Madrid, España

EL EFOD DE ORO

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EL EFOD DE ORO

EL OFRECIMIENTO DEL REINO (jueces 8:22–28)

Jue 8:22 Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián.
Jue 8:23 Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.
Jue 8:24 Y les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).
Jue 8:25 Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno los zarcillos de su botín.
Jue 8:26 Y fue el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello.
Jue 8:27 Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa.

Gedeón, Un Líder De Gran Popularidad

La liberación ha convertido a Gedeón en un líder de gran popularidad en Israel. Los israelitas (tal vez solamente los del norte, o los de Manasés) lo invitan a establecer una dinastía (jue 8:22), en la cual la autoridad de gobernar pasaría de padre a hijo. Aunque en efecto lo invitan a ser rey, no utilizan la palabra “rey” ni “reinar”.
Los israelitas ofrecieron el reino a Gedeón porque, según ellos, los había liberado de los madianitas. Esto era precisamente la conclusión que Jehovah quiso evitar (ver jue7:2). Los actos de Gedeón en jue 8:4–21 han contribuido a que el pueblo vuelva sus ojos de Jehovah, el libertador verdadero, y los enfoque en el instrumento humano.
Sin embargo, Gedeón no se ha corrompido del todo. Rehusa la invitación, aclarando que Jehovah debe gobernar (jue 8:23; comp. Éxo. 15:18; 1 Sam. 8:7; 10:19; 12:12). En el Antiguo Oriente se consideraba que el libertador tenía derecho a reinar. Fue Jehovah, no Gedeón, quien había liberado a Israel. A la vez, ni tampoco os gobernará mi hijo resulta siendo una profecía inconsciente e irónica (comp.jue 9:5, 54).
A pesar de su sabia decisión (v. 24), Gedeón comienza a vivir como rey (comp. la incongruencia de las acciones de Pedro en Mat. 16:16–23). Pide aretes del botín para hacer un efod de oro (8:24–27). Los aretes se usaban en las orejas y en la nariz, pero solamente las mujeres los ostentaban en la nariz (ver Gén. 24:47; Isa. 3:21; Eze. 16:12). Los aretes aquí son de los varones, ya que el v. 24 aclara que los madianitas llevaban aretes porque eran ismaelitas. Se supone que las mujeres de todos los pueblos los llevaban.
Según Génesis 16:16, Ismael fue hijo de Abraham y Hagar, mientras Génesis 25:1–4 declara que los madianitas descendieron de Abraham y Quetura. Sin embargo, los madianitas se llaman ismaelitas en Génesis 37:28. Aparentemente “ismaelita” llegó a usarse no solamente de los descendientes de Ismael, sino también de otros pueblos nómadas, incluyendo a los madianitas.
A la luz de la cantidad de botín (jue 8:26b), pedir un arete a cada quien era poca cosa para un líder tan aclamado como Gedeón. De buena gana los israelitas lo contribuyeron (jue 8:25). Algunos opinan que los israelitas entregaron a Gedeón todo el botín que se menciona en el v. 26. Sin embargo, el v. 27 aclara que lo entregado se utilizó para hacer un efod. No se necesitaría tanto botín para esto, y es difícil concebir cómo los collares de los camellos, por ejemplo, se usarían para hacer un efod. El botín del v. 26b es más bien lo que los israelitas guardaron para sí. De una condición de profunda pobreza (jue 6:6) pasaron a disfrutar las riquezas de sus despojadores.
En Éxodo 28:5–14 el efod es una vestimenta para el sumo sacerdote, hecha de tela fina, con algunos adornos de oro. Esa vestimenta no requeriría de 1.700 siclos de oro, ni sería muy práctico que el sumo sacerdote llevara una carga tan pesada. Entonces, ¿qué clase de efod hizo Gedeón? He aquí algunas interpretaciones:

¿Qué clase de Efod Hizo Gedeón?

1-fue una vestimenta semejante a la del sumo sacerdote, pero con mucha más ornamentación de oro.

2-fue una copia de la vestimenta sacerdotal, pero hecha de oro.

3-fue una vestimenta de oro que representaba la presencia divina.

4- fue una imagen.

Nos inclinamos por la tercera interpretación. Ya que en Éxodo 28 y 1 Samuel 2:18 el efod es una vestimenta, y la palabra semejante en acádico, epadatu, significa “vestimenta”, el efod de Gedeón también debía ser alguna clase de vestimenta. El efod de oro se tomaría como una representación de la gloria de Dios, o como si fuera la vestimenta de Dios. Probablemente se usaba para hacer consultas a Dios (comp. 1 Sam. 23:9–12; 30:6–8).
De todas formas, el efod claramente tenía significado religioso. Gedeón lo haría para promover el culto a Jehovah. Sin embargo, es probable que también tuviera otra motivación. Los reyes, como los gobernantes en todo tiempo, se aliaban con el sistema religioso en parte para afianzar su poder. Construían santuarios que legitimaban su gobierno (comp. Amós. 7:13). Es de sospechar que algo de esto haya influido en la colocación del efod en Ofra, ciudad de Gedeón (8:27a), en vez de en el tabernáculo. Quizá Gedeón también esperaba asegurar por medio del efod la bendición de Jehovah (comp. 17:5, 13).
Como suele suceder, el objeto que supuestamente estimularía la adoración a Jehovah lo reemplazó (8:27b; comp. 2 Rey. 18:4). La historia que comenzó en Ofra, donde los ciudadanos adoraban ídolos, termina en el mismo lugar, pero ahora todo Israel allí rinde culto al efod. El que había derribado el altar local de Baal hace un nuevo ídolo para toda la nación. Por primera vez en el libro uno de los jueces contribuye a la apostasía y el pueblo comienza a volver a la apostasía durante la vida del juez. Esta es la primera historia en que Israel es comparado con una prostituta (la comparación ya aparece en 2:17, pero en el prólogo), y esta prostitución conducirá a otra aún más profunda en la siguiente generación (ver v. 33).
El v. 28 concluye la narración de la liberación. Después de la derrota propinada por Gedeón, los madianitas no se atrevieron a molestar más a los israelitas. Por cuarta y última vez Jueces dice que la tierra reposó (comp.jue 3:11, 30; jue 5:31).
(4) Resumen del resto de la vida de Gedeón, jue 8:29–32. Las historias de los jueces anteriores han terminado con el reporte de la subyugación del enemigo y los años de reposo. Aquí hay un párrafo más, el cual sirve como cierre de la narración sobre Gedeón, y es una transición a la historia de Abimelec.
Gedeón volvió a su casa (jue 8:29), de donde, a pesar de su protesta en el v. 23, gobernó sobre por lo menos una parte de Israel (ver jue 9:2). Vivió al estilo de un rey, con muchas esposas (comp. Deut. 17:14–17; 2 Sam. 5:13; 1 Rey. 11:1–4), quienes le dieron setenta hijos (jue 8:30; comp. 2 Rey. 10:1), y con por lo menos una concubina (jue 8:31). La nota sobre los hijos, con referencia especial a Abimelec, anticipa la historia del jue cap. 9. Que fueron sus descendientes directos aclara que los setenta fueron hijos literales de Gedeón, no nietos u otros descendientes. La familia grande con que Gedeón había sido bendecido sería destruida por el fruto del matrimonio con la concubina, así como Israel perdía muchas bendiciones divinas por matrimonios con cananeos (ver jue 3:5, 6).

Los Errores de Gedeón

1. Tenía un harén de muchas mujeres. Un hijo de una mujer, no esposa, Abimelec, se sublevó y mató a 70 hermanastros después de la muerte de Gedeón (jue 9:5).
2. Vivía en el lujo. Deuteronomio 17:17 dice del rey o líder: “Tampoco acumulará para sí mujeres, no sea que se desvíe su corazón. Tampoco acumulará para sí mucha plata y oro”.
3. Hizo un efod del oro que pidió de los israelitas, y ellos se prostituyeron tras el efod.


Las concubinas no eran “amantes”, sino esposas de un rango inferior (ver la exposición de jue 19:1). En muchos casos sus hijos quedaban excluídos de la herencia del padre (comp. Gén. 25:5, 6). La concubina de Gedeón no vivía con él en Ofra, sino con la familia de su padre en Siquem (8:31; 9:1; comp. exposición de 15:1), una ciudad en el sur de Manasés a 42 km. de distancia.
Abimelec significa “Mi padre es rey”. Puede referirse a Jehovah como Padre y Rey de los israelitas (comp. Abiel, “Mi padre es Dios”, Abías, “Mi padre es Jehovah”, Malquiel, “Mi rey es Dios” y Malquías, “Mi rey es Jehovah”), pero también puede implicar que Gedeón realmente deseaba ser rey. La expresión heb. “le puso por nombre” no se usa para referirse al nombre que se le pone a un bebé, sino de los casos en que alguien cambia el nombre de una persona (comp. 2 Rey. 17:34; Neh. 9:7; Dan. 1:7).

Deshonrando la Memoria de un Héroe (jue 8:33–35)

Gedeón salvó a los israelitas del tormento de los madianitas. Después la tierra reposó cuarenta años. Sorprende el giro que tomó el pueblo después de él, incluyendo a sus hijos y descendientes. El pueblo volvió a las andadas y se prostituyó yéndose tras los baales, y ahora con su dios propio, Baal-berit. La observación de que olvidaron el bien que había traído Gedeón y que no fueron agradecidos es un hecho trágico. Incluyendo sus setenta hijos todos fueron ingratos.


La mención de Ofra en 6:11 y 8:32 enmarca toda la historia de Gedeón. Esta historia ilustra el peligro de adquirir poder. De un hombre tímido y humilde, Gedeón se convierte en un líder popular y exitoso. Utiliza el poder para torturar y matar a los que no le apoyan (8:16, 17), tomar venganzas personales (8:19), establecer un santuario ilegítimo (8:27) y adoptar un estilo de vida suntuoso (8:30, 31). Sin embargo, los efectos de su pecado no se manifiestan plenamente hasta después de su muerte.


 

 

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