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Adulterio, la trampa de una relación prohibida-la verdad

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Adulterio, la trampa de una relación prohibida-la verdad

Adulterio, la trampa de una relación prohibida-la verdad 

¿Está usted sufriendo la agonía del adulterio? ¿Ha cambiado su vida para siempre debido a que cayó en esa trampa infiel? El matrimonio es idea de Dios y él requiere un compromiso para toda la vida. Según lo que dice en su palabra, Dios castiga a todos aquellos que rompen el pacto matrimonial. Las dolorosas consecuencias del adulterio se muestran gráficamente en la historia del hombre infiel más famoso de la historia, el rey David. Pero el hecho de que David sea recordado como el hombre “conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14), demuestra que Dios puede restaurar por completo a una persona aun después de pecar tan gravemente. No obstante, David tuvo que pagar las consecuencias de su desobediencia por el resto de su vida, mismas que se manifestaron en crímenes en la familia, una rebelión política, violencia y muerte.

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”.
(Hebreos 13:4)

Los que traspasan las barreras de la fidelidad y cometen adulterio, suponen que nunca serán descubiertos o que la infidelidad no es tan grave. Pero no saben que cosecharán dolorosas consecuencias. Esta misma actitud fue la que mostró el rey más famoso de Israel. David envió a su ejército a la batalla mientras él permanecía en casa. Una tarde de primavera, mientras se paseaba por la terraza de su palacio, observó que una hermosa mujer se estaba bañando en el terrado de una de las casas vecinas. Indagó su nombre y supo que se llamaba Betsabé, y que era esposa de Urías el heteo, uno de los mejores soldados de David (2 Samuel 23:39), quien en ese momento se encontraba en batalla, luchando por su rey. David envió unos mensajeros hasta la casa de ella, “y la tomó… y durmió con ella”; después ella regresó a su casa. Pasado algún tiempo, Betsabé envió a decir a David que estaba encinta. La espiral descendente que inició el rey es una evidencia contundente de que sin duda alguna, los adúlteros cosechan lo que siembran.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
(Gálatas 6:7)

¿Que es el adulterio?

 


 

 

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