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¿ES REALMENTE TAN MALO EL ABORTO?

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¿ES REALMENTE TAN MALO EL ABORTO?

¿ES REALMENTE TAN MALO EL ABORTO?

Fue impresionante visitar el monumento conmemorativo a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial en Washington, D. C., y ver 4.000 estrellas en la pared, cada una simbolizando cien seres humanos muertos en el conflicto. Estados Unidos perdió 400.000 vidas durante esta guerra. Canadá perdió 40.000. Pero si levantáramos un monumento similar conmemorando a los niños no nacidos, asesinados por el aborto, se necesitarían tres de estas paredes para incluir los abortos provocados en un solo año. Tres veces el número de niños no nacidos pierde la vida en un solo año que el número de nuestros soldados que murieron en la Segunda Guerra Mundial.

Introducción

En el año 2005, hospitales y diversas clínicas realizaron 1.2 millones abortos en los Estados Unidos y más de 96.000 en Canadá. Dos de cada 10 embarazos terminaron en un aborto provocado. En los abortos legales realizados en los Estados Unidos (desde 1973) y en Canadá (desde 1969), han muerto más de 53 millones de niños no nacidos. Para poner esto en perspectiva, la población total en ambos países suma alrededor de 350 millones. Los abortos legales han causado la muerte del equivalente a una séptima parte de nuestra población.

Los historiadores estiman que el Holocausto nazi exterminó entre 10 y 11 millones de personas, incluyendo a seis millones de judíos. Muchos de ellos eran niños. El aborto legal en los Estados Unidos y Canadá ha causado el exterminio de cinco veces más vidas que el Holocausto.

Tenemos que tener una base racional y ética sólida para sancionar legalmente el dar fin a 53 millones de vidas en nuestras naciones, sin contar los más de un millón que mueren cada año. ¿Cómo serían hoy estos millones de personas, desde infantes hasta adultos mayores de cuarenta años, si hubieran vivido? Su exterminio de la faz de la tierra requiere una justificación convincente.

¿Cuál es la justificación para el aborto legal? Examinemos los argumentos que usan los que promueven el aborto, a fin de determinar lo sólido que es el fundamento sobre el cual se basa esta práctica.

¿ES REALMENTE TAN MALO EL ABORTO?
                                                       Pequeño feto Abortado

Argumentos a favor del aborto

Argumento 1: El feto no es una vida humana, por lo tanto puede ser exterminado.

Aunque el feto llegará a ser una criatura humana, este argumento dice que todavía no lo es. Pero la ciencia indica lo contrario.

Primero, las palabras embrión y feto son palabras griegas y latinas que sencillamente significan “joven”. Cuando los científicos hablan de un embrión o feto humano, no lo están poniendo en la categoría de otra especie, sino simplemente usando una terminología técnica para esta etapa de desarrollo, como las palabras infante, niño, adolescente y adulto. El feto humano es un ser humano joven en la matriz. Es natural y correcto que las mamás hablen del feto como “mi bebé” o que los libros sobre embarazo digan “su hijo”.

Segundo, desde la concepción, el bebé tiene su propio código genético que lo identifica como una homo sapiens, integrante de la raza humana. El ADN del bebé tiene un código distinto de la madre, prueba que no es parte del cuerpo de ella, sino un individuo distinto que vive temporalmente dentro de ella.

Tercero, la imagen del ultrasonido muestra que desde el principio del proceso de desarrollo, el embrión crece produciendo una forma humana reconocible. La criatura no es una masa de tejidos, sino un bebé altamente complejo, aunque diminuto. A las tres semanas de su concepción, el corazón del bebé comienza a latir y bombear sangre por el cuerpo. A las seis semanas, se pueden rastrear las ondas cerebrales. Prácticamente todos los abortos quirúrgicos silencian a un corazón que late y a un cerebro que funciona. A las ocho semanas, los brazos, manos, piernas y pies están bien desarrollados, y se están empezando a formar las impresiones digitales. A las once semanas de su concepción, ya funcionan todos los órganos del bebé. Para el final de primer trimestre, el bebé patea, gira, da volteretas, abre y cierra las manos y hace expresiones faciales.

De acuerdo con cualquier norma razonable, un feto humano es un ser humano joven. Matar a un bebé inocente es homicidio. Es por eso que los productos del aborto son tan grotescos: manos, pies y cabezas cercenados, envueltos en bolsas y descartados. En un nivel intuitivo, esto lo sabemos. La gente puede hacer caso omiso a la imagen de carne de res o a la pata de un pollo, pero las imágenes del aborto nos horrorizan y duelen porque son imágenes de un cuerpo humano desmembrado. Los niños no nacidos son seres humanos preciosos y deben ser protegidos.

Argumento 2: El feto no es totalmente humano porque depende de otro.

¿Acaso un bebé canguro no es canguro porque vive en la bolsa de su madre? Por supuesto que sí lo es. El lugar o situación de un ser humano no lo hace menos humano. Los argumentos a favor del aborto fundados en la dependencia se basan en una premisa peligrosa. Si una dependencia hace que la persona sea menos humana, entonces sobre esa premisa tendríamos el derecho de asesinar a infantes fuera de la matriz, a personas en diálisis, a los discapacitados y a los ancianos. ¿Tenemos el derecho de asesinar a todas las personas que dependen de alguien o algo?

Piense en dos madres que llevan varios meses de embarazo. Un bebé nace prematuro, mientras que el otro permanece en la matriz. El primero depende totalmente de la intervención médica para sobrevivir, y el otro del cuerpo de su madre. ¿Es correcto matar al bebé que nació prematuramente? ¿Cómo reaccionaría el personal del hospital si la madre entrara a la sala de neonatología con un cuchillo para atacar a su hijo? Si no está bien matar al bebé prematuro, entonces ¿porqué está bien matar al bebe en la matriz? Ambos son dependientes. Ambos son infantes. Ambos tienen que tener protección legal.

Argumento 3: La mujer tiene derecho de hacer lo que quiere con su cuerpo.

Coincidimos en la autoridad de la mujer sobre su cuerpo. Pero hay límites a lo que podemos correctamente hacer con nuestro cuerpo, incluyendo causarle daño a otro ser humano. El aborto involucra la muerte de su hijo. Argumentar que el feto vivo es parte del cuerpo de la madre es contra toda lógica. ¿Qué órgano de su cuerpo es? Cuando late el corazón del niño no nacido, ¿de quién es el corazón? Cuando se pueden rastrear las ondas del cerebro del feto, ¿de quién es el cerebro? Cada embarazo involucra a dos personas, una madre y un hijo; se deben tener en cuenta los derechos de ambos.

Cuando hablamos de los derechos de dos seres humanos, tenemos que cuidarnos de que la persona de más poder no se aproveche de la más débil. Es responsabilidad del fuerte proteger al débil. Y es especialmente la responsabilidad de la madre proteger a su hijo. ¿Tiene alguna madre el derecho de hacer lo que le plazca con sus hijos? Al contrario, tiene la responsabilidad de cuidarlos o de asegurarse de que alguien más los cuide. Es cierto que la maternidad requiere sacrificio. Pero debemos esperar que los adultos sacrifiquen sus recursos y libertades cuando sea necesario para preservar la vida de los niños.

Argumento 4: El sexo y la reproducción son asuntos privados en los cuales no debemos inmiscuirnos.

Creemos que la sexualidad humana es un asunto muy privado: expresa la intimidad profunda que comparten esposo y esposa. Pero el sexo tiene consecuencias muy públicas. La manera como practicamos nuestra sexualidad contribuye a la contención o a la propagación de enfermedades, a tratar a la mujer con respeto o violación, al cuidado o al abuso sexual de niños y al fortalecimiento o a la disolución de las familias que son el fundamento de la sociedad. Por lo tanto, la sociedad tiene un interés apremiante de resguardar la dignidad del matrimonio, de la mujer y del niño con respecto al sexo y a la reproducción.

Hay quienes argumentan que la Constitución de los Estados Unidos garantiza la privacidad en asuntos sexuales y reproductivos. Lea la Constitución y verá que no encontrará en ella tal derecho. En realidad, la Cuarta Enmienda reconoce el derecho a estar seguros contra “pesquisas y aprehensiones arbitrarias” sin una “orden judicial”, pero nada dice sobre sexualidad, niños o abortos.

Alguno puede decir sarcásticamente: “Yo creía que lo que hacía en mi dormitorio era asunto mío”. Pero si hay una causa razonable para creer que usted está asesinando a un niño en su dormitorio, entonces pasa a ser una cuestión que requiere la intervención pública por parte de las autoridades. La privacidad no es un derecho moral absoluto. Pero asesinar a un niño es un mal moral absoluto.

Argumento 5: Hacer que el aborto sea ilegal obligaría a las mujeres a recurrir a abortos peligrosos y clandestinos.

La idea del aborto realizado crudamente, resultando en que la madre muere desangrada (y en un bebé muerto) ha sido usada ampliamente por los defensores del aborto legal. Pero en realidad, el 90 por ciento de los abortos realizados antes de que se legalizara el procedimiento, lo hacían médicos en sus consultorios. La idea de que miles de mujeres morían anualmente antes de que se legalizara el aborto es un mito. En 1972, treinta y nueve mujeres murieron en los Estados Unidos por abortos provocados. El American Journal of Obstetrics and Gynecology (Periódico americano de obstetricia y ginecología) (26 de marzo de 2010) admite que la legalización del aborto no ha tenido “mayor impacto en [reducir] el número de mujeres que mueren por un aborto en los Estados Unidos… el aborto legal es ahora la causa principal de muertes maternas relacionadas con el aborto en los Estados Unidos”.

Cada mujer que muere por un aborto fallido es una pérdida trágica. Pero también lo es cada criatura que muere por un aborto exitoso. No debiéramos legalizar la muerte de bebés con el fin de que el procedimiento sea más seguro para los adultos involucrados. Además, el aborto tiene riesgos médicos y psicológicos; hacer que sea ilegal en realidad protegería la vida y salud de millones de mujeres.

Argumento 6: Mejor morir antes de nacer que vivir como un hijo indeseado.

Primero, dar a un ser humano el poder de determinar la vida futura de otro individuo basado en que sea “deseado” o “indeseado” es muy peligroso. ¿Acaso tenemos el derecho de dar muerte a alguien basándonos en si lo deseamos o no? Tal punto de vista lleva a las sociedades de alta cultura a cometer genocidio contra los que sufren problemas mentales y las razas “inferiores”.

Segundo, ¿jamás llega a ser deseado el niño por alguien? Muchas madres no deseaban el embarazo, pero quieren al hijo, especialmente después de nacer. También existen muchos padres que desean adoptar a un hijo. Decir que el niño no es deseado ahora por su madre no significa que nunca será amado.

Tercero, este argumento tiene implicaciones horrorosas para los niños “indeseados” ya nacidos. Si es mejor dar muerte al bebé que dejar que no sea deseado, entonces ¿qué implica esto para los niños que no tienen un hogar? ¿Niños con padres abusivos? ¿Sería benévolo matar a estos niños? Por supuesto que no; el amor nos llama a enseñar a sus padres a quererlos y cuidarlos o a encontrarles padres adoptivos. De la misma manera, si los niños no nacidos realmente “no son deseados”, debemos tratar de ayudar a sus madres a verlos de un modo diferente o ayudar a los niños a encontrar padres adoptivos. ¿Sabía usted que Steve Jobs no fue deseado por la madre que le dio a luz ni por los padres adoptivos que el gobierno escogió para él inicialmente?

Cuarto, ¿qué nos da el derecho para decidir si es mejor que alguien viva o muera? ¿Somos nosotros dueños de la vida de esa persona? ¿Sabemos con certidumbre el futuro del niño? ¿Acaso no sucede que muchos niños “indeseados” superan sus impedimentos físicos o emocionales en su juventud y funcionan como ciudadanos adultos provechosos? ¿No sucede que muchas personas en situaciones dolorosas, con todo escogen sabiamente vivir en lugar de quitarse la vida?

Al final, el argumento que parece compasivo para el niño “deseado” no tiene sentido. En el mejor de los casos, es ilógico; en el peor de los casos, es la máscara que esconde un egoísmo fatal.

Argumento 7: Los defensores pro vida están tratando de imponer sus creencias en los demás.

En realidad, todo el que participa en un aborto impone por la fuerza su manera de pensar, principalmente sobre el niño no nacido, de hecho con tanta fuerza que resulta en su muerte. Si el niño no nacido es un ser humano, entonces, ¿cómo puede uno ser acusado de imponer por la fuerza su manera de pensar en otro cuando está tratando de proteger la vida del niño de manos asesinas? Si el niño no nacido es un ser humano, entonces el aborto es homicidio. Si el aborto es homicidio, tenemos que hacer todo lo esté a nuestro alcance para evitarlo.

La Declaración de la Independencia dice: “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados”. En la actualidad los derechos de algunos son más “iguales” que otros porque su “libertad y búsqueda de la felicidad” aparentemente justifican quitarles la “vida” a otros. Esto socava seriamente el fundamento político de nuestra nación. Pero si las personas utilizan su poder popular de votar a fin de dirigir al gobierno a proteger el derecho a la vida del ser humano, sencillamente hacen lo que la Declaración de la Independencia dice que debieran hacer.

Después de examinar críticamente siete argumentos básicos en pro del aborto a pedido, ¿podemos honestamente llegar a una conclusión racional y basada en la ética de que el aborto debería ser legal? Estos son argumentos poco sólidos para asesinar cada año a más de un millón de bebés. Esto se hace evidente especialmente cuando consideramos que menos del 5% de los abortos provocados son por violación, incesto o peligro para la vida de la madre. Más del 95% de los abortos se realizan por cuestiones económicas, de trabajo, conveniencia personal u otras razones egoístas. ¿Son convincentes estas razones para matar a seres humanos?

Hasta aquí nos hemos concentrado en refutar los argumentos de los defensores del aborto con sus propios razonamientos. Pero el aborto comprende muchos otros aspectos, los gritos del no nacido al sufrir dolor y muerte; cortar, rebanar, quemar, envenenar y desangrar acompañan al aborto; la trágica sepultura del no nacido en botes de basura o su cremación en incineradores; la ansiedad pos parto, depresión, sentido de pérdida, ira, remordimiento, pesadillas, infertilidad y analepsis de las madres asesinas.

Volvámonos ahora a un tribunal más alto que el razonamiento y las consecuencias humanas. Somos llamados a una tarea aún más importante, declarar positivamente las verdades y proclamaciones de la Palabra de Dios que están involucradas directa y/o indirectamente en el tema del aborto. “A la ley y al testimonio! Si no difieren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isa. 8:20).

Proclamaciones de la Palabra de Dios

Proclamación 1: Dios creó a la humanidad a su propia imagen.

La mayoría de las personas saben que los seres humanos están en un nivel diferente al de los animales. Aun la teoría de la evolución no puede borrar completamente el sentido que la mayoría de las personas tiene acerca de lo sagrada que es la vida humana. Los animales son hermosos y valiosos, pero daríamos muerte a un oso pardo sin ningún cargo de conciencia para salvar a un niño.

La Biblia explica este sentido de la santidad de la vida humana cuando dice en Génesis 1:27, “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. El hombre y la mujer, sea cual fuere su edad, tiene un valor especial muy por encima de de las aves y bestias (Mat. 10:31) porque son la creación más especial de Dios sobre la tierra. Debemos valorar y proteger a los seres humanos, no solo por ser útiles, sino porque representan la gloria de Dios de una manera única.

Proclamación 2: Dios, como Rey soberano, gobierna la vida y la muerte, las capacidades y discapacidades.

Sabemos que no es correcto “jugar a ser Dios” con la vida de otros. Comprendemos que no tenemos el derecho de tratar a las personas como si las poseyéramos y pudiéramos disponer de ellas como se nos da la gana. La Biblia lo explica diciendo que Dios es el Rey que posee y gobierna toda su creación (Sal. 95:3-5). Solo él tiene el derecho soberano de hacer su voluntad con las personas (Dan. 4:35).

Cuando Dios creó al mundo no había muerte ni dolor; todo era “bueno en gran manera” (Gén. 1:31). La muerte vino por la desobediencia de Adán a la ley de Dios (Gén. 2:17; Rom. 5:12). Pero aun así, Dios conservó su soberanía sobre la vida y la muerte humana. “Jehová mata, y él da vida” (1 Sam. 2:6). Gobierna sobre las capacidades y discapacidades humanas. “Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?” (Éxo. 4:11). Entonces la Biblia nos enseña a recibir cada vida humana de la mano de Dios, aun si es un nene nacido con una discapacidad o a una situación familiar difícil. Dios tiene maneras maravillosas de sacar algo bueno de lo malo (Gén. 50:20). Hemos de doblegarnos ante su autoridad como Rey del universo y no tratar de jugar a ser Dios con la vida de otras personas.

El aborto traspasa a territorio divino cuando el hombre toma en sus propias manos lo que pertenece solo al Señor. Insulta su soberanía, y neciamente se toma la autoridad de decidir cosas para las cuales no tiene la sabiduría debida. Considere el siguiente caso histórico. El padre tiene sífilis, la madre tiene tuberculosis. Ya han tenido cuatro hijos, el primero es ciego, el segundo falleció, el tercero es sordomudo y el cuarto tiene tuberculosis. La madre está embarazada de su quinto hijo. ¿Le haría usted un aborto? De ser así, ¡entonces habría dado muerte a Ludwig van Beethoven (1770-1827), famoso compositor y pianista alemán! Jugar a ser Dios con las vidas humanas produce resultados trágicos.

 

Proclamación 3: Dios prohíbe la matanza de la vida humana inocente.

Aun después de la caída, aunque el corazón del hombre estaba totalmente corrompido por el pecado (Gén. 6:5), Dios nos dijo que quedan vestigios de su imagen (Stg. 3:9); y por lo tanto hemos de tratar la vida humana con gran respeto. Dios dice en Génesis 9:6: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”. El sexto de los Diez Mandamientos dice: “No matarás” (Éxo. 20:13), lo cual en su contexto significa que no hemos de quitar una vida humana inocente. Matar a inocentes es atacar a Dios, porque ellos llevan su imagen sagrada.

Proclamación 4: Dios revela la persona humana que es el niño no nacido.

Dios forma personalmente a cada niño en la matriz. Job dijo: “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida” (Job 33:4). David se regocijó: “Porque tú… me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;… y mi alma lo sabe muy bien” (Salmo 139:13-14). Lo que Dios forma en la matriz es un “yo”, una persona que tiene un “alma”.

David también confesó: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Sal. 51:5). Desde su concepción en la matriz, David estaba “en pecado”. Los objetos y animales no pueden ser pecadores; no tienen ninguna responsabilidad moral. Solo el ser humano puede ser pecador. Por lo tanto, la triste realidad de que estamos en un estado pecaminoso desde la concepción prueba que la concepción crea a la persona humana. El aborto es un ataque contra la persona humana con la intención de matarla. Es homicidio premeditado.

Proclamación 5: Dios declara su juicio contra los asesinos del no nacido.

El Señor tiene una compasión especial por el débil, sea un extranjero, una viuda o un huérfano, cuando es oprimido por los que tienen más poder que él. Amenaza con desatar su ira mortal contra los opresores (Éxo. 22:21- 27). No hay nadie más vulnerable que un niño antes de nacer.

Por esta razón, Dios incluyó esta ley en su legislación para Israel: “Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida” (Éxo. 21:22-23). “Abortare” es literalmente “su vástago sale”. La ley contempla un daño accidental de la mujer embarazada con el resultado de un aborto, cuando dos hombres están peleando. Si Dios decretó el castigo de un aborto provocado accidentalmente, ¿cuánto más castigará el aborto intencional? Dios aborrece todos los crímenes contra mujeres, pero una violencia contra mujeres embarazadas lo provoca a castigar especialmente a la nación ofensora (Amós 1:13).

Esto no justifica la venganza personal o los actos de violencia contra los que realizan abortos. Pero sí nos advierte de que si nuestra nación no protege a los inocentes, entonces Dios tratará severamente a nuestra nación. El senador Jesse Helms[1] escribió: “El nivel más alto de cultura moral es aquel en que el pueblo de una nación reconoce y protege la santidad de la vida humana inocente… Grandes naciones mueren cuando dejan de vivir según los grandes principios que les dio visión y fuerza para superar la tiranía y la degradación humana. Ninguna nación puede seguir libre o ejercer un liderazgo moral cuando ha adoptado la doctrina de la muerte”.

Proclamación 6: Dios llama a los pecadores al arrepentimiento para el perdón de los pecados.

Cuando declaramos las proclamaciones de Dios contra el aborto, lo hacemos con tristeza, conscientes de que todos hemos pecado de muchas maneras (Rom. 3:23). Hablamos como pecadores que hemos sido objetos de la misericordia de Dios, invitando a otros pecadores a encontrar la misma misericordia. Con este propósito, Dios envió a Cristo a morir por los pecadores y a resucitar: “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hech. 5:31).

En Cristo Jesús, hay una promesa de perdón para todos los que vienen a él. Pero la promesa está asociada con el mandato de arrepentirse (Luc. 24:47). El arrepentimiento es el don de Dios para salvación del pecador por medio del cual, teniendo un sentido de lo malo de su pecado y de lo buena que es la misericordia de Dios en Cristo, se vuelve del pecado a Dios con dolor y aborrecimiento por su pecado, y con la firme decisión de obedecer a Dios con la ayuda de su gracia.

Quizá haya sido usted partícipe de un aborto: un padre que alentó que se diera muerte a su hijo, una madre que se sometió a los instrumentos mortales, un doctor o enfermero que realizó el procedimiento, un partidario del aborto como política pública, o meramente un ciudadano silencioso que ha permitido que millones de niños mueran sin alzar su voz para protestar. Si este es su caso, entonces es culpable de derramar sangre contra la imagen de Dios.

Pero el Señor Jesucristo lo invita: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve vendrán a ser como blanca lana” (Isa. 1:18). Le extiende sus manos traspasadas por los clavos, llamándole a “venid a mí”, y prometiendo: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo su pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isa. 55:1, 7).

¿Qué puedo hacer para marcar la diferencia?

  1. El acto más poderoso sobre la tierra es caer de rodillas y orar persistentemente pidiendo al Señor que intervenga en el mundo y aparte a todas las naciones del aborto. Ore que el Señor dé a los jueces en la Corte Suprema valentía para defender la santidad de la vida y anular la ley Roe vs. Wade, a pesar de lo que diga el pueblo. Ore que los médicos que hacen abortos se arrepientan y vuelvan a sentirse inspirados por su juramento de proteger la vida. Ore que administradores y enfermeras de hospitales guíen a otros que trabajan con ellos con miras a brindar un cuidado que verdaderamente fomente la vida.

Ore por los padres que han perdido a un hijo por el aborto provocado y cuyos corazones están cerrados a la misericordia de Dios. Ore que Dios les conceda confesión, arrepentimiento y el abrazo sanador del perdón divino. Ore por los que están abrumados por el dolor y remordimiento y que desearían tener otra oportunidad para cambiar su decisión. Ore que Dios les sane el corazón quebrantado y les ayude a ayudar a otros a no pasar por un aborto.

Ore por los que están tentados a recurrir a un aborto, que Dios les impida matar a su propio hijo. Ore por las organizaciones que trabajan para proteger la vida. Y tenga la valentía de orar que Dios juzgue a aquellos en posiciones de liderazgo que lo desobedecen.

  1. El aborto florece por culpa de información incorrecta y falta de razonamiento. Escudriñe usted las Escrituras y anime a otros a hacer lo mismo, a fin de evangelizar al pueblo y a educarlo en las enseñanzas claramente definidas de la Escrituras con respecto a la santidad de la vida y lo atroz que es destruir una vida sin una causa buena y justa. Manténgase al tanto de los temas y debates. Lea un buen libro sobre el aborto y enseñe a los jóvenes y a otros la verdad. Un libro viejo, pero todavía útil es The Right to Live, The Right to Die (El derecho a vivir, el derecho a morir) por C. Everett Koop. Uno más reciente es ProLife Answers to ProChoice Arguments (Respuestas pro vida a los argumentos pro elección) por Randy Alcorn.
  2. Contribuya económicamente a las organizaciones que se oponen al aborto y a centros de embarazo que educan y aconsejan a mujeres acerca de la criatura que crece dentro de ellas. No apoye económicamente a las causas y personas que apoyan el Holocausto de abortos.
  3. Deje que su voz sea escuchada, escribiendo a periódicos, diarios y clérigos que apoyan el aborto, al igual que a sus oficiales electos. Llame a su representante y senador o Miembro del Parlamento y pregunte cuál es su posición sobre el aborto. Con respeto pero con firmeza, explique por qué usted se opone.
  4. Dé su tiempo, talentos y finanzas para ayudar a madres solteras necesitadas, a programas de adopción o ministerios que ayudan a mujeres que sufren por su sentido de culpa después de un aborto. Considere la posibilidad de adoptar a niños no deseados, ofrézcase a trabajar como voluntario en centros de embarazos en crisis, o a participar en la tarea de consejería enfrente de las clínicas de aborto. Ministre con compasión y misericordia a los que eso necesitan.
  5. Vaya a las urnas cada vez que hay oportunidad de votar por candidatos que se oponen consecuentemente al aborto. Aunque hay otras cuestiones que afectan el voto, ninguna puede ser más importante que esta. 

 

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