de la verdad. Los deseos que van contra el diseño divino deben considerarse tentaciones para pecar y por tanto, rechazarse. Nuestros deseos no definen lo que somos. Dios ya definió quiénes somos. Todos experimentamos inclinaciones y deseos contrarios a la voluntad de Dios. Sin embargo, somos llamados a estar en guardia contra ellos y no ceder. Su esposo no debe romper con usted, sino cumplir el voto conyugal que hizo.

“Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud”. (Malaquías 2:15)

PREGUNTA: “Después de casarme y tener hijos, me di cuenta de que soy homosexual. Me es imposible abandonar a mi pareja homosexual. Yo soy homosexual”.

RESPUESTA: Sus ideas están equivocadas. Usted es un hombre casado que según la palabra de Dios es un “transgresor homosexual” y no un “homosexual”. Usted hizo un pacto matrimonial con una mujer y juró ser su compañero por toda la vida y tener con ella una relación heterosexual exclusiva. Lo importante no es que sea tentado a tener relaciones sexuales fuera del matrimonio con un hombre o una mujer. Esto no tiene que ver con la homosexualidad o la heterosexualidad, sino con la integridad. El meollo del asunto es su pacto personal de ser un hombre íntegro. A través de Cristo usted puede dejar cualquier pecado y alejarse de cualquier relación pecaminosa. Sea fiel a su compromiso de cumplir el pacto matrimonial y ajuste sus ideas a la voluntad de Dios.

“Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto”. (Malaquías 2:14)

PREGUNTA: “Nuestro hijo quiere traer a su pareja homosexual a nuestro hogar este fin de semana, pero él no quiere venir a menos que puedan dormir en la misma cama. Amamos a nuestro hijo y deseamos que él nos visite, pero nos lastima su comportamiento homosexual. ¿Debemos ceder nuestra convicción cristiana para demostrarle que le amamos?”

RESPUESTA: Ustedes están en lo correcto al exigir respeto por las “reglas del hogar” que honran a Dios y que son conforme a sus reglas. Como “embajadores” de Dios y padres responsables, ustedes están llamados a obedecer la palabra divina y a alinear sus decisiones con las del Señor. Su prioridad debe ser agradar a Dios, no a su hijo. Ustedes deben hablar y decirle algo como esto:

“Hijo, tú sabes que te amamos profundamente, así que nuestro amor no está en entredicho aquí. La verdad es que te amamos demasiado como para participar contigo en algo que consideramos que te hace daño. Tú sabes que consideramos que nuestro hogar es propiedad de Dios y las reglas que tenemos no nos permiten hacer nada que lo ofendan. Deseamos estar contigo. Nos sentiríamos muy tristes si así no fuera. Anhelamos que desees vernos y decidas venir a visitarnos algunos días. Si lo deseas, tu amigo se puede quedar en la recámara de los huéspedes y le otorgaremos nuestra cortesía. Hijo, queremos que sepas que nosotros nunca te rechazaremos”.

“No como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones”. (1 Tesalonicenses 2:4)

PREGUNTA: “Nuestra hija dice que si no aceptamos su homosexualidad, tampoco la aceptamos a ella ni la amamos. Por supuesto que amamos a nuestra hija, pero no podemos aceptar sus actividades homosexuales. ¿Debemos aceptar su estilo de vida para probarle que la amamos?”

RESPUESTA: No. Su hija se ha creído la mentira de que la homosexualidad es su identidad, ella cree que la palabra homosexual define lo que ella es, pero en realidad describe algo que ella hace. Por tanto, ha llegado a la conclusión errónea de que si ustedes rechazan su homosexualidad, entonces la rechazan a ella. Si ustedes toman la decisión basándose en la mentira que ella cree, sin querer ustedes estarían confirmando esa mentira. Si su hija les dijera que es un perro porque puede ladrar como uno de ellos y que ustedes no la aman a menos que la dejen dormir en la perrera, ustedes no aceptarían su razonamiento incorrecto. Más bien, hablarían con ella acerca de su idea equivocada y le darían toda la información posible para apoyar su posición. Pueden decirle algo como esto: “Querida, la verdad es que te amamos y queremos seguir relacionados contigo. Estás teniendo un comportamiento prohibido por Dios que francamente no podemos apoyar. Estas dos verdades no se contradicen”.

Ustedes enfrentan el mismo dilema que Dios tiene con toda la humanidad. Él nos ama, pero no puede aceptar nuestro pecado, de ahí la necesidad de la cruz. Jesucristo vino a mostrarnos nuestro pecado y su amor. Ese es el mismo desafío con su hija. Ámenla bajo los parámetros de Dios, no los de ella. Hablen la verdad en amor y no cedan en sus valores, que son los que pueden darle la salud. Recuerden que es la verdad, no el amor, la que le dará libertad, pero el amor es el que abre la puerta a la verdad.

“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. (Juan 8:36)

PREGUNTA: “Fui violada de niña y me convertí en lesbiana. ¿Cómo puedo evitar ahora que otras mujeres traten de conquistarme?”

RESPUESTA: Una vez que se traspasan los límites durante la infancia, es difícil establecer límites apropiados en la edad adulta. Reconozca que Dios la hizo mujer y acéptelo. Si usted no quiere que la identifiquen como homosexual, evalúe la ropa que usa, la forma en que se comporta y el lenguaje corporal que usa. La clave es practicar la feminidad sin ser sensual. Elija a una persona a quien le gustaría imitar y pida la ayuda de esa persona para cambiar su apariencia. A partir de este momento, empiece a reforzar su identidad diciendo: “Me molestan tus acciones y no voy a permitir que nadie trate de llevarme por ese camino otra vez”.

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”. (Mateo 18:15)

PREGUNTA: “Me gustaría dejar mi estilo de vida de lesbiana, pero mi pareja no me deja en paz. Siento que todavía la quiero y ella no me deja estar firme en mis convicciones cristianas”.

RESPUESTA: Si en verdad la ama, usted debe buscar su bien. Según la Biblia, la homosexualidad no es lo mejor para ella. Lo que es mejor para ella es que se mantenga alejada de cualquier cosa que atraiga le ira de Dios sobre ella. La misma verdad se aplica a usted. Si en verdad la ama, ella no debe presionarla para que haga algo que va contra su conciencia y le provoca remordimiento. Dígale que no la está rechazando, sino que rechaza la homosexualidad. Dígale que la ama demasiado como para permitir que siga la relación incorrecta que tienen y que a fin de cuentas les provocará un desastre a ambas. El verdadero amor sacrificial será bendecido por Dios.

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. (1 Juan 3:16)

PREGUNTA: “¿Para qué me preocupo por la legalización de los matrimonios entre homosexuales si no me afectará a mí o a mi familia? ¿Por qué no se les permite tener sus matrimonios homosexuales y nosotros los nuestros heterosexuales?”

RESPUESTA: La razón por preocuparnos por este tema es el impacto inminente que los matrimonios gay tendrán en tres áreas: la familiar, la espiritual y la personal.

EL ÁREA FAMLIAR

• El hombre y la mujer son diferentes y distintos unos de otros; por eso se complementan y completan el uno al otro de manera física, emocional y espiritual.

• Uno de los propósitos del matrimonio es tener hijos. Solamente un matrimonio entre un hombre y una mujer provee una manera “natural” de tener hijos, es decir, la unión de un esperma masculino y un óvulo femenino dentro del vientre.

• El matrimonio entre un hombre y una mujer fue el diseño de Dios para producir y criar hijos en el camino del Señor. Una relación de dos personas del mismo sexo conduce a la confusión de los niños, pues no les provee un ejemplo correcto, ni los prepara para su futuro cónyuge y familia.

CONCLUSIÓN:

Una relación matrimonial entre dos personas el mismo sexo no puede recibir la bendición de Dios, es imposible que dos homosexuales lleguen a ser “una sola carne” físicamente para producir hijos, porque su anatomía hace que sea ¡imposible lograr tal unidad tan maravillosa!

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa”. (Efesios 6:1–2)

EL ÁREA ESPIRITUAL

• La Biblia describe el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, no es sólo un compromiso o un contrato o una relación sexual entre dos adultos de mutuo consentimiento.

• La Biblia describe a Jesucristo como el novio y a los creyentes (la iglesia) como su esposa, por lo tanto, la relación matrimonial entre un hombre y una mujer representa esa misma relación de nosotros con Jesús.

• Dios diseñó al esposo (hombre) para que fuera el líder amoroso de su esposa (mujer), de la misma manera que Jesús es la cabeza de la iglesia. La relación entre dos personas del mismo sexo no puede ilustrar este principio de liderazgo.

“Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”. (2 Corintios 11:2)

• La relación matrimonial entre dos personas del sexo opuesto es una ilustración para el mundo de la unión de dos opuestos, es decir, de Dios y su pueblo y del Creador con su creación.

CONCLUSIÓN:

El matrimonio entre dos personas del mismo sexo no recibe la bendición de Dios. Es imposible para los homosexuales que físicamente representen la dicotomía (dos partes diferentes que hacen un entero) dentro de la relación espiritual que Jesús tiene con cada creyente, el novio y la novia (Lea Efesios 5:22–33).

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él… Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”. (Génesis 2:18, 22)

EL ÁREA PERSONAL

• Dios declaró que la actividad homosexual es un pecado. El hecho de que se haya legalizado un comportamiento pecaminoso no lo hace menos grave y no aminora las consecuencias de ese pecado.

• Dios define el matrimonio como una relación reservada exclusivamente para un hombre y una mujer. Atentar contra el diseño divino lo único que provoca es confusión y desviación de su perfecto plan para nuestras vidas.

• La persona que está atrapada en un estilo de vida homosexual no necesita licencia para seguir descendiendo en una esclavitud más profunda por medio de un matrimonio con alguien de su mismo género. Más bien, esta persona lo que necesita es oración y ayuda práctica para liberarse de su pecado.

• Las personas que han decidido dejar de vivir como parejas de homosexuales no necesitan un obstáculo más, el obstáculo de un divorcio, cuando ambos han decidido tomar el camino de la libertad que ofrece Cristo.

CONCLUSIÓN:

La relación matrimonial entre dos personas del mismo género no puede recibir la bendición de Dios “en nombre de la libertad”. Cuando en nombre de la libertad se redefine el matrimonio, ¿quién decidirá si el matrimonio debe limitarse a dos personas, y no a tres o más? ¿O por qué no abarcar en el matrimonio también la poligamia y el matrimonio entre los miembros de una misma familia? ¿O por qué no podría casarse una persona con un animal o con un niño? La verdad es que nunca podemos disponer de la libertad de redefinir el matrimonio cuando entramos en conflicto con las normas establecidas por Dios. Si redefinimos el matrimonio en contra de la norma divina eso afecta y lastima a la persona y puede llevarlo a mayor esclavitud del pecado.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (Juan 8:31–32)

Por todo ello, he aquí algunas de las razones por las cuales usted debe estar preocupado por los matrimonios entre personas del mismo género:

• Están en directa oposición a los lineamientos establecidos por Dios respecto a cómo debemos vivir nuestras vidas.

• Están diametralmente en oposición a lo que Dios dice respecto al matrimonio y la familia.

• Representan una trampa para engañar a más hombres y mujeres y hacerlos seguir su mismo estilo de vida de pecado.

• Son un peligro pues dificultan que los gays y lesbianas dejen su estilo de vida.

• Son un engaño y distorsión de las verdades claras de Dios y prometen una satisfacción que nunca cumplen.

• Son el medio que utiliza el “padre de la mentira” para engañar a la gente.

No caiga en la trampa del enemigo y no se deje engañar por su lógica seductora. Tome en serio la palabra de Dios y viva de acuerdo a sus caminos.

“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. (Santiago 1:25)

J. Cómo ayudar a un homosexual

¿Por qué extendemos nuestra mano para ayudar a un alcohólico o a un preso, pero evitamos a los homosexuales? ¿Existe algún temor interno o defecto de personalidad que los condena y considera que ese pecado es peor que otros? Dios odia todo el pecado, pero sigue amando al pecador. El cristiano que tiene la compasión de Cristo extenderá su compasión a los homosexuales sin aprobar su estilo de vida. Permita que Dios lo use en la vida de un homosexual como un eslabón hacia su amor y su poder para alcanzar la victoria.

“Amarás… a tu prójimo como a ti mismo”.

(Lucas 10:27)

• No muestre una actitud condenatoria contra el homosexual.

“No juzguéis, para que no seáis juzgados”. (Mateo 7:1)

• Escuche lo que le quiere comunicar sin interrumpirlo.

“…tiempo de callar, y tiempo de hablar”. (Eclesiastés 3:7)

• Muestre a esa creación especial de Dios un amor y aceptación incondicionales.

“Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios”. (Romanos 15:7)

• Dirija a la persona a la intimidad con Dios.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. (Mateo 6:33)

• Ayude a la persona a ver cuál es su verdadera identidad en Jesucristo.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. (Juan 1:12)

• Entregue a la persona algunos pasajes específicos para memorizar.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. (1 Corintios 10:13)

• Rodee a la persona con la protección de Dios a través de la oración. (Satanás sabía que Dios había puesto un “cerco de protección” alrededor de Job).

“¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra”. (Job 1:10)

• Haga responsable a la persona de su cambio, no se responsabilice usted.

“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. (Romanos 14:12)

CONSEJOS ÚTILES PARA LA FAMILIA Y LOS AMIGOS

No importa cuán confundido o terco sea su amado homosexual, o qué tan mal se sienta usted para ayudarlo, siga tratando de alcanzarlo. Dios no permitirá que sus esfuerzos sean en vano.

“Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”.

(Santiago 5:19–20)

Únicamente enfatice el poder de Cristo para que confíe en él y obtenga la victoria.

• Reconozca que existen fuerzas espirituales poderosas que tratan de destruir a su ser querido y dedíquese a aprender cuáles son las respuestas racionales y bíblicas a cualquier argumento de los gays que apoyan la homosexualidad.

• Ore con otros miembros de su familia o amigos pidiendo a Dios que haga fluir a través de usted su verdad, amor y redención hacia su ser querido.

• Prepárese a poner a prueba su paciencia y amor por las mentiras que proceden de la filosofía gay así como su dolor emocional y su ira.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. (Efesios 6:12)

Trate con calma la dolorosa y difícil conversación y evite reaccionar negativamente.

• Prepare una atmósfera donde su ser querido se sienta en libertad y pueda abrirse completamente.

• No tenga actitudes condenatorias o vergüenza. No tome acciones que lo alejen, sino ofrezca esperanza y ánimo.

• Comuníquese con su ser querido con amor tanto física como verbalmente, y sepa que un brazo cálido comunica el amor y no da permiso para pecar.

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”. (Proverbios 17:17)

Indíquele que es necesario que rechace la creencia de que su identidad es “homosexual”.

• Usted puede decir algo como esto: “Rechaza la mentira de que eres homosexual o que la homosexualidad define tu identidad. Trabajemos juntos en esto”.

• Con amor y amabilidad explíquele la verdad de que aunque la palabra homosexual describe cómo se ha sentido, en realidad no describe lo que es, sino la forma en que se ha relacionado.

• Acepte que aunque tendemos a etiquetar a la gente por su conducta habitual, su naturaleza dada por Dios no es la de un homosexual. Hay una gran diferencia entre tentación y comportamiento, entre luchar contra el pecado y pecar.

“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. (2 Corintios 10:5)

Levante su dignidad y hable con él de persona a persona.

• Recuérdese a sí mismo que su ser querido no se ha convertido en un extraño que usted no conoce, sino que es la misma persona que siempre ha amado.

• Mírelo a través de los ojos de amor de Dios y véalo como una persona valiosa que necesita amor, verdad y compasión.

• Rechace la idea que su ser querido súbitamente se ha convertido en un pervertido. Más bien, vive creyendo una mentira y está dominado por sus emociones equivocadas.

“Y amigo hay más unido que un hermano”. (Proverbios 18:24)

Empatice con su dolor y tome en serio sus luchas; déjele saber en forma tangible que usted lo acepta.

• Reconozca que está atormentado por sus emociones en conflicto que lo han llevado a conclusiones y relaciones erróneas. Entienda que él no pidió tener esas emociones homosexuales y sólo cuando las cree y actúa con base a ellas es que comete pecado.

• Escúchelo, tenga en cuenta que él piensa que no puede cambiar su orientación homosexual y sugiérale que juntos, se esfuercen por aprender más acerca del asunto.

• Resista la idea de que usted se siente traicionado por él, pero muestre respeto, simpatía y compasión por sus emociones. Déle amor y aceptación incondicionales para ayudarle a dominar su temor a ser rechazado, en especial si quiere compartir algo que nunca ha dicho a nadie.

• No se centre en su pecado, sino en su necesidad de ser comprendido, de saber que es aceptado y que debe iniciar relaciones sexuales saludables.

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”. (Gálatas 6:2)

“Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios” (Romanos 15:7)

Sea transparente y vulnerable, identifíquese libremente con él.

• Confíele algunas de sus debilidades y luchas personales, acepte su fragilidad humana.

• Demuéstrele que le interesa y puede entenderlo; sea vulnerable acerca de sus propias heridas y dialogue él en vez de lanzarle un monólogo.

• Identifíquese con su dolor al relatarle su propio dolor, y haga preguntas abiertas tales como:

“¿Desde cuándo estás luchando con esto?”

“Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran”. (Romanos 12:15)

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.

(Efesios 6:12)

“Ya entregué a Dios toda la basura de mi vida, toda la ira, el odio, los pensamientos asesinos, los chismes, el lesbianismo, la amargura, el resentimiento, la crítica, todo ello, y él lo tomó y lo convirtió en un rico fertilizante para ayudar a otras personas. ¿Sabes? En la economía divina nunca hay un momento desperdiciado en nuestra vida. Dios va a tornar todo para bien. Como dijo una de nuestras queridas hermanas hace poco: ‘Dios me ha mostrado que va a cambiar en incienso el incesto que sufrí’. ¡Aleluya por nuestro gran Dios!”

—Joanne Highley

Supongamos que en alguna ocasión usted cometió un crimen, pero después cambió su corazón. No obstante, el fiscal asegura que usted nunca cambiará y quiere encerrarlo de por vida. En el juicio, su abogado defensor prueba a través del ADN que las acusaciones contra usted son falsas. Finalmente, el juez declara que los cargos contra usted se basan en una “identidad equivocada”, y ¡sale libre al fin!

Si alguna vez tuvo una relación homosexual pero posteriormente entregó su vida a Cristo, usted debe saber esta verdad: Usted no es un homosexual empedernido. Tal vez tenga un acusador que dice: “Nunca cambiarás”. A la luz de ese testimonio en su contra, usted cree esa mentira. Pero así como el ADN no miente, la Biblia tampoco lo hace. Y la Biblia dice que muchos homosexuales han cambiado (1 Corintios 6:11). Es más, su abogado defensor presenta un desfile de testigos que también fueron homosexuales alguna vez, pero ya no lo son. Y en su argumentación final, declara que usted alguna vez fue homosexual, pero ya no lo es. Al final, Jesús, su Juez, declara que los cargos en contra de usted se debieron a un caso de “identidad equivocada” y ¡ahora puede salir gloriosamente libre! Ahora viva a la luz de su nueva identidad y ande en la luz de su recién adquirida libertad.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.

(Gálatas 5:1)

RESPUESTAS BÍBLICAS A LOS ALEGATOS HOMOSEXUALES

¿Cómo pueden dos personas que profesan ser cristianas, que ministran en el nombre de Jesús, que enseñan la palabra de Dios y que lo adoran desde lo más profundo del corazón, estar en los lados opuestos de un asunto moral, de un asunto que la Biblia menciona claramente? ¿Cómo puede alguien decir con tanta seguridad que algo es natural y correcto y otra persona declarar vehementemente que es antinatural y malo? La respuesta es muy simple: las personas interpretan y ven la verdad de la Biblia en formas diferentes. La práctica de la homosexualidad ha polarizado a muchas personas. ¿Dónde está la respuesta? ¿Qué piensa Dios acerca de ella? Todos debemos orar pidiendo: “Señor, enséñame la verdad… enséñame a usar correctamente tu palabra de verdad”.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.

(2 Timoteo 2:15)

ARGUMENTO #1

“Dios prohibió la homosexualidad en Levítico 18:22, pero en el mismo libro también prohibió comer mariscos (Levítico 11:10). Puesto que los cristianos de hoy comen mariscos, las leyes del Antiguo Testamento relacionadas con la homosexualidad tampoco son válidas”.

RESPUESTA:

Algunos enseñan que Dios instituyó las leyes dietéticas del Antiguo Testamento para la salud y protección de su pueblo escogido durante sus dificultosos viajes. (Por ejemplo, si no se preparan correctamente, los mariscos pueden provocar hepatitis, y el cerdo, triquinosis). Otros dicen que las leyes eran una forma de separarlos de sus vecinos paganos y enfatizar la santidad de Dios. No obstante, todas las leyes dietéticas fueron anuladas por Jesucristo, que en Marcos 7:19 declaró que todos los alimentos son limpios. Pero la prohibición acerca del comportamiento homosexual nunca fue abolida, sino reforzada.

“Pero sabemos que la ley es buena…, conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para… los fornicarios, para los sodomitas… y para cuanto se oponga a la sana doctrina”. (1 Timoteo 1:8–10)

ARGUMENTO #2

“Las leyes del Antiguo Testamento relacionadas con la homosexualidad fueron leyes que pertenecían a la pureza ritual, no al comportamiento moral”.

RESPUESTA:

Los principales pasajes del Antiguo Testamento que prohíben la homosexualidad son Levítico 18:22 y 20:13 y ninguno de esos capítulos habla de la pureza ritual. Sin embargo, ambos capítulos incluyen prohibiciones generales, contra el incesto, el sacrificio de infantes, el bestialismo, el adulterio y la homosexualidad. Ningún capítulo relaciona la homosexualidad con los rituales paganos como justificación para prohibir esa práctica.

“No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. (Levítico 18:22)

ARGUMENTO #3

“La ciudad de Sodoma ha sido injustamente criticada en la Biblia. Los hombres de esa ciudad querían conocer a los huéspedes de Lot con el propósito de ser hospitalarios, no para cometer actos homosexuales con ellos”.

RESPUESTA:

Según la Biblia, los conciudadanos de Lot querían “conocer” a sus huéspedes, pero con tal fuerza, que casi rompen la puerta de la casa de Lot. El patriarca consideró que ese acto era una “maldad” (Lea Génesis 19).

En Jueces 19:16–28 ocurrió un evento casi idéntico, cuando un grupo de hombres llegó a la casa de un anciano y le exigieron: “Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos” (v. 22). Al igual que Lot, el anciano se rehusó, pero como insistieron con fuerza, ofreció entregarles a la concubina de su visitante. ¿Cuál fue el resultado? “y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana” (Jueces 19:25).

En ambos pasajes, la palabra hebrea “conocer” significa tener relaciones sexuales con”. Algunas versiones traducen esa palabra como “tener sexo con” en vez de “conocer” porque es muy evidente la connotación sexual que tiene.

Sodoma no era conocida por su falta de hospitalidad, sino por su perversidad (vea Génesis 13:13; Isaías 3:9; Jeremías 23:14). Al final, Dios destruyó la ciudad completamente porque no se pudieron encontrar a cinco personas justas en toda ella (Génesis 18–19). El libro de Judas claramente describe así el pecado de Sodoma:

“Habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza”. (Judas 7)

ARGUMENTO #4

“El Nuevo Testamento enseña que la ley mosaica fue abolida. Por tanto, ya no se debe aplicar la ley contra la homosexualidad. Los adultos deben ser sexualmente libres para hacer lo que desean”.

RESPUESTA:

Aunque los cristianos ya no están bajo la ley de Moisés según Romanos 6:14–15 y Gálatas 3:24–25, el Espíritu Santo inspiró a numerosos escritores del Nuevo Testamento a seguir condenando la homosexualidad y llamándola pecado (Romanos 1:26–27; 1 Corintios 6:9–10 y 1 Timoteo 1:8–11).

ARGUMENTO #5

“Puesto que Jesús nunca se refirió a la homosexualidad, él no consideraba que fuera pecado”.

RESPUESTA:

Aunque Jesús no habló directamente del asunto de la homosexualidad, debemos tomar en cuenta cuatro aspectos. En primer lugar, Jesús nunca aprobó la unión homosexual, sólo la heterosexual. En segundo, en Mateo 19, el Señor habló sólo de la relación hombre-mujer para indicar que ese es el diseño divino para el matrimonio. En tercer lugar, mencionó que el celibato era la única alternativa al matrimonio heterosexual. En cuarto lugar, aunque abolió otras leyes, el Señor nunca abolió la prohibición contra el comportamiento homosexual.

ARGUMENTO #6

“El amor es el tema dominante de la Biblia. Si las personas se aman unas a otras, entonces la homosexualidad no puede ser mala”.

RESPUESTA:

El amor es un tema muy importante de la Biblia como vemos en Juan 13:34 donde Jesús dijo: “que os améis unos a otros”. El tema no es que sea bueno o malo amarse unos a otros, sino si la expresión de ese amor nos pone en contra de la definición divina del amor.

La Biblia dice claramente: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”. (1 Juan 5:3).

Aunque el Señor nos dice que nos amemos unos a otros, también dice que la homosexualidad es un comportamiento pecaminoso. No podemos elegir qué mandamientos de Dios vamos a obedecer y cuáles vamos a desobedecer. Debemos aceptar todos los mandamientos divinos. Se espera que los casados practiquen la relación sexual, pero se les prohíbe a las personas del mismo sexo. El mandato de Dios no es gravoso a aquellos que lo aman con todo su corazón, alma, mente y fuerzas.

ARGUMENTO #7

“Es muy obvio que David y Jonatán tuvieron una relación homosexual”.

RESPUESTA:

Primero Samuel 20:41 dice que David y Jonatán “besándose uno al otro, lloraron el uno con el otro”, porque ¡tenían una buena razón! Habían sido amigos por mucho tiempo y acababan de saber que Saúl, el padre de Jonatán, planeaba matar a David porque el rey sentía que peligraba su dominio sobre el pueblo debido a la popularidad que había adquirido David.

En el mundo antiguo, el beso era un saludo amistoso muy común. Tanto Pablo como Pedro animaron a los creyentes diciendo: “saludaos los unos a los otros con ósculo santo” (Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20; 2 Corintios 13:12; 1 Tesalonicenses 5:25; 1 Pedro 5:14). Ese saludo no era un beso de índole sexual. Nuestro Señor Jesús fue traicionado con un beso (Marcos 14:44). En aquella época era común que los hombres se saludaran besándose.

Aun en la actualidad es costumbre en algunas culturas como la francesa, rusa, iraquí e iraní que los hombres se saluden unos a otros con un beso (que equivale al apretón de manos que se estila en nuestra cultura).

ARGUMENTO #8

“El apóstol Pablo expresó ideas que sólo se aplicaban y relacionaban con su cultura. Por tanto, la condena de la homosexualidad que hace Pablo no es relevante para nuestra cultura actual”.

RESPUESTA:

El tema de la homosexualidad no se basa en una anticuada percepción de la sexualidad que “sin querer” se aplicaba a su cultura. La perspectiva del apóstol se basó en su correcto entendimiento de los mandatos previos del Señor acerca de la expresión sexual. Pablo estuvo de acuerdo con la ley de Moisés en que Dios condena la homosexualidad (1 Timoteo 1:8–10). También reconoció que la intención original de Dios para la expresión sexual era entre un hombre y su mujer casados (Génesis 2:24) y que la homosexualidad es una desviación del diseño divino original (Romanos 1:26–27). En última instancia, la prohibición bíblica de la homosexualidad no fue temporal, sino que es eternamente moral.

ARGUMENTO #9

“La gente es más importante que las reglas y reglamentos. Amar a los demás debería ser nuestra principal prioridad, aunque sea a través de una relación homosexual”.

RESPUESTA:

En el primero de los diez mandamientos, Dios claramente declaró: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3). Si usted es más importante para su amigo que Dios y su ley escrita, entonces usted ha tomado el lugar que sólo Dios debe tener.

ARGUMENTO #10

“Dios es un Dios de amor y no está en contra de una relación de amor homosexual. La Biblia dice: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios” (1 Juan 4:7).

RESPUESTA:

Es verdad que Dios es un Dios de amor. 1 Juan 4:16 dice: “Dios es amor”. Pero también declara en Mateo 5:48: Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Un Dios perfectamente lógico no puede aceptar cualquier tipo de expresión sexual (como la infidelidad matrimonial, el incesto o la homosexualidad). Él declara en muchas ocasiones que esos actos son pecaminosos, porque son contrarios a su carácter moral. El mandato de Dios de amar a otros no contradice su exhortación a la pureza sexual.

ARGUMENTO #11

“La iglesia no ha mostrado amor por los homosexuales, sino condenación y odio”.

RESPUESTA:

Esto es verdad en muchos casos. Un verdadero cristiano debe ser compasivo con los homosexuales y comprender sus necesidades no satisfechas, pero sin descuidar los principios bíblicos. A los cristianos se les dice que hablen la verdad en amor (Efesios 4:15), pero muchos han fallado al no mostrar amor. La falta de amor de la iglesia no anula la verdad acerca de los principios divinos, es evidente que dos errores no hacen un acierto. La falta de compasión de la iglesia no cambia el hecho de que Dios considera que la conducta homosexual es inmoral. Jesucristo quiere perdonar a cualquier persona sin importar qué pecado haya cometido, pero también dice a los inmorales:

“Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. (Juan 8:11)

ARGUMENTO #12

“Shakespeare dijo: “Sé veraz contigo mismo”. Un hombre casado que descubre que es gay, y quiere ser veraz consigo mismo, debería obtener un divorcio y quedar libre de culpabilidad”.

RESPUESTA:

Existen dos problemas con ese razonamiento. En primer lugar, nunca se pide a una persona que se mienta a sí misma. La verdad es que él fue diseñado por Dios para ser heterosexual y él debe aceptar sus heridas emocionales que lo están llevando a la homosexualidad. En segundo lugar, un hombre que es veraz consigo mismo está dispuesto a cumplir su palabra. El voto matrimonial es un pacto para toda la vida. Como casado, si usted es veraz consigo mismo, usted debe cumplir fielmente con su compromiso hasta la muerte o hasta el divorcio. Pero la solución no es el divorcio, sino que obtenga una profunda salud emocional.

“Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”. (Malaquías 2:16)

ARGUMENTO #13

“Puesto que existen muchas iglesias gay, entonces Dios debe aceptar la homosexualidad”.

RESPUESTA:

No se deje engañar. El pecado siempre busca una fachada respetable y ¿qué mejor fachada que la de un santuario? Muchos homosexuales buscan la anuencia de una sociedad que los condena y alivio para sus almas atormentadas buscando la aprobación de Dios para su estilo de vida. Es triste que esas iglesias gay se hayan dejado engañar, porque la posición de Dios en cuanto al pecado nunca cambia. Él no condena la homosexualidad en una sección de la Biblia diciendo que es mala o antinatural y en otra porción la considera justa y natural. No existe la forma correcta, ni el lugar correcto, ni las circunstancias correctas, ni las condiciones correctas ¡para hacer lo malo!

“Que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno”. (Isaías 7:15)

ARGUMENTO #14:

“Es cruel e injusto esperar que yo cambie mi orientación homosexual… porque es imposible cambiar”.

RESPUESTA:

Dios nunca nos pide que seamos santos y puros sin darnos el poder para serlo. En 1 Tesalonicenses 5:14 dice: “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”. Lo que es imposible lograr con su propio esfuerzo es completamente posible a través del poder del Señor. Lucas 1:37 afirma: “porque nada hay imposible para Dios”.

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Versión la versión Reina-Valera 1960

Copyright © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina;

Copyright © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Usado con permiso.

Hunt, J. (1990–2011). 100 Claves Bíblicas para Consejería (Vol. 54, pp. 1–50). Dallas, TX: Esperanza para el corazón.

Hunt, J. (1990–2011). 100 Claves Bíblicas para Consejería (Vol. 54, p. 1). Dallas, TX: Esperanza para el corazón.

LA SEXUALIDAD HUMANA

La doctrina del yo autónomo, mencionada en el capítulo seis, con su panacea para derechos y libertades, ha resultado en una redefinición de la sexualidad humana en la civilización occidental. Lo que era impensable hace unas pocas décadas, gradualmente llegó a ser conversable, y ahora es aceptable. El deseo de legitimar el estilo de vida homosexual es parte de la estrategia para hacerlo aceptable. Está funcionando. En la política, en el comercio, en la televisión y en otras entretenciones, y en las artes, el estilo de vida homosexual se presenta comúnmente como un estilo de vida alternativo. ¿Qué debemos pensar de esto? Como parte de las «guerras de culturas» que están destruyendo la sociedad, ¿será esto un asunto de autoridad moral? Este libro arguye que sí. Nuestra meta es concentrarnos en lo que Dios ha dicho acerca del asunto, y construir una estrategia para impactar a la cultura en esta área.

LA BIBLIA Y LA SEXUALIDAD HUMANA

Cuando conversamos acerca de la homosexualidad, los evangélicos normalmente apuntan al código de Levítico, a Sodoma y Gomorra, o a lo escritos de Pablo en el Nuevo Testamento. Creo que esto es un error. El lugar para comenzar es Génesis 2. Después de dar instrucciones claras a Adán acerca de la mayordomía en el huerto de Edén, Dios concluye que no es bueno que Adán esté solo (v. 18). Para probar esto a Adán, Dios le trae todos los animales para que les ponga nombres (vv. 19, 20). Aunque esto establece su autoridad sobre los animales, también sirvió como lección objetiva para Adán. Él era la única criatura de Dios que estaba verdaderamente solo. Así que Dios creó a la mujer para ser su complemento, su ayuda idónea (vv. 21–23).

Moisés ofrece un comentario teológico sobre lo que Dios hizo con Adán y Eva (vv. 24, 25). Primero, Dios establece el paradigma para el matrimonio. El hombre dejará a su padre y a su madre con la comprensión consciente de que está formando una nueva unidad familiar. En segundo lugar, esto significa «unirse» a su esposa. En tercer lugar, al separarse de la familia y comprometerse con su esposa, él y su esposa «serán una sola carne». Este concepto simboliza las relaciones sexuales que une a los dos seres humanos físicamente, pero también simboliza la fusión de dos personalidades, hombre y mujer, en una unidad complementaria. Sus personalidades, sus idiosincrasias, y sus identidades únicas permanecen; no terminan. En lugar de eso, estos dos seres humanos totalmente distintos se unen en un complemento perfecto en que los dos —ahora juntos— sirven a Dios en su integridad.

En el versículo 25, Moisés comenta que estas personas están «desnudas» y no tienen «vergüenza». Estaban tan completamente centrados el uno en el otro que no pensaban en sí mismos; cada uno pensaba en el otro. Podemos inferir correctamente que su unidad sexual estaba caracterizada por una ausencia de vergüenza o incomodidad. Su amor físico era bello y satisfactorio; no había ninguna lujuria carnal o egoísta. La maravilla del amor romántico estaba perfectamente presente en este primer matrimonio.

Teológicamente, ¿qué aprendemos de este pasaje? ¿Cómo establece este pasaje el modelo para una comprensión apropiada de la sexualidad y el matrimonio? Permítame sugerir varias lecciones:

• Cuando Jesús y Pablo tratan los temas del matrimonio y la sexualidad humana, siempre hacen referencia a esta ordenanza de la creación de Génesis 2:18–25 (Mateo 19:1–12; Marcos 10:1–12; 1 Corintios 7:10, 11). Lo que se postula en estos versículos trasciende la cultura y el tiempo. Constituye el ideal de Dios para la sexualidad y el matrimonio.

• El matrimonio debe ser monógamo y heterosexual. De este pasaje es imposible justificar la poligamia o la homosexualidad. Nos da la norma, el ideal para todos los matrimonios. Esto no es una opción para los seres humanos. Con esta norma establecida para el matrimonio en la ordenanza de la creación, los otros pasajes bíblicos acerca de la sexualidad humana son comparados con Génesis 2. Cada uno explica que la fornicación, el adulterio, y la homosexualidad son aberraciones, un alejamiento radical de la norma clara de Dios.

• Génesis 9:1–11 es la historia de Sodoma, la cual Dios destruye totalmente con fuego. Los comentaristas homosexuales ven el pecado de los hombres como una violación de los códigos de hospitalidad en el cercano oriente de aquella época. Pero el versículo cinco y la respuesta de Lot en el versículo ocho demuestran sin duda que estos hombres estaban pensando en relaciones homosexuales. Es un alejamiento deliberado de la revelación clara en Génesis 2.

• En Levítico 18:22, 29 y 20:13, los comentaristas homosexuales frecuentemente arguyen que ponemos de lado otras partes de la ley levítica, y preguntan por qué ponemos tanto énfasis en esta ley. Aunque la obra de Cristo en la cruz del Calvario puso fin a la práctica de muchas de las leyes levíticas (el argumento de Hebreos), los asuntos de la sexualidad humana trascienden la ley, por causa de la ordenanza de la creación en Génesis 2. Lo que dice Dios en Levítico 18 y 20 está estrechamente ligado a sus normas establecidas en la creación. La homosexualidad es éticamente algo malo.

• El argumento de Pablo en Romanos 1:26, 27 acerca de las prácticas sexuales degradadas citadas en los versículos se centra en su uso de la palabra «natural». Los comentaristas homosexuales arguyen que Pablo está condenando la infidelidad en una relación homosexual, y no la homosexualidad misma. Sin embargo, «natural» y «contra naturaleza» solamente pueden entenderse como la adherencia o la desviación de alguna norma que determina lo que significa natural o contra la naturaleza. Esa norma solamente puede ser la norma establecida en la ordenanza de la creación en Génesis 2.

• Para motivar a los corintios a salir de su apatía espiritual y su complacencia, Pablo da una lista en 1 Corintios 6:9 de las varias categorías de pecadores que Dios no dejará entrar en su reino. La meta de Pablo es que se examinen. Entre los pecadores en la lista están los «afeminados» y los homosexuales («los que se echan con varones»). Paul Feinberg sostiene que estas dos palabras griegas ponen énfasis tanto en la persona activa como en la persona pasiva de una relación homosexual. El énfasis del pasaje no está en la infidelidad de la pareja homosexual, como proponen los comentaristas homosexuales, sino en el acto mismo de la homosexualidad.

• En 1 Timoteo 1:10, Pablo también condena la homosexualidad como algo contrario a la «sana doctrina». El problema no es la infidelidad a una pareja homosexual. El problema es practicar algo que viola la norma que Dios ha revelado claramente. En este caso, la «sana doctrina» es la revelación de Dios en su ordenanza de la creación; tal como los «mentirosos», los «secuestradores», los «perjuros», y otros violarían sus normas reveladas en otros pasajes (los Diez Mandamientos, por ejemplo).

En resumen, la Biblia condena rotundamente el estilo de vida homosexual como contrario a la norma ética establecida por Dios en su ordenanza del matrimonio en la creación. Sin alguna pauta para resolver el debate ético acerca de la homosexualidad, habrá confrontaciones continuas dentro de la cultura. La Palabra de Dios provee esa pauta; la respuesta humana de la obediencia es la única opción aceptable.

LA CAUSA —¿GENÉTICA O AMBIENTAL?

Hay un gran debate entre psicólogos y eruditos acerca de la causa de la homosexualidad. ¿Es determinada genéticamente o por el ambiente? Los de la comunidad homosexual arguyen apasionadamente que la homosexualidad es determinada genéticamente. Los que pertenecen a la comunidad homosexual religiosa dicen que es un don de Dios; sostienen que cada uno es creado por Dios y no hay nada que se pueda hacer. Simon LaVay, homosexual, ha hecho pruebas con cadáveres de hombres homosexuales, y ha encontrado que tienen la glándula pituitaria más grande que los que no son homosexuales. Jeffrey Satinover presenta evidencia convincente que pone en duda la investigación de LaVay, y cuestiona la investigación y los datos de otros que sostienen que la homosexualidad es algo genético.

Las conclusiones de Satinover parecen mostrar definitivamente que la homosexualidad es un estilo de vida aprendido, producido por las circunstancias en la vida que llevan a elegir la homosexualidad. Esta no es una posición muy popular hoy en día, especialmente en muchas universidades y entre los miembros de la Asociación Americana de Psiquiatría, que antes veía la homosexualidad como una patología que necesitaba tratamiento. Satinover muestra que la razón que esta organización cambió su posición no fue debido a la ciencia sino a la política.

En este momento, no hay consenso sobre esta pregunta. El libro de Satinover es una denuncia de la motivación de ser políticamente aceptable que mueve tantas organizaciones profesionales, incluso que mueve el movimiento homosexual. Buscan la legitimidad, y manipulan la evidencia y la investigación de tal manera que la logren. Otros investigadores serios, algunos que son cristianos evangélicos, todavía sostienen que la genética tiene algún rol en la causa de la homosexualidad. Hay un punto importante que debemos recordar: aunque hubiera un rol de la genética en causar la homosexualidad, la Biblia todavía la condena, y el poder de Dios es suficiente para superarla, sea lo que sea su causa.

LA HOMOSEXUALIDAD Y LA IGLESIA

Durante las últimas décadas, el debate sobre la homosexualidad ha impactado profundamente la iglesia de Cristo. Un repaso de algunos de los temas prominentes demuestra la complejidad del debate para el cristianismo. Permítame mencionar algunos eventos:

• El movimiento de la Metropolitan Community Church (Iglesia comunitaria metropolitana) está creciendo en los Estados Unidos. Reclamando ser evangélica, esta «denominación» lee la Biblia, enseña la Biblia, y defiende el estilo de vida homosexual como totalmente bíblico. Hice un resumen de algunas de sus interpretaciones de pasajes sobre la homosexualidad anteriormente en este capítulo. Un grupo similar es Evangelicals Concerned [Evangélicos interesados], con su centro en New York.

• La mayoría de iglesias grandes tradicionales están luchando sobre la decisión de ordenar homosexuales practicantes para el ministerio. Produce conflicto en muchas denominaciones, incluso divisiones, cuando no se resuelve. Otras están discutiendo el asunto de matrimonios del mismo sexo. ¿Los pastores deben administrar tales ceremonias? Las denominaciones como la United Methodist Church [La Iglesia Metodista Unida] están profundamente divididas sobre esta pregunta.

• Dos «evangélicos», Letha Scanzoni y Virginia Mollenkott, publicaron un libro en 1978 que sacudió el mundo evangélico. Se llama Is the Homosexual My Neighbor? [¿Es mi prójimo el homosexual?], y su respuesta es que ¡Sí!

Los temas de discusión sobre la homosexualidad son masivos y abarcan mucho. Pero la pregunta fundamental todavía es ¿qué ha dicho Dios? Este capítulo sostiene que la ordenanza de la creación no da lugar al estilo de vida homosexual. Es un pecado y debe ser enfrentado como tal.

CÓMO CONFRONTAR Y DISCIPULAR AL HOMOSEXUAL

En el año 1985, Don Baker publicó un libro, Beyond Rejection [Más allá del rechazo], que relata la historia de Jerry, quien luchaba con la homosexualidad desde su niñez, durante el seminario, y en su matrimonio. Provee una perspectiva de las dificultades en esta lucha, y también de la esperanza que se encuentra en Jesucristo. Basado en el equilibrio de este libro, quisiera sugerir varios puntos de acción para enfrentar la realidad homosexual en nuestra cultura:

• ¡Recuerde que para la cultura homosexual, los evangélicos somos el enemigo! Ya que la Biblia habla tan claramente sobre este tema, y los evangélicos reflejan esta verdad, no hay lugar para acomodos o discusión. La paciencia, el amor, y la compasión son necesarios al desarrollar relaciones.

• Recuerde que la homosexualidad es un pecado. Ese es el punto de la parte anterior de este capítulo. Pero no es el «peor» pecado. La gracia de Dios es completamente suficiente para ayudarlos con esta atadura. Aunque es escandaloso, este pecado no es tanto peor que otros.

• El amor incondicional es un requisito absoluto en el ministerio con los que están esclavizados a este pecado. La compasión, la empatía, la paciencia, y el compromiso sobre largo tiempo son requisitos necesarios. La realidad es que muchos volverán a caer en el mismo estilo de vida, aun después de convertirse a Cristo. Por eso las organizaciones como Exodus International [Éxodo Internacional] son tan importantes. Un grupo de apoyo para animar y para pedir que se rinda cuentas es clave para el ministerio de esta organización.

• El arrepentimiento siempre debe ser la meta. Tienen que romper con su pasado y con su estilo de vida. No hay término medio en esto. Aquí también Exodus International es clave para ministrar al homosexual.

No hay ninguna señal que este debate vaya a calmarse en esta guerra cultural en la civilización occidental. De alguna manera la iglesia de Cristo debe poder declarar por un lado que este estilo de vida es moralmente y éticamente malo, mientras por otro lado extiende la mano de amor, aceptación y compasión. Solamente Dios, obrando por su Espíritu Santo que capacita la iglesia, puede lograr esta tarea difícil y aparentemente imposible.

Nyenhuis, G., & Eckman, J. P. (2002). Ética cristiana (pp. 251–259). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

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