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EL LIBRO DE JOB: LOS SUFRIMIENTOS DE UN HOMBRE JUSTO

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EL LIBRO DE JOB: LOS SUFRIMIENTOS DE UN HOMBRE JUSTO


El libro de job registra el relato de un hombre recto que sufre injustamente y tambien incluye los discursos del hombre justo que sufre y los discursos de sus amigos que intentan explicar las circunstancias de Job.

Bosquejo Del libro de Job

Este libro comienza con un prólogo narrativo que presenta a Job como un hombre recto y exitoso. El prólogo también relata sobre uno de los participantes del concilio celestial, Satanás, quien argumenta con Dios que Job es recto solamente porque piensa que su éxito es una recompensa de Dios; Dios y Satanás acuerdan probar esa hipótesis quitándole a Job todo menos la vida (Job 1–2).

• (Job 3)-Palabras de apertura de Job
• (Job 4–14)-Primer ciclo de discursos
• (Job 15–21)-Segundo ciclo de discursos
• (Job 22–27; 29–31)-Tercer ciclo de discursos
• (Job 28)-Poema de sabiduría
• (Job 32–37)-Discursos de Eliú
• (Job 38–41)-Dios le responde a Job
• (Job 42)-Epílogo narrativo: Intercambio final entre Job y Dios

Análisis literario del libro de Job

Este es uno de los libros  más conocidos de la Biblia hebrea. Como relato de un hombre recto que sufre injustamente como resultado de una apuesta entre Dios y el concilio celestial, ha agitado la imaginación y la indignación de los lectores y de los destinatarios del libro. Este libro también ha provocado diversas reacciones artísticas y literarias  y en la antigüedad, diversos intentos de superar su ofensa.

Job 1–2: Prólogo narrativo.

El prólogo narrativo que con frecuencia se asumía que era una fuente que utilizó el autor del libro, instala el escenario para los discursos que Job y sus amigos presentan en los capítulos 3–37. Describe la riqueza ilimitada de Job en términos de familia y posesiones y su extraordinaria devoción. Aunque el texto no afirma explícitamente que Job le atribuye su riqueza a su justicia personal, la conversación entre Satanás y Dios demuestra que ese es el caso, al menos en lo que concierne a Satanás.
Satanás, que no es la figura demoníaca del judaísmo y el cristianismo primitivos, sino uno de los consejeros celestiales de Dios, presenta el desafío: “¿Acaso teme Job a Dios de balde?” (Job 1:9). Para probar esa propuesta, Dios permite que Job sea afligido tremendamente. Job justifica a Dios, “en todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (Job 1:22). Después que Satanás desafía nuevamente a Dios, Dios le da permiso para actuar sobre el cuerpo de Job siempre y cuando no toque su vida (Job 2:1–6). Satanás aflige a Job con heridas supurantes, y un sufrimiento físico tan profundo que Job no puede hacer otra cosa que sentarse sobre un montón de cenizas y dolerse por su condición, rascándose las heridas con un tiesto de arcilla rota, mientras la esposa de Job lo insta a admitir la pérdida de su integridad diciéndole “maldice a Dios y muérete” (Job 2:9). Job defiende a Dios una vez más, recordándole a su esposa que Dios quien da el bien libremente, es igualmente justo al repartir el mal (Job 2:10). Entonces llegan sus amigos para lamentarse con él y se sientan a su lado en silencio durante siete días (Job 2:11–13).

Job 3–37: Los discursos.

Los discursos comienzan con el lamento de apertura de Job en el capítulo 3. Maldice el día de su nacimiento y el día de su concepción. Anhela que el tiempo pudiera retroceder hasta antes del momento en que fuera concebido, o que hubiera muerto al nacer. Como no le tocó nada de eso en suerte, desea morir. Termina su lamento con las palabras “no hallo reposo, sino sólo agitación” un presagio literario de los discursos de los amigos de Job que siguen.
A continuación hay tres ciclos de discursos. Los dos primeros ciclos tienen estructuras que combinan: Un amigo habla, Job responde.

EL LIBRO DE JOB: Job y sus amigos

Primer ciclo de discursos

Job responde

Capítulos 4–5 (Elifaz)

Capítulos 6–7

Capítulo 8 (Bildad)

Capítulos 9–10

Capítulo 11 (Zofar)

Capítulos 12–14

Segundo ciclo de discursos

 

Capítulo 15 (Elifaz)

Capítulos 16–17

Capítulo 18 (Bildad)

Capítulo 19

Capítulo 20 (Zofar)

Capítulo 21

Tercer ciclo de discursos

 

Capítulo 22 (Elifaz)

Capítulos 23–24

Capítulo 25 (Bildad)

Capítulos 26–27

Capítulo 28 (Poema de sabiduría)

Capítulos 29–31

El tercer ciclo de discursos se aleja del patrón establecido en los dos primeros ciclos. El texto no incluye un discurso obvio de Zofar sino que en su lugar presenta un poema de sabiduría en el capítulo 28. Además, buena parte de las respuestas de Job en los capítulos 26–27 suenan más como si fueran los argumentos de sus amigos que los suyos propios. Esto lleva a algunos a sugerir que en Job 26:1–4 Job interrumpe a Bildad permitiéndole concluir en Job 26:5–14. Job vuelve a hablar en Job 27:1–6, y Job 27:7–23 expresa el discurso de Zofar. En cualquier caso el poema de sabiduría es una interrupción en el esquema general de los discursos (ver más abajo) y los capítulos 29–31 ofrecen la respuesta final de Job a sus amigos.
La idea general de los discursos en los tres ciclos, lo mismo que en los discursos de Eliú en 32–37, es consistente: Todos afirman que Dios es justo al repartir recompensas y castigos de acuerdo a los hechos buenos y malos de las personas. Sin embargo, Clines identifica que cada uno de los amigos de Job tiene su propia contribución y perspectiva distintiva (Clines, Job 1–20, xl-xlii).

• Elifaz sugiere que la impaciencia de Job es el resultado de una falta de perspectiva (Job 4:1–6) y luego ofrece un análisis “ortodoxo” de la situación:
• Dios no causa el sufrimiento de los inocentes sino que les devuelve a los seres humanos según sus obras buenas o malas (Job 4:7–11).
• Los seres humanos nunca son perfectos y por lo tanto deben soportar cierto sufrimiento por su pecado (Job 4:12–21).
• El sufrimiento debe verse como el medio que tiene Dios para modelar y enseñar al alma humana (Job 5:17–27).
• Bildad concuerda en que Dios castiga a los malvados, afirmando que ha visto a Dios cortar de una vez a los pecadores (Job 8:4) y llevarlos a la muerte. Job todavía vive, lo que indicaría que su pecado es leve.
• Zofar afirma que aunque la gente no puede saber todo lo que ha hecho para merecer el castigo, Dios sí lo sabe; Job merece su sufrimiento, sencillamente no sabe lo que Dios sabe y oculta (Job 11:5–6).
• Eliú concuerda en que Dios castiga al malvado, pero agrega una nueva dimensión a la relación entre Dios y el acto: El sufrimiento no es meramente retributivo, sino didáctico y también revelador. Llama al pecador a arrepentirse y buscar al Señor.

En más de 10 discursos propios, Job desdeña todas esas posturas y se convence cada vez más de que Dios le debe una explicación. Afirma que es inocente de las acciones malas que ameritarían su sufrimiento. Aunque anhela no haber nacido (Job 3:3) y quisiera morir (Job 6:8–13), finalmente afirma valientemente su inocencia y pide explicaciones a Dios (ej., Job 13:1–19) y al final convoca a Dios a presentarse en la corte (Job 31:35).

Job 38–41: Dios le responde a Job. Dios responde al desafío de Job primero con una lista de preguntas en relación al lugar de Job en la creación, al manejo y al sentido de la misma; en cada caso, Job no tiene respuesta. El pasaje da a entender que solamente Dios es el hacedor, el director y quien da razón de la creación. Job no puede pretender comprender su sufrimiento dentro del cosmos; sólo puede esperar soportarlo, sabiendo que los caminos de Dios sencillamente están más allá de su comprensión.

Intercambio final entre Job y Dios: Job 42. Job se retracta de nuevo como lo hizo inicialmente en Job 40:3–5 y le responde a Dios “me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:6). Este dicho es algo ambiguo, especialmente en la preposición hebrea que se traduce como “en”. Job puede estar afirmando que permanece en su posición de lamentarse “sobre” polvo y ceniza, pero ahora como un ejercicio de piedad desinteresada, sobrecogimiento y respeto por Dios, simplemente porque Dios es Dios. No obstante, también puede estar afirmando que se arrepiente “respecto de” el polvo y la ceniza; en este caso, podría estar diciendo que reconoce la lección que Dios le ha enseñado, o que decide ahora dejar atrás su piedad, tal vez disgustado con la respuesta de Dios. La frase pudo haber sido intencionalmente ambigua.
Los versos finales, Job 42:7–17, también son ambiguos. Dios manda que los amigos de Job se apresuren a hacer un sacrificio para que Job interceda por ellos, porque han hablado equivocadamente en cambio Job lo hizo correctamente. Job observa sus sacrificios y ora por ellos como Dios lo indicara, Dios oye la oración de Job y perdona a sus amigos. Luego Dios le restaura a Job el doble de todas sus riquezas, y le da nuevos hijos para reemplazar a los que había perdido.

EL LIBRO DE JOB: Job y sus amigos

Temas Críticos al Estudiar El libro.

Además del tema central de la visión de Job sobre la justicia de Dios y el sufrimiento humano, el estudio de Job se ha enfocado en:

• Cuestiones de fechas
• obras del Cercano Oriente antiguo relacionadas
• historia de la composición.

Recientemente también se ha estudiado el contenido del libro—ej., su estructura, el sentido en su forma actual, y cómo responden los lectores al mismo—y la historia de su recepción.

Carácter textual del libro de Job, TM y LXX. El Texto Masorético del libro de Job es uno de los más difíciles de la Biblia hebrea, comparable únicamente con el de Oseas en ese sentido. Es tentador atribuir su falta de claridad a “corrupciones” de un texto hebreo originalmente más transparente. Sin embargo, la traducción de la Septuaginta de Job indica que era un texto desafiante para los traductores antes de la era cristiana. La traducción griega, una sexta parte más corta que el texto hebreo (y que ofrece un final alternativo y material reorganizado e importado), refleja la lucha de un antiguo traductor para darle sentido a algunas de las dificultades hebreas (incluyendo muchas hapax legomena). Aún cuando algunos caractericen a la LXX como un epítome de la versión hebrea más larga, y en ese caso no como un reflejo de las dificultades de traducción, incluso esa posibilidad se puede explicar como respuesta a un texto enormemente desafiante. Aunque la comparación con otras obras literarias antiguas conocidas compuestas de la misma manera, ha arrojado alguna luz sobre los elementos oscuros del texto hebreo, en muchos aspectos sigue siendo un misterio para muchos lectores y traductores.

La fecha del libro.

El autor establece su fecha en el período de los antepasados, como se evidencia por el estilo de vida de Job y por la edad a la que murió. Hay un argumento implícito de que Job se equipara a los grandes antepasados de Israel, Abraham, Isaac, y Jacob. Sin embargo, el libro de Job se sitúa mejor entre los siglos siete y dos a.C. Lo más probable es una fecha en el medio de este período, como lo confirmarían las siguientes observaciones:

• La súplica de Job de que sus palabras se escriban en piedra (Job 19:24) podría indicar que el autor sabía de la inscripción de Behistún de Darío (un relieve en roca) de fines del siglo sexto a.C.
• Para nombrar reyes y princesas, el texto incluye lenguaje que alude a la era persa (Job 3:14–15).
• Job incluye muchos arameísmos: Expresiones hebreas que reflejan la influencia del arameo, el cual era la lengua franca del Imperio persa.
• En Job 1–2, el autor usa el artículo definido con Satanás, que refleja el uso similar del título con un artículo definido en Zacarías, fechado a fines del siglo sexto a.C.
• El libro comparte intereses y temas similares con Jeremías y el sufrimiento inocente de la figura del siervo en Isa 40–55.

Sin embargo, estos indicadores no determinan concretamente una fecha definida o rangos de fechas.

Composiciones relacionadas del mundo antiguo. Los temas en Job—incluyendo la equidad divina y la economía moral gobernada por principios de justicia retributiva—no son exclusivos. Muchos textos antiguos encaran los mismos temas; especialmente el aparente fracaso del sistema cuando aquellos que parecían inmunes a los problemas gracias a su rectitud, sufren dificultades. Por ejemplo, los diálogos poéticos pueden reflejar en términos generales varios textos egipcios (ej., La disputa entre un hombre y su ba, 405–07; Las advertencias de Ipwer, 441–44). Además, la “Épica de Keret” cananea (ANET 142–49) comparte un marco narrativo similar con el libro de Job.
Obras de la Mesopotamia evocan mucho a Job. En la obra sumeria “El hombre y su Dios” (fechado en ca. 1.000 años antes que Job; ANET, 589–91), el relator afirma respetuosamente haber sido afligido injustamente y su dios escucha compasivamente su clamor. De manera similar, en la Teodicea babilonia, la queja asume el tema de la injusticia de su dios con un amigo; aunque su diálogo carece de los arranques de temperamento de Job, el doliente cuestiona la justicia de su dios.
Sin embargo, esos paralelos no necesariamente significan una conexión directa entre Job y cualquiera de esas tradiciones mesopotámicas. Es más probable que todos esos textos exploren la experiencia humana universal: Todos luchan con el misterio angustiante del inexplicable sufrimiento humano que viola las expectativas de justicia divina. Prácticamente todas las culturas humanas han inquirido sobre esas aparentes injusticias, y el asombro naturalmente toma la forma de discursos entre los seres humanos y entre los seres humanos y su Dios o dioses.

Historia de la composición.

En un tiempo se pensaba que el marco narrativo (Job 1–2; 42:7–17) era un agregado posterior al núcleo poético del libro de Job. La poesía refleja la larga tradición intercultural de considerar la injusticia del sufrimiento inocente (especialmente con respecto a Dios; comparar la Teodicea babilonia “El hombre y su Dios”), y se pensaba que el marco narrativo era solamente un agregado posterior a esos discursos. No obstante, esa idea se ha revertido en estudios recientes, al observar que el marco narrativo también tiene sus paralelos más antiguos (la Épica de Keret), y que es más razonable imaginar diálogos agregados a una narrativa preexistente que diálogos que presuponen los elementos de la narrativa que los preceden. Además, algunos señalan que el epílogo narrativo parece estar fuera de sintonía con el resto del libro y lo consideran de origen cuestionable. Sin embargo, no hay un acuerdo amplio sobre ninguna de esas especulaciones; de hecho, la lectura del libro como un todo sugiere que si bien puede haber consistido en algún momento de elementos distintos e independientes, en su actual estructura tiene total coherencia.
La historia de la composición del libro también es tema de estudio; especialmente en Job 28 el cual incluye un himno de sabiduría en lugar de otro discurso de Zofar. Aunque este himno de sabiduría parece encajar sólo en términos generales en su contexto, en realidad se alinea bien con el libro como un todo:

• Destaca la posición general de Zofar.
• Anticipa la respuesta del propio Dios a Job en Job 38–42.
• Refleja una lectura de la respuesta final del mismo Job (Job 42:3–5).

También se lo puede ver como las palabras del cada vez más intranquilo Job (una lectura plausible ya que no hay indicación de que Job haya dejado de hablar al final del capítulo 27), como una caracterización sarcástica de esa “sabiduría” como el bocado de autosatisfacción que Dios le permite a los seres humanos. Aunque interrumpa el texto o no lo haga, el poema está profundamente vinculado con el resto del libro de maneras sorprendentes.
El discurso de Eliú también llama la atención por su falta de conocimiento del material que lo rodea y viceversa. Sin embargo, Eliú agrega una dimensión significativa a la visión del libro sobre la justicia retributiva de Dios que se integra bien con el mensaje: La justicia de Dios no es simplemente retributiva, sino didáctica y también amonestadora y tiene la capacidad de llevar al ser humano a tener una correcta relación con Dios de nuevo.

Historia de la interpretación del libro de Job. El Testamento de Job es la interpretación completa más antigua conocida del libro de Job. El texto trata el sufrimiento de Job como la consecuencia advertida y voluntariamente aceptada de su destrucción de un templo de Satanás, sufrimiento que puede soportar porque Dios le promete restaurarle el doble de todo lo perdido y la gloria eterna si soporta con paciencia. Aunque el texto carece del poder de permanencia del libro de Job, sin embargo está a la cabeza de una larga tradición de lucha con las preguntas profundas acerca de la vida humana a los ojos de Dios, que los libros canónicos dejan sin responder. Ejemplos de otras interpretaciones del libro de Job son:

• San Agustín leyó el libro como un testamento de la gracia de Dios.
• El Zohar—una obra mística judía—ve el sufrimiento de Job como una evidencia del amor de Dios.
• Un relato folklórico de autor desconocido sugiere que Dios entregó a Job a Satanás para mantener ocupado al maligno mientras ayudaba a Israel a escapar de Egipto.

Algunas interpretaciones de la obra se oponen directamente entre sí. Por ejemplo, Gersónides, un filósofo judío aristotélico del siglo XIV, afirma que Job rechaza la providencia de Dios, mientras que Tomás de Aquino, un filósofo aristotélico cristiano del siglo XIII lo describe como un ejemplo de aceptación de la divina providencia.
Las interpretaciones modernas del libro de Job también son variadas. Job ha sido interpretado en:

• Una obra de teatro (MacLeish, J.B.)
• Novelas (Robert Heinlein, Job: A Comedy of Justice; Joseph Roth, Job)
• Esculturas (Judith Shea, Job)
• Una película (Joel y Ethan Coen, A Serious Man)
• Tratados filosóficos (Lev Shestov, In Job’s Balances).

Las interpretaciones de Job también difieren en esencia. Por ejemplo, los hermanos Coen utilizaron a Job como trampolín para expresar una visión casi nihilista de la existencia moderna; Shestov lo usó como símbolo de su visión de que la humanidad moderna está atrapada en una batalla épica entre la razón y la fe.

Los temas en el libro.

Este es uno entre un puñado de libros del Antiguo Testamento, que casi siempre genera reflexión teológica. Se han reconocido muchos temas en el libro o a través de la historia de la interpretación del libro. Hay dos temas predominantes:

1. La devoción humana hacia Dios
2. La teología

La devoción humana hacia Dios.

Este libro—en realidad Job mismo—ofrece un vistazo conmovedor de las motivaciones para la devoción a Dios. La “devoción” se refiere al hábito de creer en Dios y de reverenciarlo, y al compromiso asociado con prácticas que expresan esa creencia y reverencia. El libro se inicia presentando la gran devoción de Job hacia Dios y su gran riqueza personal. Aunque la parte narrativa del texto nunca expresa explícitamente que Job entiende su riqueza como la recompensa de Dios por su devoción, Satanás pone voz a la sospecha natural del lector: Job es piadoso justamente porque se lo recompensa por su reverencia.
La respuesta de Job al cambio repentino de su suerte parece contradecir las sospechas del lector y la certeza de Satanás: Su devoción persiste a pesar del enorme sufrimiento. Sin embargo, una vez que Job habla, se hace claro que en efecto concuerda con sus amigos en que Dios debería recompensar y en que sí recompensa al justo y castiga al malvado. Cada uno a su manera, Job y sus amigos afirman repetidamente esta misma comprensión básica de Dios. La diferencia entre Job y sus amigos radica solamente en que confían en diferentes personajes en relación a la justicia: Los amigos le asignan la cualidad de justo a Dios, y Job conociéndose, se asigna la cualidad a sí mismo y argumenta que Dios carece de justicia y debiera dar cuenta de ello. Todos ellos concuerdan en que a Dios lo limita una lógica básica de justicia retributiva: La devoción sí trae las recompensas del cielo.
A lo largo del relato, Dios permanece evasivo ante la pregunta sobre la relación entre la devoción y el éxito, la riqueza y la alegría. Su respuesta a Job no ofrece otra cosa que la certeza de que él creó todas las cosas y que a los seres humanos no se les permite saber otra cosa que eso. Dios no niega estar abocado a recompensar a los devotos, pero tampoco lo confirma; solamente afirma su autoría de todas las cosas.
La respuesta de Job aparenta ser de una piedad desinteresada, es decir, una continua reverencia hacia Dios y fe en él a pesar de lo que ha aprendido o (no) sobre la justicia de Dios. Por lo tanto, a medida que los discursos se acercan a un cierre en Job 42:1–6, el lector parece ser motivado a adoptar la misma visión piadosa. No obstante, justo cuando Job parece adoptar un enfoque franco a la devoción, Dios reprende a los amigos de Job por sus perspectivas (lo que implica la confirmación de la nueva postura desinteresada de Job), y va más allá al recompensar a Job con el doble de su riqueza anterior y una nueva familia para reemplazar a la perdida: Un Dios comprometido con la justicia retributiva parece haber dado un giro sorpresivo, sin embargo extrañamente, lo hace censurando a algunos de los más firmes creyentes en esa perspectiva teológica y recompensando a Job por su valentía. El libro concluye con esa nota, dejando a los lectores sin una respuesta definitiva a la pregunta sobre si Dios está a favor de la noción de justicia retributiva o no.

Discrepancias sobre la naturaleza de Dios: La teología como debate.

El libro también presenta un argumento implícito de que la teología—la reflexión sobre la naturaleza de Dios—no es tanto la reflexión sistemática como las afirmaciones diferentes y a menudo conflictivas acerca de Dios, que hacen los creyentes cuando se debaten en un mundo acosado por las dualidades de la alegría y el dolor, la maravilla y el temor, la prosperidad y la pobreza, la guerra y la paz.
El libro incluye muchas afirmaciones acerca de la verdadera naturaleza de Dios, que compiten enérgicamente entre sí.
La esposa de Job está convencida de la justicia retributiva de Dios e igualmente segura de que su esposo se había provocado la miseria a sí mismo. También parece confiada en que la justicia de Dios no deja lugar para el perdón. Los amigos de Job comparten la insistencia de su esposa en el compromiso de Dios con la justicia retributiva, pero ellos rechazan su visión de que Dios no acepta el arrepentimiento, sosteniendo que Dios perdona a los que se arrepienten. El discurso de Eliú afirma la perspectiva de sus amigos, pero agrega la noción de que el sufrimiento injusto entre los seres humanos es sólo aparentemente injusto en vista de que también se podría explicar cómo la pedagogía y la disciplina de Dios. Job representa, en las personalidades literarias alternadas, la postura de una devoción a Dios incondicional (Job 1:20–21; 2:10) y humillada (Job 40:4–5; 42:1–6) a pesar de todo el sufrimiento inocente; también representa la visión valiente de que el principio de la justicia divina retributiva de Dios se mantiene apartado de Dios como un juicio sobre las acciones de Dios (ver especialmente Job 31:29–37). Juntas, estas diversas posturas teológicas en el libro de Job dan testimonio no solamente sobre la naturaleza fundamentalmente diferente de la teología como producto de la experiencia vivida, sino también sobre las tensiones entre las perspectivas naturalmente concomitantes con la teología hecha de esta manera.

UN SEGUNDO ENFOQUE

La historia de un hombre justo que sufre inmerecidamente, aparentemente como resultado de una apuesta celestial entre Dios y “Satanás”. Job discute el tema de la recompensa y el castigo con cuatro amigos y finalmente Dios lo reivindica.

Bosquejo
• (Job 1:1–2:13)-Prólogo
• (Job 3:1–26)-Lamento de apertura de Job
• (Job 4:1–14:22)-Primera ronda de discursos con los amigos
• (Job 15:1–21:14)-Segunda ronda de discursos con los amigos
• (Job 22:1–27:23)-Tercera ronda de discursos con los amigos
• (Job 28:1–28)-Himno a la sabiduría
• (Job 29:1–31:40)-Lamento de cierre de Job
• (Job 32:1–37:24)-Los discursos de Eliú, el cuarto amigo
• (Job 38:1–40:2)-Primer discurso de Dios
• (Job 40:3–5)-Primera respuesta de Job
• (Job 40:6–41:34)-Segundo discurso de Dios
• (Job 42:1–6)-Segunda respuesta de Job
• (Job 42:7–17)-Epílogo

El prólogo y el epílogo

El prólogo y el epílogo en prosa que narran la historia de la calamidad sufrida por Job y su restauración final conforman el marco del libro. El diálogo poético entre Job y sus amigos contiene temas teológicos profundos. Este diálogo culmina con discursos de Dios mismo.
Los dos géneros contenidos en el libro de Job—la prosa y el diálogo poético—probablemente provengan de diferentes autores y períodos de tiempo. Esto se ha sostenido de esta manera desde que las investigaciones en el siglo XIX (Davidson, Job, 1884) desafiaron la idea tradicional, de que el libro había sido escrito por Moisés.

Epílogo en Prosa

El marco en prosa narra la historia de Job, la cual se sitúa en tiempos patriarcales cuando la riqueza se medía en camellos y asnas. Job era “perfecto y recto” (Job 1:1), temía a Dios y era piadoso. El “prólogo” describe a los hijos de Job—siete hijos y tres hijas—y a su costumbre de hacer fiestas regularmente. También describe la práctica de Job de hacer sacrificios a favor de ellos, y por él mismo, por si acaso hubieran cometido pecado. La escena comienza en la tierra (Job 1:1–5) pero luego pasa rápidamente al cielo y al concilio celestial sobre el que preside Dios.
En la escena celestial, “el Satanás” (con el artículo definido, un precursor del personaje posterior) se describe como alguien que viene de recorrer la tierra. Surge la pregunta sobre si la devoción de Job a Dios es desinteresada o si el verdadero motivo es el deseo de prosperidad. Job es un caso de prueba para este planteo, porque Dios lo presenta como un ejemplo de auténtica devoción. Después que el Satanás cuestiona si la devoción de Job es realmente desinteresada, Dios le permite despojar a Job de todas sus posesiones para ver cómo reacciona.
Cuando pierde toda su riqueza y a sus valiosos hijos (la casa se derrumba sobre ellos mientras están festejando) Job rasga su manto y se lamenta, pero no le da la espalda a Dios. Entonces es sometido a otra prueba en la segunda ronda del debate celestial; el Satanás sugiere que si Job sufre aflicción en el cuerpo y se enferma, maldecirá a Dios. Nuevamente la respuesta de Job es piadosa: “¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10). Su esposa, cuyo nombre no se menciona, lo provoca diciéndole: “[M]aldice a Dios y muérete” (Job 2:9), pero Job no hace tal cosa. Más bien se sienta sufriendo en silencio sobre un montón de ceniza, rascándose las heridas supurantes que han brotado en todo su cuerpo (Job 2:7–8).
La sección de prosa termina con tres amigos que llegan para consolar a Job. Se sientan con él en silencio durante una semana. Pero luego comienza el diálogo poético entre Job y estos tres amigos y continúa durante más de treinta capítulos. Al final del libro, vuelve la prosa en un “epílogo” en el que Dios reprende a los amigos “porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job” (Job 42:7). Job entonces intercede por ellos haciendo un sacrificio. Sus bienes le son devueltos dos veces más de lo que tenía. Recibe una nueva familia—tres hermosas hijas llamadas Jemima, Cesia y Keren-hapuc. También un gran patrimonio junto a sus siete nuevos hijos. Se dice de Job que vivió una vida larga y fructífera por la longevidad y progenie otorgados al final.

Diálogo poético.

El material poético constituye el grueso del libro, y consiste de los lamentos de Job (Job 3, 29–31) y del diálogo con sus amigos (Job 4–27). Un himno a la sabiduría (Job 28) y los discursos del cuarto amigo, Eliú, (Job 32–37) se consideran agregados posteriores al texto principal. Este esquema era ampliamente aceptado entre los estudiosos del siglo XX, algunos estudiosos veían tres etapas en el desarrollo de todo el libro surgidos del mismo autor mientras que otros ponían el énfasis en el papel de los compiladores posteriores a quienes adjudicaban lo inconexo del libro. Los discursos de Dios desde el torbellino constituyen el punto culminante del libro (Job 38–41).
En el diálogo, Job y sus amigos debaten la naturaleza de la justicia retributiva: ¿Es siempre cierto que Dios recompensa a los rectos y castiga a los malvados? Los amigos de Job,—Elifaz, Bildad y Zofar—sostienen que ese principio se cumple siempre, incluso cuando lo opuesto parezca ser lo real. Job afirma que su experiencia de haber perdido todo lo ha llevado a cuestionar ese principio. Para él, Dios se ha convertido en un enemigo más que en un amigo. Esto se refleja en sus sentimientos de protesta a lo largo de sus discursos.
Hay tres rondas de discursos entre Job y sus amigos. Ambas partes presentan sus argumentos. En la tercera ronda, los discursos de los amigos se hacen bastante más cortos, y luego el tercer amigo se ausenta sorpresivamente. El tercer ciclo parece dislocado, Job se contradice, Bildad hace un discurso muy corto y Zofar no está representado. Esto ha llevado a diversas reconstrucciones. Puede haber sido por errores posteriores de los escribas.
Esta sección está seguida por el himno a la sabiduría, que puede haber tenido un origen separado como pieza litúrgica en la alabanza de la sabiduría; tal vez una pausa al final del diálogo.

El himno a la sabiduría podría pertenecer a Job o a alguno de sus amigos. O puede haber sido una pieza separada insertada por el autor o por el editor que le siguió.
Los discursos de Eliú se ven con frecuencia como innecesarios para la trama principal, aunque una opinión minoritaria los ve como la parte culminante del libro. Al cuarto amigo no se lo presenta. Se lo describe como un joven que no quería hablar en presencia de colegas mayores y más sabios. Mucho del material es repetición de lo que ya se ha dicho en el debate hasta ese momento, aunque Eliú pone un énfasis en la naturaleza elusiva de Dios, lo cual es algo nuevo.
Este punto acerca de la naturaleza elusiva de Dios se retoma cuando Dios habla. Expresa su poder y su diferencia con respecto a los seres humanos. ¿Quiénes son los seres humanos para juzgar a Dios o tratar de limitarlo? Los discursos incluyen descripciones de los animales salvajes cuyos modos de vida sólo Dios conoce, incluyendo las descripciones de dos bestias mitológicas—el Leviatán y el Behemot—a quienes Dios vence en la creación. Dios crea y sostiene el mundo en su grandeza y magnificencia; ¿cómo se pretende pedirle explicaciones en base a principios humanos de justicia? Estas preguntas acerca de la relación entre el Dios creador y los seres humanos le dan al libro su verdadera profundidad y su alcance teológico. La respuesta de Job es capitular ante las palabras de Dios en dos reconocimientos separados de su falta de entendimiento (Job 40:3–5; Job 42:1–6). La experiencia de la grandeza de Dios parece haberlo acallado en su primera respuesta; en la segunda, se humilla en polvo y ceniza. Las preguntas sobre la justicia (o injusticia) de Dios y el problema del sufrimiento humano injusto están a la cabeza del asunto.

Problemas de la crítica

La discusión sobre cómo se compuso el libro en relación a la autoría y a las posibles etapas de edición ha dominado la discusión crítica, aunque los enfoques modernos tienden a interpretar el libro como una unidad en su forma final.
Es posible que el libro de Job sea un compuesto, y el análisis literario crítico ha enfocado ese aspecto. La sección de prosa parece más antigua. Tiene un estilo simple, y la naturaleza de un relato popular. Puede haber circulado en forma oral y luego tuvo alguna breve forma escrita original.
El personaje de Job puede o no haber sido histórico. Un argumento a favor de la historicidad de Job es que se lo menciona como uno de los tres “hombres justos” en Eze 14:14, 20. Este texto es del exilio (siglo sexto a.C.) mucho después del período patriarcal en el cual se establece la historia en prosa. Podría indicar que la figura de Job se conocía como una persona recta. Eso podría significar que el Job de la sección de diálogo que protestaba no era conocido en ese momento, debido a que esa sección no había sido escrita todavía.
Es muy probable que las principales secciones poéticas de Job se hayan escrito después del exilio del siglo sexto a.C., lo que hubiera provisto el contexto para el surgimiento de preguntas sobre el sufrimiento de Israel. El autor, conociendo el relato original, pudo haber decidido crear una discusión profunda sobre los temas. Una sugerencia alternativa es que la prosa y el diálogo existieron separadamente y más tarde se juntaron, siendo la prosa de una fecha posterior al diálogo, creando el contexto para una discusión más abstracta.
Se piensa ampliamente que el libro es una reacción a la visión del mundo en blanco y negro de los Proverbios, probablemente una obra del siglo octavo a.C., en el que el principio del bien recompensado y del mal castigado no se cuestiona. Este caso de prueba de una persona recta que sufre, puede haber surgido de una tradición escéptica que desafiaba esas conclusiones. Esa tradición escéptica se desarrolló después del exilio. Por lo tanto, es casi seguro que el libro de Job se escribió entre los siglos sexto y cuarto a.C. Pero debido a la falta de referencias a hechos o personas, es imposible establecer una fecha precisa.
Se creía que después de la escritura del libro principal, se habían agregado posteriormente el himno a la sabiduría en el capítulo 28, los discursos de Eliú en Job 32–37, y posiblemente el segundo discurso de Dios (Job 40–41, sugerido por Rowley, Job), aunque esa postura ahora es ampliamente rechazada. La lectura de los libros en su forma final sin reconocer en absoluto las posibles etapas de edición ha llevado al intento de mantener al libro unido; incluso de rechazar completamente cualquier edición posterior. Mientras que la crítica pasada veía las secciones de la apuesta celestial (sobre la base del posible desarrollo tardío de la figura del “Satanás”) y la dislocación del tercer ciclo de discursos como evidencia del trabajo posterior de edición, los estudiosos modernos tienden a rechazar tales posturas. Se ha visto al libro como resultado de un argumento construido que incluye todas sus partes.

Temas principales

Ubicado generalmente entre la literatura de sabiduría, el libro de Job trata los temas sobre la rectitud desinteresada, la prosperidad de los justos y el correspondiente castigo de los malvados, la relación entre Dios y la humanidad y la justicia de Dios.
El libro de Job se considera tradicionalmente como parte de la literatura de sabiduría del Antiguo Testamento, que incluye los libros de Proverbios y Eclesiastés y algunos salmos de sabiduría dentro del canon, y Eclesiástico y la Sabiduría de Salomón fuera del mismo. Una característica de estos libros es su falta de interés en la historia de Israel o en sus personajes claves, incluso cuando algunos de ellos (no Job) se atribuyen al rey más sabio de Israel, Salomón. Algunos han cuestionado el título de sabiduría para Job (Dell, The Book of Job as Sceptical Literature), con el argumento de que muchos de los géneros son más afines a los Salmos. El autor de Job cita versos de los Salmos, pero también parodiados para expresar, por medio del personaje de Job, la protesta del autor contra las fórmulas tradicionales.
Job es parte de los Escritos del canon hebreo, tal vez con un vínculo genérico más próximo a los Salmos (particularmente los salmos de lamento y algunos salmos de sabiduría, como el Sal 73). Westermann afirma que el lamento es el género global del libro (Westermann, Structure of the Book of Job). Aunque el libro sostiene el principio de que Dios recompensa la buena conducta y castiga la mala, como se ve también en otros libros de sabiduría, también invierte la teoría en buena parte del diálogo y en los discursos de Dios. El epílogo final que ve a Job restaurado en su prosperidad es lo que nos trae de vuelta a ese principio.
El tema principal de la sección de prosa es la cuestión de la rectitud desinteresada “¿Acaso teme Job a Dios de balde?” pregunta la figura del Satanás (Job 1:9). El piadoso Job del prólogo responde esta pregunta en forma afirmativa; teme a Dios sin esperar nada y acepta lo que le venga en suerte. No obstante, el carácter de Job cambia dramáticamente cuando llegamos a la sección de diálogo; aquí Job se vuelve impaciente. El tema cambia y ahora la pregunta es si Job seguirá adhiriéndose a Dios o si es correcto que reciba un castigo. Sin embargo, a lo largo del libro, Job continúa siempre preocupado por su relación con Dios.
A medida que Job se va cansando de los argumentos de sus amigos, se apoya cada vez más en sus recursos interiores. Hacia el final del diálogo, en los lamentos de los capítulos 29–31, comienza a exigir una confrontación con Dios. En el capítulo 19, imagina algún tipo de mediador que juzgue entre él y Dios. Pero luego comprende que esa postura es débil, porque Dios es a la vez juez y querellante. En un sentido Job recibe una respuesta de Dios en tanto que Dios se presenta y le da una suerte de explicación. No obstante, sus preguntas no reciben una respuesta directa y a la vez Dios lo pone en su lugar: “¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?” pregunta Dios (Job 38:2).
Dios le responde a Job con una serie de preguntas retóricas, que tienen el propósito de hacer que Job se sienta pequeño en la presencia de Dios. Los discursos desvían la atención de la centralidad del tema de la justicia humana y proveen un informe profundo de la manera en que Dios sustenta el mundo, y de aquello que está por fuera de la experiencia humana. La pregunta que surge es cuán satisfactoria sería una respuesta; para la humanidad en general y para Job en particular.
El tema de la teodicea en Job—si las acciones de Dios pueden ser entendidas y sus caminos justificados por los seres humanos—es predominante en el libro de Job. Esta pregunta es relevante para cada generación, en la medida en que los seres humanos procuren hallar respuestas a las preguntas más profundas y difíciles de su existencia

 

TARGÚMENES DE JOB: Traducciones arameas del libro de Job

Existen manuscritos de las tradiciones rabínicas y de los Rollos del mar Muerto.

Tradición rabínica: Targum de Job

Descripción. La traducción aramea más extensa y ampliamente conocida de Job se conoce como el Targum de Job. Es el producto de las tradiciones rabínicas a lo largo de varios siglos. Al interpretar y traducir la narrativa bíblica, hace adaptaciones teológicas y da explicaciones sobre la ley, Israel, la escatología, Satanás, la muerte, el cielo, los ángeles y la resurrección (Mangan, “Targum”, 15–16.)

Relevancia bíblica.

Las traducciones arameas agregan diversos tipos de material explicativo. Algunos agregados representativos incluyen: La aclaración de que Job era un gentil (Tg. Job 1:8)
• La observación de que la hija de Jacob, Dina, era su esposa (Tg. Job 2:9; comparar con el Testamento de Job, en donde es su segunda esposa).
• La descripción de Satanás que se acerca a Dios durante un tiempo anual de juicio (Tg. Job 1:6; 2:1)
• Las referencias a la destrucción del santuario (Tg. Job 3:5)
• Las referencias a los profetas (Tg. Job 3:5)
• La retraducción (y el agregado de palabras) al arrepentimiento de Job en Job 42:6. En lugar de despreciarse a sí mismo y de arrepentirse en polvo y ceniza, desprecia su riqueza y recibe consuelo [la misma raíz de “arrepentirse”] en relación con sus hijos que son polvo y ceniza.

Otros agregados son muy similares a los temas del Nuevo Testamento y de los seudoepígrafos de alrededor del primer siglo d.C.:

• La acentuada preocupación por los ángeles
• El Juicio y Gehena (Tg. Job 3:17, 38:23)
• La resurrección (Tg. Job 11:17, 14:14)
• El futuro reino de Dios (Tg. Job 36:7)
• El vino nuevo que revienta los odres (Tg. Job 32:19)
• La riqueza como “mamón” (Tg. Job 27:8)

Autoría y fecha.

Una diversidad de autores a lo largo de varios siglos contribuyeron al desarrollo del Targum de Job. Las numerosas similitudes con escritos del primer siglo d.C sugieren que parte del texto se compuso durante ese tiempo (Mangan, “Targum”, 6). También hay similitudes con el Talmud de siglos posteriores, lo que sugiere una redacción posterior.

Historia del texto.

Hay varios manuscritos de la versión rabínica que datan del siglo XIII d.C. en adelante. Se enumeran variantes de por lo menos 50 versículos. La versión actual del Targum parece ser un compuesto de varias versiones anteriores que posiblemente van desde el siglo primero hasta el noveno d.C.

Rollos del mar Muerto

Descripción.

Se encontraron dos versiones de la traducción aramea de Job en cuevas separadas cerca de Qumrán: Cueva 11 y Cueva 4. Ambas se parecen mucho al texto hebreo. La más importante de las dos, 11QtgJob, abarca alrededor del 15 por ciento del texto de Job (Job 17:14–42:11). Los fragmentos de la Cueva 4 son muy limitados, abarcan solamente Job 3:5–9; 4:16–5:4. Estos están entre los targúmenes arameos más antiguos que existen. Entre las diversas formas de notación de los Rollos del mar Muerto, es posible referirse a ellos como: 11Q Targum Job = 11QtgJob = 11Q10 y 4Q Targum Job = 4QtgJob = 4Q157.

Relevancia bíblica

En la versión de la Cueva 11, Job no se “arrepiente” en polvo y ceniza como en el TM, más bien se hace pedazos y se convierte en polvo y ceniza, aparentemente inocente. 11QtgJob parece preservar un final corto para el libro (en Job 42:12), deteniéndose súbitamente en la restauración de la salud de Job. Se incluyen los discursos de Eliú (Job 27–32). Es probable que sean agregados posteriores. Como estos targúmenes reflejan estrechamente el original hebreo, son valiosos porque proveen la posibilidad de comprender la lengua aramea de esa época.

Autoría y fecha.

Los targúmenes de Job del Qumrán son dos de sólo tres rollos arameos de los cientos de rollos bíblicos hallados en las cuevas. Los textos arameos no contienen material considerado “sectario” (o exclusivo de la comunidad de Qumrán). Aunque se pueden haber copiado en Qumrán, es muy poco probable que ese grupo los haya escrito originalmente. Es difícil determinar la autoría original. El autor fue alguien que hablaba/escribía arameo en algún período comprendido entre el 250 a.C. y el 50 d.C.. Una fecha poco antes del 100 a.C. podría ser la estimación más aproximada.

Historia del texto.

Es muy probable que estos textos se copiaran a comienzos del primer siglo d.C. Esta valoración se basa en la evidencia paleográfica: El tipo de escritura utilizado en el Targum es similar al que era común en el primer siglo.

TESTAMENTO DE JOB

El Testamento de Job es una re escritura del relato bíblico de Job, una de las obras de literatura judía religiosa—no canónica del Antiguo Testamento escrita en griego, con frecuencia bajo el nombre de conocidas figuras bíblicas. Presenta a Job relatando la historia de su vida porque se avecina su muerte y provee detalles que no aparecen en el relato bíblico.

Relevancia bíblica

El Testamento de Job toma la forma de un discurso al final de la vida de Job con un breve epílogo. El autor encara una serie de dificultades históricas y teológicas que surgen del libro bíblico de Job. Los orígenes y la relación de Job con Israel se vinculan con el Jobab de Gén 36:33–34.

• Su segunda esposa es Dina (Gén 34), por lo tanto su segundo grupo de hijos son descendientes de Jacob.
• Job es un hombre sumamente virtuoso en este Testamento, especialmente en términos de su perseverancia o paciencia. La única mención de Job en todo el Nuevo Testamento es Sant 5:11, donde también aparece como un modelo de perseverancia.
• Job resiste a Satanás (27:1–7), que huye de él derrotado (comparar Sant 4:7).
• Las hijas de Job hablan en dialectos angelicales (comparar 1 Cor 13:1, 14:2–39).

Resumen

1. Breve introducción (1:1–5), en el que el enfermo Job se dirige a sus hijos como “su Padre Job, completamente empeñado en resistir” (ὑπομονή, hypomonē; 1:5).
2. Capítulos 1–27-Relatan su conflicto con Satanás:
1. Repasan los grandes hechos de Job en su vida antes de los ataques.
2. Enumeran su hospitalidad, caridad, riqueza y piedad.
3. Enumeran sus increíbles pérdidas y aflicciones.
4. Job confronta a Satanás directamente-Job lo supera como un luchador campeón y Satanás se escabulle avergonzado.
5. Job exhorta a sus hijos a tener paciencia, declarando que “la paciencia es lo mejor de todo” (27:7).
3. Capítulos 28–38-Una serie de debates con otros reyes. Los debates demuestran que Job tiene el corazón puesto en cosas celestiales no en sus pérdidas terrenales.
4. Capítulos 39–44-Incluyen:
1. La muerte de Sitis (o Sitidos), la primera esposa de Job, que había tenido su propio conflicto con Satanás pero no había podido resistir.
2. El juicio sobre el rey malvado Eliú.
3. La restauración de Job.
4. Una exhortación final a sus hijos: “No olviden al Señor. Hagan bien a los pobres. No ignoren a los indefensos. No tomen esposas extranjeras para sí” (45:1–3).
5. Capítulos 46–50-Plantean la división de la herencia.
1. Una breve frase menciona que sus siete hijos recibieron su propiedad terrenal (46:1).
2. El resto de la sección describe las recompensas celestiales dadas a sus tres hijas, una herencia mayor que la que recibieron lo hijos varones.
6. Capítulos 51–53-Cuando su alma asciende al cielo en una carroza, su cuerpo queda para ser enterrado y lo lloran los pobres, los huérfanos, las viudas y toda la gente indefensa que Job había bendecido en su vida.

Autoría y fecha

Es probable que el Testamento de Job haya sido escrito por un judío helenista en Egipto. Esto se basa en la descripción de Job como “el rey de todo Egipto” 28:7. Spittler sugiere que algunos aspectos de la obra reflejan prácticas similares a las del Therapuetae, una secta judía en Egipto mencionada por Filón. También hay similitudes con el misticismo judío tardío. Las hijas en el Testamento de Job han sido comparadas con la secta cristiana Montanista (segundo siglo d.C.) conocida por las profetizas y los discursos extáticos. Sin embargo, Van der Horst sostiene que es bastante improbable una influencia directa de ese grupo en el texto.
Aunque la fecha de la composición es inexacta, Collins sugiere una fecha entre el 100 a.C. y el 150 d.C.

Historia textual

La obra fue escrita originalmente en griego, y muestra signos de influencia de la Septuaginta. Los manuscritos más antiguos de que se dispone incluyen:

• Un cóptico fragmentario (siglo quinto d.C.)
• Cuatro griegos (siglos once a dieciséis d.C.)
• Tres manuscritos eslavos de la Antigua Iglesia.

Comparación entre el Testamento de Job con el Job bíblico
El Testamento de Job presenta respuestas a una serie de preguntas que surgen de la versión bíblica. En el relato del Antiguo Testamento, los orígenes de Job son ambiguos. No está claro si era hebreo o edomita. Además se cuestiona la ubicación de la tierra de Uz. ElTestamento de Job aclara estas cuestiones:

• Se llamaba originalmente Jobab (ver Gén 36:33–34)
• Era hijo de Esaú, y por lo tanto edomita
• Dios lo rebautizó Job
• Finalmente se casó con la hija de Jacob, Dina (Gén 34) después de perder su primer grupo de hijos y su primera esposa, de manera que su segundo grupo de hijos eran todos descendientes de Jacob.

El Testamento de Job también intenta responder por qué Satanás pudo acarrear ese ataque tan terrible y aparentemente injusto sobre Job. El texto muestra que Job estaba tan indignado con la idolatría que destruyó el templo de un ídolo, aunque había sido advertido por un ángel que sufriría la ira de Satanás por hacerlo. Tanto Job como su esposa enfrentan a Satanás directamente en el Testamento de Job. En ese texto—a diferencia del relato bíblico-Job ya sabía por adelantado que el Señor le devolvería lo que había perdido.
El Testamento de Job desarrolla mucho el personaje de su primera esposa, aquí llamada Sitis (o Sitidos). También describe su muerte trágica mientras lloraba la muerte de sus hijos y era oprimida por Satanás. Las tres hijas nuevas tienen diferentes nombres a los de la versión bíblica, y el punto focal de los capítulos siguientes en el Testamento de Job es sus herencias celestiales. En el libro bíblico de Job, hay tres versículos que mencionan sus nombres, señalan su belleza y relatan que Job les dio herencia junto con sus hijos (Job 42:13–15).

Los temas en el Testamento de Job.

Una serie de temas en el Testamento de Job calzan bien con una audiencia de la diáspora judía. La identidad étnica de Job es un punto de interés. Otros temas que se relacionan con la diáspora son:

• La hospitalidad (9:7–10:7)
• Soportar la pérdida de la salud (capítulos 16, 20, 31–32)
• El rechazo a la idolatría (2:1–5:3)
• El cuidado por los necesitados (53:1–8).

El Testamento de Job se caracteriza también por:

• El tema de la resistencia
• La presencia y la importancia del reino celestial
• El papel prominente, solidario y a menudo positivo de la mujer

EL LIBRO DE JOB

 

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