EL DIEZMO SEGÚN LA BIBLIA

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EL DIEZMO SEGÚN LA BIBLIA

DIEZMOS. Las siguientes palabras expresan el concepto de un diezmo: ʿāśār (Gn. 28:22; Dt. 14:22; 26:12; 1 S. 8:15, 17; Neh. 10:37, 38); maʿăśēr (Gn. 14:20; Lv. 27:30, 31, 32; Nm. 18:21, 24, 26, 28; Dt. 12:6, 11, 17; 14:23, 28; 26:12; 2 Cr. 31:5, 6, 12; Neh. 10:37, 38; 12:44; 13:5, 12; Ez. 45:11, 14; Am. 4:4; Mal. 3:8, 10); dekatoō (Heb. 7:6, 9); apodekatoō (Mt. 23:23; Lc. 11:42; Heb. 7:5); apodekateuō (Lc. 18:12); y dekatē (Heb. 7:2, 4, 8–9).
Los hechos básicos del AT pueden resumirse así: (1) El diezmo fue reconocido en los tiempos patriarcales (Gn. 14:20; 28:22). (2) En la legislación mosaica, el diezmo pertenecía esencialmente al Señor (Lv. 27:30–33), se le entregaba a los levitas a causa de su servicio sacerdotal y en razón de que no tenían herencia en Israel (Nm. 18:21–32). Las modificaciones—aunque no contradicciones—de la ley aparecen en la legislación (Dt. 12:5–19; 14:22–29; 26:12–15) designadas para el establecimiento en Palestina. (3) En la historia subsiguiente, el diezmo es reconocido (2 Cr. 31:5s., 12; Neh. 10:37s.; 12:44; 13:5, 12); sin embargo, parece que esta ley fue pervertida cayendo en el legalismo (Am. 4:4) o cayó en el olvido (Mal. 3:7–12). (4) Significativamente, el diezmo no se introduce como una parte del templo y sacerdocio restaurado en la visión de Ezequiel (Ez. 40–48).
El NT guarda silencio acerca del diezmo. Cristo censuró a los fariseos por su observancia legalista de éste (Lc. 18:9–14) y por situarlo por sobre la justicia y el amor a Dios (Mt. 23:23). Una referencia final en Heb. 7:2–9 (citando los diezmos de Abraham a Melquisedec) concluye lo que el NT dice sobre el tema.
El silencio del NT y de sus escritores, particularmente Pablo, tocante a la validez presente del diezmo puede explicarse únicamente sobre la base que la dispensación de la gracia no existe un lugar para la ley del diezmo como tampoco existe una ley para la circuncisión. Los principios de la ofrenda cristiana están claramente establecidos en las cartas de Pablo a la iglesia de Corinto (1 Co. 16:1s.; 2 Co. 8–9). Estos no excluyen el diezmo como una base conveniente para una ofrenda proporcionada, ni limitan a la persona al diezmo.

Anciano con bastón diezmando en una bolsa

EL DIEZMO SEGÚN LA BIBLIA

En el Nuevo Testamento hay unas pocas referencias al diezmo. No creo que el Nuevo Testamento instruya sobre el diezmo, porque todo el trasfondo es precisamente una discusión contra el legalismo judío y la autojustificación (Mt 23:13–36). Pienso que las pautas para las ofrendas habituales del Nuevo Testamento (si acaso hay alguna) se encuentran en 2 Corintios 8 y 9, esto en referencia a la única ofrenda hecha por las iglesias gentiles para ayudar a los pobres de la iglesia madre de Jerusalén, ¡cuya aplicación va más allá del diezmo! Si un judío, únicamente con la información del AT tenía la orden de dar entre el 10 y el 30 por ciento (porque en el AT se establecen dos y probablemente hasta tres tipos de diezmos [ver el Tema especial: «Los diezmos en la legislación mosaica»), ¡los cristianos deben dar más aún, sin siquiera discutir sobre el diezmo!

Los creyentes del Nuevo Testamento deben cuidarse de no convertir el cristianismo en un nuevo código legal basado en las obras (como si fuera un Talmud cristiano). Su deseo de agradar a Dios los lleva a buscar pautas o reglas para cada aspecto de la vida. Sin embargo, teológicamente resulta peligroso aplicar las reglas del Antiguo Testamento que no se confirman en el Nuevo (ver Hch 15, que habla del Concilio de Jerusalén) y transformarlas en criterios dogmáticos, particularmente cuando son proclamadas por los predicadores actuales como las causas de la calamidad o como promesas de prosperidad (Mal 3).

He aquí un buen texto de Frank Stagg de su libro: La teología del Nuevo Testamento, pp. 292–293:

«El Nuevo Testamento nunca introduce el diezmo a la gracia de dar. Los diezmos se mencionan solo tres veces en el Nuevo Testamento:
1. Cuando Jesús censura a los fariseos por no practicar la justicia, la misericordia y la fe, mientras que por otro lado se cuidan escrupulosamente de diezmar, aun con los productos del huerto (Mt 23:23; Lc 11:42).
2. Al denunciar al orgulloso fariseo que “oró por él mismo”, jactándose de ayunar dos veces por semana y dar el diezmo de todas sus posesiones (Lc 18:12).
3. En el argumento sobre la superioridad de Melquisedec y, por lo tanto, de Cristo, en comparación con Leví (Heb 7:6–9).
Es evidente que Jesús aprobaba el diezmar como parte del sistema del templo, al igual que por principio y costumbre aprobaba, en general, las prácticas del templo y las sinagogas. Pero no hay ningún indicio, en ninguna parte, de que Cristo les haya impuesto tales prácticas a sus seguidores. Por lo general, los diezmos eran productos agrícolas que más tarde se consumían en el santuario por quien lo daba y luego por los sacerdotes. Los diezmos, tal como aparecen en el Antiguo Testamento, solo podían realizarse en una estructura religiosa organizada alrededor del sistema de sacrificios animales.
Muchos cristianos encuentran en el diezmo un plan para dar que es justo y puede usarse. Mientras que no se convierta en un sistema coercitivo o legalista, puede llegar a ser un procedimiento exitoso. Sin embargo, uno no puede declarar con validez que el diezmo se enseña en el Nuevo Testamento. Sí se reconoce como una costumbre judía (Mt 23:23; Lc 11:42), pero no es una imposición para los cristianos. De hecho, ahora es imposible que los judíos o los cristianos diezmen en el sentido exacto del Antiguo Testamento. El diezmo de la actualidad solo se parece vagamente a la antigua práctica ritual perteneciente al sistema sacrificial de los judíos».

Stagg mismo lo resume así:

«Así como se ha dicho mucho sobre adoptar el diezmo voluntariamente como un principio para contribuir, sin imponerlo rígidamente en los demás como un requisito cristiano, está claro que, al adoptar tal práctica, uno no mantiene la práctica del Antiguo Testamento. Cuando mucho, uno está haciendo algo remotamente análogo a la práctica del diezmo del Antiguo Testamento, lo cual era un impuesto para mantener el Templo y el sistema sacerdotal, un sistema social y religioso que ya no existe más. Los diezmos fueron un impuesto obligatorio en el judaísmo hasta la destrucción del templo en el 70 d.C., pero ya no son más obligatorios para los cristianos.
Decir lo anterior, sin embargo, no es para desacreditar el diezmo, sino para aclarar su relación con el Nuevo Testamento. Es para explicar que el Nuevo Testamento no apoya su coerción, su legalismo, su propósito de ganancia y su conveniencia, que tanto caracterizan a la propaganda del diezmo hoy en día. Como sistema voluntario, el diezmo ofrece mucho, pero debe ser redimido por la gracia si es que ha de ser practicado por los cristianos. Declarar que el diezmo “funciona” es equivalente a adoptar el análisis pragmático del mundo secular. Muchas cosas “funcionan” y no son cristianas. El diezmo, si ha de congeniar con la teología del Nuevo Testamento, debe tener sus raíces en la gracia y en el amor de Dios».

LOS DIEZMOS EN LA LEGISLACIÓN MOSAICA

A. Referencia en las Escrituras
1. Para los sacerdotes y el santuario central
a. Levítico 27:30–32
b. Deuteronomio 12:6–7, 11, 17; 14:22–26
c. Números 18:21–24
d. Nehemías 12:44
e. Malaquías 3:8, 10
2. Para los levitas locales
a. Deuteronomio 12:12; 14:27; 26:12–15
b. Números 18:25–29 (los levitas deben diezmar al santuario central de sus diezmos recibidos)
c. Nehemías 10:37, 38
3. Para los pobres locales
a. Deuteronomio 14:28–29
b. Nehemías 12:44
B. Ejemplos de diezmos anteriores a la legislación mosaica
1. Génesis 14:20, Abraham a Melquisedec (Heb 7:2–9)
2. Génesis 28:22, Jacob a Yahvé
C. Los diezmos de Israel eran usados para apoyar económicamente al santuario central, pero cada tercer año los diezmos de la nación eran dirigidos exclusivamente para los pobres locales.

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